25 junio 2017

Felipe Sérvulo. Sit tibi terra levis



“hay que guardar / muchas palabras / que pronto esto será / un paisaje mudo // y todo una llaga / donde tu corazón”, escribe Felipe Sérvulo en Sit tibi terra levis, que publica El bardo. Colección de poesía.
Distancias y Cualquier tiempo pasado son las dos partes en las que se articulan los poemas de este libro, una elegía sostenida sobre el espacio y el tiempo, en la que los versos recortados y contenidos fluyen libres como el recuerdo, como la emoción que los recorre. 
Porque se canta lo que se pierde -las lomas de olivos de la infancia y el tomillo, los ciclos naturales y los pájaros-: un paisaje de secano arraigado en la memoria, que construye la identidad a través de las pérdidas, y en el corazón, porque este es también un memorial de afectos sobre los que discurre el tiempo convocado en el recuerdo que reconstruyen las palabras:

me doy cuenta 
de que esto es
tal una crónica 

poemas 
de palabras torpes 

emociones que llegan 
como si fuera su casa 
y te asaltan 

para decirte: 

hola 
soy el desconocido 
¿me conoces?

soy la oscuridad 
la carencia 
la oración del apóstata 
la memoria del octubre 
traidor 
¿me conoces?

24 junio 2017

El poeta que rugió a la luna y se convirtió en tigre


23 junio 2017

En Norbania



Efecto mariposa es uno de los textos -el otro es una reseña de Escribir y borrar, la antología poética de Ada Salas- con los que participo en el número especial de Norbania que se presenta mañana para celebrar el X aniversario de la Editorial Norbanova

22 junio 2017

George Steiner. La poesía del pensamiento



La ruptura radical con el pasado histórico occidental sería la impuesta por lo efímero. Supondría la deliberada aceptación de lo momentáneo y lo transitorio. No habría confesas aspiraciones a la inmortalidad. Se dejarían a los académicos franceses. Los versos que afirman durar más que el bronce serían sepultados en los archivos. La cita pasaría a ser arrogancia y una práctica esotérica. La obra que se autodestruye, el azote de la muerte, que todo lo borra, serían no solamente aceptados sino en cierto modo incluidos dentro de los fenómenos estéticos e intelectuales. El sentido devendría juego: homo ludens. De este modo, la semántica convergería con esas mutaciones en el rango de la muerte y la identidad personal a las que me he referido. En el horizonte está la perspectiva de que los descubrimientos bioquímicos y neurológicos demuestren que los procesos imaginativos y cognitivos de la psique humana tienen una fuente en última instancia material. Que hasta la conjetura metafísica o el hallazgo poético más grandioso son formas complejas de química molecular.

George Steiner. 
La poesía del pensamiento. Del helenismo a Celan.
Traducción de María Condor. Siruela. Madrid, 2011.

21 junio 2017

Con Lêdo Ivo


Con dos libros recientes, Réquiem e Isla de mí, verso y prosa de un autor total que alcanza en ellos algunos de sus momentos de más intensidad expresiva y emocional.
El primero, Réquiem, lo publica El Gallo de Oro en versión bilingüe con traducción y prólogo de Martín López Vega, que lo sitúa como “la cima de la obra poética de Lêdo Ivo, resumen de sus temas y obsesiones, veta mayor de su mina inmensa.”
Lo escribió entre 2004 y 2006, tras la muerte de su mujer, convencido ya de que “el tiempo no volverá a ser celebrado / entre las constelaciones.”
Réquiem es un poema largo organizado en ocho partes y escrito desde el no lugar de una isla, desde el lugar de agua y tierra de la infancia, desde el tiempo efímero de la memoria que invade la muerte destructora del sueño y de la identidad:
“No sabemos dónde estamos. No sabemos qué somos. 
No sabemos nada, más allá de que una noche 
pura y vacía nos aguarda.”
Entre la elegía-"¿Dónde están…?"- y el himno -"Felices quienes parten"-, entre la celebración y el lamento, conviven en estos versos lo que nace y lo que muere, el día y la noche final, la fusión con la naturaleza y la disolución en el tiempo circular (“el día más largo del hombre / dura menos que un relámpago”), la lluvia sobre el mar blanco y el silencio del mundo, la imagen reveladora y la reflexión desengañada: “cuanto perdí, lo perdí para siempre.” 
Cierra la edición un doble epílogo: un texto de su hijo, Gonçalo Ivo (El día más largo del hombre) y un ensayo en el que Edgar Lyra hace una lectura de este poema como “un diálogo impresionante con la muerte.”
En esa coexistencia desgarrada de la vida y la muerte, de la luz y la sombra, Réquiem es, como señala López-Vega, “mucho más que un testamento, porque es, sobre todo, un sutil libro de instrucciones de la vida.”
Y de la vida y la literatura trata Isla de mí, el volumen que recoge su prosa escogida con edición y traducción de Martín López-Vega
Lo publica Saltadera con un epílogo de Gonzalo Ivo (En el resplandor matinal. Anotaciones sobre la poesía de Lêdo Ivo) y se organiza en tres partes en torno a tres imágenes - Raíz, Archipiélago, Constelación- que resumen su mundo literario y personal. 
Se leen allí frases como esta: “La teoría literaria consiste en pretender enseñar a las águilas a volar.”
Con evocaciones de la infancia y la adolescencia, recuerdos de sus lecturas formativas, reflexiones sobre vida y poesía – “El poeta crea aquello que contempla”-, análisis de la obra de otros autores (Flaubert y Kafka, Ungaretti y Dostoyevski ) o sobre la modernidad y la poesía en la era de la globalización, estas prosas se mueven entre la memoria autobiográfica, el aforismo afilado y la aguda reflexión crítica.
Una magnífica selección que refleja el amplio horizonte literario de Lêdo Ivo, revela las claves de su escritura y muestra la variedad de sus intereses intelectuales y vitales o su insularidad: "Mi insularidad aborrece los cofrades y desagrada a los críticos aferrados a las nociones mediterráneas de la literatura."

20 junio 2017

Milena



La sola presencia de Milena constituía una protesta continua contra el régimen del campo. Nunca respetaba las marchas en filas de a cinco, no se levantaba, como estaba mandado, cuando llamaban para el recuento, no se daba prisa cuando lo ordenaban, no se doblegaba ante los superiores. Ni una sola de las palabras que salían de su boca respondía a «las normas del campo». Mientras las SS, sorprendentemente, se echaban atrás frente a la superioridad de Milena, las prisioneras políticas, y en especial las comunistas, pertenecientes a la élite de ese grupo y aferradas a la disciplina, se irritaban cada vez más ante su comportamiento. Me acuerdo de una llamada para el recuento una tarde de primavera. Tras el muro del campo, los árboles empezaban a reverdecer. El aire que venía de allí era suave y puro. No se oía ni un solo ruido. Milena se había olvidado, seguro, del campo de concentración y del recuento de prisioneros, tal vez se había ido, en sueños, a cualquier parque de las afueras de Praga, donde el azafrán florece en los prados. De repente, Milena empezó a silbar una cancioncilla para sí... ¡y provocó un estallido de ira entre las comunistas que nos rodeaban! El duro comentario de Milena fue: «¡Ésas lo tienen muy fácil! Han nacido para ser prisioneras, llevan la disciplina en la médula de los huesos». 


Margarete Buber-Neumann.
 Milena. 
Traducción de M.A. Grau.
Tusquets. Barcelona, 2017

19 junio 2017

José Luis Esparcia reseña El viento sobre el agua



Santos Domínguez.
El viento sobre el agua.
Premium. Sevilla, 2016. 

Santos Domínguez es un autor de alcance, a tenor del elenco de premios recibidos; pero, sobre todo, como representante de una poesía de cuidado estético, de contenido y de concesiones sentimentales importantes.
Es cierto que Domínguez es de los autores a los que califico como “lentos”; es pausado, cuidadoso con la expresión, pero de cierto hermetismo que invita a la lectura como un bello ejercicio de acercamiento al paisaje externo e interno del mundo, no al descubrimiento de mensaje o implicación colectiva, sino al disfrute del lenguaje y sus implicaciones sentimentales en el plano del recinto individual en contacto con el ámbito natural. De este plano forman parte los elementos escogidos: naturaleza, temblores de sentimiento: alegría y tristeza.
Y así, el poeta es especialista en ordenar la sensibilidad que actúa mediante el lenguaje. En este libro, Premio Juan Ramón Jiménez 2016, se percibe el esfuerzo descriptivo con objeto de reflejar esa sensibilidad:
Hay días vacilantes en que la luz se posa
como un pájaro oscuro
en la rama desnuda del invierno,
sobre el fulgor helado que hay en sus nervaduras.
Simple nacimiento de un día o instante, muy íntima percepción, pero cautivadora expresión. Poeta que no desciende al mundo colectivo de la realidad, pero que contribuye al cultivo imprescindible de la sensibilidad necesaria para que la poesía pueda habitar en la comprensión creativa del receptor.
La honradez de este poeta está en varios planos de difícil hallazgo en el mundo colectivo de las publicaciones y de las distinciones. Entre otros méritos, contiene –como en anteriores libros– la capacidad de guiar a las personas lectoras por la poesía en su sentido más esencial y descubrir el lado de todo ser.
De ahí que su elección del escenario panteísta, dentro del cual la vida humana está imbricada a la de la naturaleza y sus claros efectos no solo materiales, sino también sensoriales y sentimentales, devenga una guía de ese mundo interior que relaciona lo escrito con la necesidad lectora de percibir el mundo en parámetros de conocimiento y sentimiento realmente útiles a la necesidad de vivir tantas veces, como el poeta deja dicho en Las sílabas del tiempo, salvados por la lentitud del pájaro.
Lo leve y lo abarcador emerge en una traslación flotante y poética como hay pocas. No encontraremos destinos pretendidos, pero hallaremos paisajes relevantes, como si este viaje temporal lo fuera de aprendizaje, de experiencia sensorial y formal. Y todo detalladamente alineado. Es decir, no hay desequilibrios, algo que solo consiguen los poetas verdaderos que se justifican con versos inapelables:
Si de repente un día
llega un viento más alto que la luz y los pájaros,
no dejes que el paisaje envejezca de pronto
y los pájaros huyan y la luz se amortigüe.
Que el sueño de las naves
sea más alto que el viento sobre el agua,
más fuerte que el olvido.
Hay que saber acercarse a la poesía de Santos Domínguez sin prejuicios, con la convicción de que la poesía no solo ha de decir sino que debe impregnar, algo que el poeta cacereño sabe conseguir con elegante formalidad a la hora de conformar un relato de situaciones que se hace cercano a las personas lectoras a través de la belleza espiritual que provoca el conocido y necesario temblor en la relación del ser humano con las cosas, con la vida, con el resto de seres humanos en su condición también poética.
Por tanto, estamos ante un poeta homogéneo que garantiza un proceso de lectura fructífero.

José Luis Esparcia. Jueves Rojo. Junio 2017


18 junio 2017

Marina Tsvietáieva. No puede ser crítico...

 
La primera obligación del crítico de poesía es la de no escribir malos versos. 
En todo caso no publicarlos.
Marina Tsvietáieva. 
El poeta y el tiempo. 
Edición de Selma Ancira. 
Anagrama. Barcelona, 1990.

17 junio 2017

Mario Campaña. Pájaro de nunca volver


16 junio 2017

Max Aub. Trampas


15 junio 2017

Certera luz, en Jueves Rojo





En el número inaugural de la revista Jueves Rojo, que surge de la tertulia madrileña de la que forman parte Raúl Guerra Garrido, Pepe Esteban, Isabelo Herreros, Antonio Hernández o José Luis Esparcia,  "Certera luz", un poema de Las sílabas del tiempo. Nausicaa. Murcia, 2007. 2ª edición. La Isla de Siltolá. Sevilla, 2013.

CERTERA LUZ
Estos momentos breves de la tarde
      (F. Brines)

El otoño maduro de los huertos
fermenta en las higueras en sombra de la tarde
con la paciencia antigua de los ciclos solares
y a lo lejos el agua arde en el campo seco.

Una certera luz 
que hiere al que recuerda
con sus aristas de cristal ardiente
baja desde las altas banderas del crepúsculo
a posar su fulgor en la granada de oro,
a encender las hogueras con su antorcha de nieve.

Detente, caminante, 
reposa en esta calma callada de las viñas
que aún guardan en sus frutos 
el sol de este verano.


14 junio 2017

Rafael Sánchez Ferlosio. Ensayos IV


13 junio 2017

Álvaro García. El ciclo de la evaporación


12 junio 2017

Paco Ignacio Taibo I. Para parar las aguas del olvido


11 junio 2017

Penumbra de la música y otros poemas, en Suroeste


En el número 7 de Suroeste, revista de literaturas ibéricas, seis poemas de mis últimos libros: Penumbra de la música,  En ti ya solo llueve, Memoria herida y compás de Manolito de María, Indecible muchacha, Spiegel im Spiegel y La tarde en fuga en Kothen, que dejo aquí con mi agradecimiento a Miguel Ángel Lama, que me solicitó estos textos.


LA TARDE EN FUGA EN KOTHEN

Das wohltemperierte Klavier.
Bach, BWV 846 (1720)

De plata y de cristal, en pie frente a las lágrimas, 
arde por los salones un juego de sonidos
que brilla en los espejos y mueve los planetas 
 al compás de las notas armónicas de un clave. 

Un rincón en penumbra de la tarde de Kothen
coronaba de fiebre las órbitas del frío.

Desde un papel pautado 
su músculo sonoro calmaba las tormentas, 
buceaba en el origen oceánico del mundo, 
prendía las hogueras orgánicas del tiempo.

Por la desamparada cartografía del sueño
bajaba incandescente su centella
del silencio insondable de la noche 
al luminoso idioma de la fuga. 

Ya habitaba el futuro
la conmoción serena de su música
y encendía entre las sombras
la brasa inagotable que brilla en las estrellas
y en el recinto oscuro del poema.

10 junio 2017

Italo Calvino. Palomar


09 junio 2017

Canetti contra la muerte


08 junio 2017

Juan Ramón Jiménez. El silencio de oro


07 junio 2017

¡Mi hermano idiota!


Un poeta no puede leer a otro poeta, ni un novelista a otro novelista, sin comparar sus respectivas obras. Al tiempo que lee, va diciéndose: «¡Por Dios! ¡Si este es mi bisabuelo! ¡Mi tío! ¡Mi enemigo! ¡Mi hermano! ¡Mi hermano idiota!»
W. H. Auden. El arte de leer: Ensayos literarios. 
Traducción de Juan Antonio Montiel. 
Lumen. Barcelona, 2013.

06 junio 2017

Menoscuarto SeisDoble


Siguiendo el modelo de la serie editorial francesa centrada en el personaje de Le poulpe, una colección en la que distintos autores abordan casos policiales dilucidados por el mismo detective, Menoscuarto ha inaugurado una nueva colección  de novela negra, SeisDoble, que cuenta ya con dos títulos: Nada sucio, de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, y El lado oscuro, de Andreu Martín.
El punto de partida, el seis doble de este juego novelístico, es su protagonista: Sonia Ruiz, una  filóloga de 33 años, que pierde su trabajo en Caja Madrid y después de ser abandonada por su pareja  y de presentar sin éxito mil ochenta y cuatro currículos, se queda sin dinero para pagar el teléfono y la hipoteca del piso de Getafe, se hace adicta a los pistachos, se instala en el sobrepeso y decide dedicarse a la investigación de crímenes con el fondo musical de Extremoduro.
La ayuda su vecino, amigo y contrapunto Pau Soria, un muchacho de veinte años que ve Bob Esponja y acumula suspensos, pero tiene habilidades informáticas.
Dos insolventes desde el punto de vista económico y desde el punto de vista profesional para un juego que, como indica la ficha de dominó que da título a la serie, abre con cada caso una partida protagonizada por los mismos investigadores aficionados, que deberán hacer frente en cada entrega a peripecias distintas.
En esa línea narrativa, cada autor irá matizando personajes con el sesgo especial de su técnica narrativa y enriqueciendo las situaciones con su mirada sobre la realidad.
En las dos entregas se refleja con un enfoque crítico la sociedad española actual: el acoso sexual en el trabajo en Nada sucio y un caso de infidelidad conyugal con ramificaciones imprevistas en El lado oscuro.