30 abril 2016

Cees Nooteboom. El Bosco. Un oscuro presentimiento


29 abril 2016

Anne Carson. Albertine


28 abril 2016

Leonard Nolens. Puertas entreabiertas 2


27 abril 2016

Últimas tardes con Teresa. Edición conmemorativa.


Ese informe negativo, firmado por un lector al servicio de la censura el 12 de diciembre de 1965, es uno de los documentos que incorpora en un apartado final la edición conmemorativa de los cincuenta años de Últimas tardes con Teresa que acaba de publicar Seix Barral.

Mejor dotado para el resumen argumental que para la prosa -su nivel de redacción es lamentable-, el lector/censor escribe en el informe a sus superiores lo siguiente:

Extensa novela que relata aventuras de un emigrante murciano en la ciudad de Barcelona. Convertido en ladrón y descuidero, su vida se desarrolla en un barrio barcelonés en clima de convivencia con golfos y gamberros, siendo él uno de los más significados. Su intrepidez le lleva a hacer el amor a una sencilla sirvienta que la utiliza [sic] para saciar su apetito sexual; al morir ésta a consecuencia de un accidente, trata de enamorar a la señorita de aquella, TERESA, lo cual no consigue plenamente al caer bajo la acción de la justicia por sus delitos. 
La novela, [sic] presenta numerosas escenas escabrosas siendo el fondo de la misma francamente inmoral; en el argumento se hacen numerosas referencias políticas de carácter izquierdista con alusión a las algaradas estudiantiles que tuvieron lugar en la Universidad de Barcelona glorificando sus acciones, por otra parte, en diversas ocasiones abordan luchas de tipo clasista, todo lo cual hace que reprobemos la totalidad del libro. 

Lo firmaba en Madrid el 12 de diciembre de 1965 y, por si no había quedado claro, concluía: NO PROCEDE SU PUBLICACIÓN.

  


26 abril 2016

La cuarta persona del plural


Abro los ojos. Te veo dormida. Todavía las manchas de esperma 
         aparecen húmedas en el blanco de las sábanas.
Todavía los dedos me huelen a látex y a los artículos eróticos que 
         nos gusta comprar en los sex-shops.
El plano de tus pechos y de tu sexo es profundamente hard.
00 01 37 son los dígitos de la peli que se reproduce en el DVD.
Me acerco a tus nalgas y apoyo la cabeza. Los sentimientos arden 
          como una botella de gasolina.
My love is Guy Debord es la frase que tienes tatuada en uno de tus 
          hombros.
Te desorientas.

Ese fragmento de The End. Catástrofe, de Diego Doncel, forma parte de La cuarta persona del plural. Antología de poesía española contemporánea (1978-2015) que ha preparado Vicente Luis Mora y que publica Vaso Roto.

Una antología que recoge muestras de la obra de 22 poetas españoles nacidos entre 1958 (Rikardo Arregi) y 1979 (Juan Andrés García Román) en los que se refleja un panorama plural de voces, temas y poéticas.

Tan representativa y tan discutible como todas, la panorámica que ofrece este voluminoso tomo de medio millar de páginas muestra una pluralidad de voces caracterizadas por la “soledad metafísica a la hora de lanzarse al territorio poético” de la que habla Vicente Luis Mora en su amplio y denso estudio introductorio.

De Jesús Aguado a José Luis Rey, de Esperanza López Parada a Álvaro García, de Jordi Doce a Julieta Valero pasando por Pablo García Casado o Eduardo García, la dispersión de referentes, las poéticas dispares y la estética compleja de los poetas antologados dibujan un paisaje que, por encima de la disparidad de criterios sobre ausencias y presencias que suscita cualquier antología, se convierte en un referente insoslayable para entender la situación de la poesía española actual.

Dos muestras más: este poema de Ada Salas:  

Vivir
es una huella.

O este Conocimiento, de Vicente Valero:

Si lo que un hombre quiere es conocerse,
la tierra roja mire, el mar brumoso.
Con sol y barro ha germinado el surco,
 urdido sin descanso por la vida.
Arda su corazón entre los símbolos,
acaso nunca escritos, pero firmes
en el lento fluir de las costumbres.
Si lo que un hombre quiere es contemplarse
en el espejo blando de sus frutos,
celebre el sueño fértil de la luz
que baña con leyendas su memoria.
No fue inútil su viaje, ni la casa
construyeron en vano los que huyeron
de la noche cerrada y de los monstruos.
Quien ama la quietud ama una tierra.
Si un hombre, en el cansancio de sus manos,
en la mirada hueca de sus ojos,
lo que quiere es tan sólo conocerse,
busque su rostro seco entre los surcos
maduros de los huertos y las olas.
Encontrará su patria derramada
entre olivos, cisternas y viñedos,
sobre la amarga piedra del sarcófago.

25 abril 2016

Un gafe de a peseta en el Gijón



Estaba el café tan bullicioso como de costumbre, así que observé desde la barra a los figurones de las mesas. La gente gastaba una pelambrera que un soldadito como yo echaba de menos y se mostraba en su tertulia chistosa y ocurrente. Por contraste, un tipo de pajarita y abrigo mísero traía dentro de una carpeta la relación de los artistas gravemente enfermos o recién fallecidos y la leía por las mesas a cambio de una peseta, en el mejor de los casos.

Manuel LongaresEl oído absoluto. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2016.


24 abril 2016

Cien años del genocidio armenio. Un siglo de silencio




Hoy, 24 de abril, se cumplen 101 años de una masacre en la que perecieron cerca de dos millones de personas. Su delito: ser armenios y cristianos. Fueron humillados, torturados, crucificados, asesinados… y olvidados. Aún hoy, muchos de nuestros gobiernos siguen sin reconocer ese crimen contra la Humanidad como un genocidio, el primer genocidio del siglo XX.

Tras dos años de trabajo y en el marco de los actos programados en todo el mundo en favor del reconocimiento del Genocidio armenio, Arthur Ghukasian, fundador de "Armenia Press", ha conseguido reunir a historiadores, periodistas, abogados, novelistas, poetas, dramaturgos, artistas… en un libro en el que intervienen 34 intelectuales con un objetivo común: que no olvidemos, porque no hay peor muerte que la de no ser recordado.

(E-ditarx. Publicaciones digitales)

El mejor escritor de la Madre Patria


Max Bru mimaba a los aplicados, pero sus intentos de que superasen la frontera de las cuatro reglas no prosperaban. Desalentado, adoctrinaba a los notables del casino sobre los males de la patria y a los menos encopetados sobre la Revolución bolchevique. Y en la madrugada, cuando todos dormían, al amparo de una vela escribía en unas hojas. Porque aquel maestro de primaria era poeta y sus versos, rimados o en blanco, incomodaban tanto a los suyos como sus monsergas regeneracionistas. 
(...)
El patriarca Belvis le había pedido que, en su doble faceta de maestro y literato, entretuviese en aquella reunión a su invitado más insigne. Max Bru, que nunca había ido de caza y tampoco preveía hacerlo en esa ocasión, aceptó la encomienda a regañadientes.
-Si te comportas, te colocará en Madrid -le prometió Belvis-. No lo estropees. 
Finalizó la batida y el mejor escritor de la Madre Patria regresó a la capital sin concretar ofertas. Y mientras en las cocinas de Pagán se despellejaban las piezas cobradas, bullían las perolas y en las sartenes se sazonaban sofritos, Max Bru resumió en un latiguillo su convivencia con el eximio: 
-Compartimos la cicuta literaria. 
No sedujo esta retórica al patriarca de sólo dos ideas, pero revolucionarias, que le emplazó a responder sin circunloquios:
-¿Cuándo te lleva a Madrid? 
-Cuando yo quiera -se ufanó el joven. 
Y relató a Belvis el momento estelar de su encuentro. Había guiado el escritor hasta el paraje menos agreste de la finca -ahí donde cantan las aguas bajo la guirnalda del emparrado- y aprovechó que se acomodaba bajo un arbusto para sondearlo sobre la decadencia de Occidente. 
-Con la deshumanización del arte -proyectaba decirle-, ¿será el espíritu de la letra el tema de nuestro tiempo?

Ese socarrón fragmento que evoca la visita cinegética de Ortega y Gasset a Pagán en otoño de 1927 forma parte de la última novela de Manuel Longares, El oído absoluto, que publica Galaxia Gutenberg.
Tan brillante como el resto de su obra y protagonizada por el extravagante maestro y literato Max Bru, El oído absoluto es una novela sobre literatura y literatos algo patéticos ambientada entre los años veinte, la guerra y la posguerra.
Es la octava novela de un narrador imprescindible, autor de títulos tan memorables como Romanticismo, Nuestra epopeya, Las cuatro esquinas, Las ingenuas o la trilogía que agrupó en La vida de la letra.


23 abril 2016

Pessoa. Ficciones del interludio


22 abril 2016

Hilario Barrero. Diarios


21 abril 2016

Entre dos fogonazos


20 abril 2016

Antonio Agudelo. El cielo ajedrez


19 abril 2016

Las sombras mudas. El Llano en llamas


18 abril 2016

Antología del microrrelato español. Modernismo y Vanguardia


17 abril 2016

César Simón. Poesía completa



LOS PASOS

Más noche que en las calles cabe en uno
cuando pasa. ¿A qué andamos?
Allá creo que existe una muralla.
Cae la desolación a tierra. Es suelo.
Qué charco. Qué silencio.
El límite, qué claro. Noche cruda,
haznos como tu hielo.

El diamante es duro. Está al final.
El azufre es ardiente. Se rebasa,
se vuelca, llega al más allá. Su triunfo
es un delirio. Oh muerte.

Pero nosotros somos turbios.
No cuajamos.
No vemos bien la sombra.
Y, sin embargo, qué ágiles,
qué fugitivos tras la esquina
subimos por la noche,
huimos, nos perdemos 
en los años.


Ese es uno de los poemas de César Simón (Valencia, 1932-1997) que forman parte de la edición de su Poesía completa que publica Pre-Textos en su espléndida Biblioteca de Clásicos Contemporáneos con edición y prólogo de Vicente Gallego.

Un volumen largamente esperado que reúne toda la poesía y que añade El pretexto y el fervor, un libro que se publica por primera vez en esta edición.


16 abril 2016

María Zambrano. Obras Completas II


15 abril 2016

Las máscaras proteicas


14 abril 2016

Fiebre y compasión de los metales


13 abril 2016

La memoria de un hombre está en sus besos


12 abril 2016

Marea llena / Alta marea

Con mi agradecimiento a Marcela Filippi por su dedicación a mi poesía, dejo aquí su reciente traducción al italiano de mi Marea llena, de Las sílabas del tiempo. La Isla de Siltolá, Sevilla, 2013.(2ª edición)


MAREA LLENA, de Santos Domínguez 

Y también los días que creíamos 
que nunca nos llegarían, están aquí ya. 
(K. Rexroth) 

Un día, de repente, vemos subir el mar.

Vemos que la marea que habíamos olvidado
ha empezado a subir hacia nuestra precaria
consistencia de arena.

Estábamos dormidos y nos sobresaltaron
verdemente las olas
con su amenaza de algas, su furia de ceniza.

Pero el pánico blanco de la espuma imparable
ya no nos precipita.

Tras el primer temblor miramos a lo lejos
y hay una levadura de dulce mansedumbre
brillando en la tristeza corporal de las olas,
en la respiratoria cadencia del reflujo,
perdiéndose en el cielo como el pájaro tímido
que es entonces la tarde de las velas latinas.

Y ahora el verano ofrece carnal al sol del tiempo
su desolada sed esbelta de palmeras
en donde el quinto viento furtivo da la vuelta.

Mientras en una orilla oscura y cardinal
un corazón se pudre sin rencor ni esperanza
y va inventando un barco que vaya a ningún sitio
y flote sobre el tiempo mientras estemos vivos
con el temblor secreto de las cristalerías.

La muerte, poco a poco, se ha parado en la orilla.


ALTA MAREA, di Santos Domínguez 

E anche i giorni che credevamo 
non sarebbero a noi mai giunti, sono già qui. 
 (K. Rexroth) 

Un giorno, all’improvviso vediamo salire il mare.

Vediamo che la marea che avevamo dimenticato
ha iniziato a salire verso la nostra precaria
consistenza di sabbia.

Eravamo addormentati e ci fece sobbalzare
la verzura delle onde
con la loro minaccia di alghe, la loro furia di cenere.
Ma il panico bianco della schiuma inarrestabile
ormai non ci precipita.

Dopo la prima scossa guardiamo lontano
e c’è una lievitazione di dolce mansuetudine
che brilla nella tristezza corporale delle onde
nella respiratoria cadenza del riflusso,
che si perde nel cielo come l’uccello timido
che è dunque la sera delle vele latine.

E ora l’estate offre carnale al sole del tempo
la sua desolata sete sottile di palme
dove il quinto vento furtivo gira.

Mentre su una sponda buia e cardinale
un cuore marcisce senza rancore né speranza
e va inventando una nave che vada a nessun luogo
e galleggi sul tempo mentre siamo vivi
con il tremolio segreto delle cristallerie.

La morte, poco a poco, si è fermata sulla sponda.



(Traducción de Marcela Filippi)

11 abril 2016

Elogio de la elipsis


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