23 febrero 2018

Miguel Veyrat. Diluvio



Ahora se abrazan los unos a los otros los eucariotas descongelados súbitamente por el rayo se suceden en las fagocitosis mitocondriales desde nuestro ancestro el microbio pero bendecidos por la entonación anterior a todo verbo primordial e intentan el canto tras intentar el habla en la ausente caída solitaria ahora saben que si no hay otro con quién recitarse formas ulteriores nnno podrán pensarse entre llamas retorcidas, escribe Miguel Veyrat en el poema En la eucariogénesis, que abre Salto mortal al asalto, una de las diez secciones de Diluvio, que publica La Isla de Siltolá en su colección Tierra.
Diez secciones que son también las diez estaciones de un itinerario espiritual hacia la luz, los diez momentos de un vagabundaje por la perplejidad de un poeta que se convierte en domador del caos con la palabra, en amante de los relámpagos y las iluminaciones de un libro en el que cantan los muertos y el conocimiento es una herida sin respuesta porque -como señala Marta López Vilar en su prólogo- "todo nace desde la extinción. La palabra nace desde la extinción, desde la muerte. Pero estas palabras, precisamente, son las únicas que gestan el lenguaje larvado que late y al que el poeta se acerca, en silencio y vacío.”



22 febrero 2018

Un video de mi lectura en el Teatro Tribueñe


Pinchando en la imagen se puede ver un breve fragmento de mi lectura en el Teatro Tribueñe.

21 febrero 2018

Sobre algunos enamorados de los libros


Sobre algunos enamorados de los libros a quienes fascinaba la literatura y que aspiraban a convertirse en escritores pero no lo consiguieron por diversas causas relacionadas con las circunstancias, con el siglo en que nacieron, con su carácter, debilidad, orgullo, cobardía, molicie, bravura, o incluso con el azar, que hace de la vida un juguete y de nosotros, en sus manos, tan solo diminutas criaturas, vulnerables y taciturnas.
Ese es el título completo del libro de Philippe Claudel que publica Minúscula en su colección Tour de force, con traducción de Lluís Maria Todó.
Una galería irónica y poética de retratos breves entre lo cómico y lo patético, una agridulce fantasía borgeana compuesta de cien textos breves y agudos sobre las víctimas  de la literatura, sobre los derrotados por la página en blanco o por la falta de talento, como “ese que deseaba ser olvidado y lo consiguió.”


20 febrero 2018

Breve antología de la Enciclopedia


19 febrero 2018

Toledo está caro, pero famoso



Yo tengo salud y toda aquella casa. Doña Juana está para parir, que no hace menores los cuidados. Toledo está caro, pero famoso, y camina con propios y extraños al paso que suele; las mujeres hablan; los hombres tratan; la justicia busca dineros; no la respetan como la entienden; representa Morales; silba la gente; unos caballeros están presos porque eran la causa desto (..) De poetas, no digo: buen siglo es este. Muchos están en cierne para el año que viene, pero ninguno hay tan malo como Cervantes, ni tan necio que alabe a Don Quijote. Dicen en esta ciudad que se viene la Corte a ella. Mire vuestra merced por dónde me voy a vivir a Valladolid porque, si Dios me guarda el seso, no más corte, coches, caballos, alguaciles, música, rameras, hombres, hidalguías, poder absoluto y sin putos disoluto, sin otras sabandijas que cría ese océano de perdidos, lomo de pretendientes y escuela de desvanecido, escribía Lope de Vega a un amigo desde Toledo en una carta fechada el 14 de agosto de 1604.
Es la primera de las trescientas doce cartas que recoge el volumen Cartas (1604-1633), la espléndida edición anotada que ha preparado Antonio Carreño. La publica Cátedra Letras Hispánicas y llega estos días a las librerías.

18 febrero 2018

Identidad líquida


La idea de “identidad”, una “identidad nacional” en concreto, ni se gesta ni se incuba en la experiencia humana “de forma natural”, ni emerge de la experiencia como un “hecho vital” evidente por sí mismo. Dicha idea entró a la fuerza en la Lebenswelt de los hombres y mujeres modernos y llegó como una ficción. Cuajó en un “hecho”, en un “dato conocido”, precisamente porque había sido una ficción, y gracias al abismo dolorosamente percibido que había entre lo que la idea implicaba, insinuaba o provocaba, y el status quo ante (el estado de cosas anterior y ajeno a la intervención humana). La idea de “identidad” nació de la crisis de pertenencia y del esfuerzo que desencadenó para salvar el abismo existente entre el “debería” y el “es”, para elevar la realidad a los modelos establecidos que la idea establecía, para rehacer la realidad a imagen y semejanza de la idea. 
La identidad sólo podía entrar en el Lebenswelt como una tarea, como tarea no completada, todavía no culminada, como un toque de trompeta, un deber y una instancia a la acción, y el moderno Estado naciente hizo todo lo que estuvo a su alcance para que este deber fuera obligatorio para toda la gente que vivía dentro de su territorio soberano. La identidad nacida como ficción requirió de mucha coerción y convencimiento para fortalecerse y cuajar en una realidad (más correctamente: en la única realidad imaginable), y estos dos factores sobrevolaron la historia del nacimiento y de la maduración del Estado moderno.

Zygmunt Bauman. 
Identidad. 
Traducción del inglés de Daniel Sarasola. 
Losada. Madrid, 2004.

17 febrero 2018

Hamann. Recuerdos socráticos. Aesthetica in nuce


16 febrero 2018

Pablo Bethencourt. Entre letras y notas











15 febrero 2018

Arqueología del presente


“Llevo conmigo mi oficina ambulante, mi oficina de los instantes perdidos, de los titulares y los anuncios recortados o copiados, de los cuadernos escritos a lápiz de la primera a la última página, intercalados con recortes de periódicos diarios, de folletos de publicidad de revistas de modas, ilustrados por siluetas, eslóganes y palabras sueltas que pego en las páginas interiores, en la cubierta, en cualquier espacio libre”, dice el  narrador de Un andar solitario entre la gente, la última novela de Antonio Muñoz Molina que llega estos días a los escaparates publicada por Seix Barral.
Organizada en dos partes -Oficina de Instantes Perdidos y Don nadie- Un andar solitario entre la gente, que toma su título de un endecasílabo de Quevedo, es un mosaico del presente construido con escenas de la vida moderna, una novela aluvional que, entre Madrid y Nueva York, entre la memoria y la invención, entre la crónica y la ficción, entre el ensayo y el monólogo interior, construye una imagen del mundo a través de una “arqueología del presente” cuyo método se explica desde el fragmento que abre la novela:
Escucha los Sonidos de la Vida. Soy todo oídos. Escucho con mis ojos. Escucho lo que veo en los anuncios y en los titulares de los periódicos y en los carteles y letreros de la ciudad. Voy viajando a través de una ciudad de palabras y voces. Las voces hacen vibrar el aire y llegan por mi oído interno al cerebro convertidas en impulsos nerviosos. Las palabras las oigo al pasar o cuando alguien se queda un rato a mi lado hablando por un teléfono móvil o las leo en cualquier lugar o en cualquier superficie hacia la que mire, cada pantalla. Las palabras escritas me llegan como sonidos de voces, notas que leo en una partitura, a veces queriendo distinguir varias palabras simultáneas, deducir las que no oigo porque se han alejado muy rápido de mí o porque las borra un ruido más fuerte. Las diferencias en las tipografías forman una incesante polifonía visual. Soy una grabadora en marcha, oculta en el teléfono futurista de un espía de los años sesenta, en el iPhone que llevo en el bolsillo. Soy la cámara que quería ser Christopher Isherwood en Berlín. Soy una mirada que no quiere distraerse ni para un parpadeo. El bosque tiene oídos, dice al pie de un dibujo del Bosco. Los campos tienen ojos. En el interior del tronco hueco de un árbol fosforecen en la oscuridad los ojos amarillos de una lechuza. Un árbol corpulento tiene dos orejas grandes como de elefante que casi rozan el suelo. Una escultura de Carmen Calvo es un gran portalón viejo de madera tachonado de ojos de cristal. Las puertas tienen ojos. Las paredes oyen. Los enchufes oyen, dice Gómez de la Serna.”

14 febrero 2018

En Tribueñe


Con mi agradecimiento al Teatro Tribueñe (Ana, Eloísa, Bego), 
a Pablo Guerrero, Luis Mendo y Juan Ferrari 
y a todos los que llenasteis el local para oír mi poesía en una noche inolvidable. 
Y a Nelson  Galtero, por su hospitalidad transatlántica.