06 marzo 2015

La voràgine


05 marzo 2015

Abre la puerta al mar


04 marzo 2015

El gran misterio de Bow


03 marzo 2015

Jean Giono. Fragmentos de un diluvio

http://encuentrosconlasletras.blogspot.com.es/2015/02/jean-giono-fragmentos-de-un-diluvio.html

02 marzo 2015

Guy de Maupassant. Yvette


01 marzo 2015

Elise Cowen


Quise un coño de placer dorado
          más puro que la heroína
Para honrarte
Un corazón tan grande
            que puedas quitarte los zapatos y estirarte
La Anatomía del Amor
             Oh si yo fuera un
             coño de placer dorado más puro
             que la heroína o el cielo
Para honrarte
            Cama doble corazón como
una pradera en Yosemite
Para asimilar tu soltura
            La imaginación tan clara y activa como
                         una marisma al sol
Para ser interesante durante la cena
             El alma como tu rostro antes
                         de nacer
Para alabarte
              pechos, cabello, dedos
              mi cuerpo hecho ciudad
en tus brazos la noche entera

 Beat Attitude. Antología de mujeres poetas de la generación beat.
Traducción, selección y prólogo
de Annalisa Marí Pegrum. Bartleby Editores.




28 febrero 2015

Beat revisited



Hubo mujeres. Esa es la tesis que sostiene insistentemente Annalisa Marí Pegrum en el prólogo que ha escrito para Beat Attitude, su Antología de mujeres poetas de la generación beat que publica Bartleby Editores.

Una edición bilingüe cuyo propósito fundamental es recuperar la voz de unas cuantas mujeres que el canon poético y crítico de la beat generation dejó ocultas o muy difuminadas.

Denise Levertov, Lenore Kandel, Elise Cowen, Diane di Prima, Hettie Jones, Joanne Kyger, Ruth Weiss, Janine Pommy Vega, Mary Norbert Körte y Anne Waldman, diez mujeres que son un descubrimiento para los lectores españoles. De hecho, cuando hablaba con el editor de este libro le decía que no me sonaba ninguno de esos nombres que se reivindican en esta antología.

Y aunque ya se sabe que, a diferencia de los nombres comunes o propios, la literatura no tiene género, sí tiene sexo. A veces tan explícito como el de este texto de Elise Cowen (Nueva York, 1933-1962), que –se nos explica en nota introductoria- “fue, durante un breve periodo de tiempo, la amante de Allen Ginsberg”:

I wanted a cunt of golden pleasure
            purer than heroin
To honor you in
A heart big enough to take off
           your shoes & stretch out
Love’s Anatomy
             O that I was a
             cunt of golden pleasure more pure
             than heroin or heaven
To honor you in
           Double bed heart like a
meadow in Yosemite
To take your ease in
            Imagination clear & active as
                     sunny tidepools
To serve up good talk with dinner
           Soul like your face before you
                      were born
To glory you in
           breasts, hair, fingers
           my whole city of body
In your arms all night

La traducción de Annalisa Marí Pegrum, mañana.

27 febrero 2015

Homero mintió



No era a tejer y a destejer esperas
a lo que dedicaba Penélope las noches.
Dormían sus pretendientes esperando,
ávidos, ver al fin la mortaja de Laertes,
mientras ella inventaba sus propias odiseas.
Leía pergaminos
traídos por mar desde otras tierras
y besaba el único ojo
de sus Cíclopes tiernos.
En el mar que habitan las sirenas
aprendía uno a uno
los acordes-escudo de sus cantos.
Penélope a salvo
de la mirada de ellos,
el bozal en suspenso,
distendida la soga,
deseaba que el viaje durase para siempre.
No era a tejer y a destejer esperas
a lo que dedicaba Penélope las noches.
Ella jamás pensó que Ulises,
al fin,
regresaría.

Olalla Castro Hernández. La vida en los ramajes. Devenir. Madrid, 2013

26 febrero 2015

Virginia Woolf. La vida por escrito


25 febrero 2015

Upton Sinclair.El fin del mundo


24 febrero 2015

La cabellera de la Shoá



Esta es la cabellera de la Shoá.
Calla más que el silencio y está ciega.
Lo ve todo. Retumba.

Hace seis años, la sacudida interior de una visita a Auschwitz recuperó la voz poética de Félix Grande, que escribió, entre la conmoción, el arrebato indignado y la alucinación, un texto memorable, La cabellera de la Shoá. Un largo e intenso poema sobre los mil novecientos cincuenta kilos de pelo cortado a las mujeres deportadas al campo de exterminio de Auschwitz. 

“Había cabello rubio, moreno, pelirrojo, todo mezclado, decolorado por el paso del tiempo. De repente, me pregunté ¿de qué color es este pelo? Era un color nuevo. No había existido antes. /.../ Cuando lo vi tuve que poner las manos en el cristal porque con los ojos no me valía”, recordaba, conmovido aún años después de contemplar aquel mueble de catorce metros que se convirtió en una metáfora del horror y el exterminio. 

Aquel largo e intenso poema de mil versos cerró la última edición de Biografía, su poesía reunida en Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, y ahora aparece en edición exenta en Bartleby Editores, con un completo epílogo de Juan José Lanz.

La cabellera de la Shoá
pesa mil novecientos cincuenta kilos de pelo de mujer.
La cabellera de la Shoá
pesa un milenio y otro de ruidos cercanos en la noche.
La cabellera de la Shoá
pesa setecientos mil días fronteros de diáspora.
La cabellera de la Shoá
pesa dos toneladas europas de desmisericordia.
La cabellera de la Shoá
pesa dos mil colmillos anuales de calumnias.
La cabellera de la Shoá
pesa un derrumbamiento del sosiego
multiplicado por cien generaciones
de criaturas humanas como tú.
Todo esto antiguo y junto pesa esta cabellera
de suave pelo de mujer sin nombres.
La cabellera de la Shoá
pesa mil novecientos cincuenta abismos de silencio.

La cabellera de la Shoá es, además de un estremecido poema mayor del Félix Grande último, una contestación explícita a Adorno, porque escribir después de Auschwitz no sólo es posible, sino también más necesario e imprescindible que antes de Auschwitz.

23 febrero 2015

Mediodía en Kensington Park

http://encuentrosconlasletras.blogspot.com.es/2015/02/mediodia-en-kensington-park.html


22 febrero 2015

Luis Scafati ilumina El castillo de Kafka




Son dos de las espléndidas ilustraciones, inquietantes y expresionistas, con las que Luis Scafati ilumina El castillo de Kafka en la nueva edición de Sexto Piso Ilustrado que recupera la traducción que José Rafael Hernández Arias publicó en Valdemar hace quince años.

Es seguramente la novela más visual de las que escribió Kafka, lo que explica que se hayan hecho más de media docena de adaptaciones cinematográficas o que se haya reelaborado con el formato de la novela gráfica.

Su plasticidad está presente desde el primer párrafo, que Kafka quizá no hubiera escrito así si no hubiese ido con frecuencia al cine:

Cuando K llegó era noche cerrada. El pueblo estaba cubierto por una espesa capa de nieve. Del castillo no se podía ver nada, la niebla y la oscuridad lo rodeaban, ni siquiera el más débil rayo de luz delataba su presencia. K permaneció largo tiempo en el puente de madera que conducía desde la carretera principal al pueblo elevando su mirada hacia un vacío aparente.



21 febrero 2015

Poesía intransitiva


La relación de la poesía con el lenguaje es semejante a la del erotismo con la sexualidad. También en el poema —cristalización verbal— el lenguaje se desvía de su fin natural: la comunicación. La disposición lineal es una característica básica del lenguaje; las palabras se enlazan una tras otra de modo que el habla puede compararse a una vena de agua corriendo. En el poema, la linealidad se tuerce, vuelve sobre sus pasos, serpea: la línea recta cesa de ser el arquetipo en favor del círculo y la espiral. Hay un momento en que el lenguaje deja de deslizarse y, por decirlo así, se levanta y se mece sobre el vacío; hay otro en el que cesa de fluir y se transforma en un sólido transparente —cubo, esfera, obelisco— plantado en el centro de la página. Los significados se congelan o se dispersan; de una y otra manera, se niegan. Las palabras no dicen las mismas cosas que en la prosa; el poema no aspira ya a decir sino a ser. La poesía pone entre paréntesis a la comunicación como el erotismo a la reproducción.

 Octavio Paz. La llama doble. Seix Barral. Barcelona, 1993

20 febrero 2015

Millares Sall. No-Haiku


19 febrero 2015

Virginia Woolf. La vida por escrito



La verdad es que no se puede escribir directamente acerca del alma. Al mirarla se desvanece.

Con esa cita, tomada de los diarios de la autora de Al faro, abre Irene Chikiar Bauer su monumental ensayo Virginia Woolf. La vida por escrito, que llega hoy a las librerías publicada por Taurus.

Cerca de mil páginas que van más allá de la mera biografía para trazar la imagen total de una escritora imprescindible y enigmática. Y ese reto del enigma es el motor de siete intensos años de trabajo en los que la autora ha recorrido la obra narrativa de Virginia Woolf, sus miles de cartas, sus artículos y ensayos, sus diarios y los lugares en los que transcurrió su vida en busca de las claves vitales y literarias de una creadora en la que se cruzan constantemente la literatura y la vida, la desazón intima y el reconocimiento público, la lectura y la escritura, la vida privada y los proyectos editoriales. 

Y justamente en esa zona de confluencias es en donde se hallan las claves de una de las aventuras creativas más exigentes, lúcidas y transcendentales de la primera mitad del siglo pasado. Una zona especialmente opaca, de días sumergidos o eufóricos, de fracasos sexuales y éxitos intelectuales, de desarreglos matrimoniales y desequilibrios psíquicos de alguien que parece estar en permanente huida y búsqueda del mundo y de sí misma.

Lo explica Irene Chikiar Bauer en la introducción del volumen -El desafío de una escritora-, que se abre con este párrafo:

Me llamo Virginia Woolf. Atrápame si puedes: más que una evocación de uno de sus textos, puede considerarse un desafío lanzado a tantos lectores y admiradores de la escritora inglesa, quienes sienten que no pueden permanecer indiferentes ante el misterio de una vida y una obra que los interpela. Lo más curioso es que el convite proviene de alguien que defendió la filosofía del anonimato y nunca quiso dejar de ser una outsider; que rechazó la publicidad de su persona con la clara decisión de dejar que fuesen sus libros los que hablasen por ella. ¿Por qué, entonces, sentimos que nos desafía? ¿Qué nos lleva a desear conocerla, e incluso a creer, a veces, que lo estamos logrando?

A afrontar con solvencia el desafío doble de la escritora y de su escritura, a la necesidad de abordar con rigor el análisis de una obra compleja y el conocimiento de una personalidad más compleja aún, responde este extraordinario libro, tan imprescindible ya como la literatura de la autora que lo suscita.

18 febrero 2015

La vorágine



Entre un inicio inquietante -Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia- y un final definitivo -Ni rastros de ellos. ¡Los devoró la selva!- transcurren las páginas de La vorágine,  una novela portentosa que José Eustasio Rivera publicó en 1924 y que acaba de reeditar la editorial Drácena.

17 febrero 2015

La peluca de Franklin

16 febrero 2015

Ruiz Amezcua. Del lado de la vida

http://encuentrosconlasletras.blogspot.com.es/2015/02/ruiz-amezcua-del-lado-de-la-vida.html

15 febrero 2015

Las nueve señales de Fabián Minguela



La primera señal del hijoputa es el pelo ralo, Fabián Minguela luce el pelo ciscado y escaso. 

La segunda señal del hijoputa es la frente buida, ¿ves la de Fabián Minguela?, bueno, pues una cosa así.

La tercera señal del hijoputa es la cara pálida, ¿como los muertos?, sí, o como Fabián Minguela.

La cuarta señal del hijoputa es la barba por parroquias, Fabián Minguela es barbilucio a suspiros.

La quinta señal del hijoputa está en las manos, que son blandas,húmedas y frías, Fabián Minguela tiene las manos como babosas.

La sexta señal del hijoputa es el mirar huido, Fabián Minguela no mira por derecho ni en la oscuridad. 

La séptima señal del hijoputa es la voz de flauta, Fabián Minguela tiene la voz atiplada de las esposas del Cordero que cantan en el coro de la catequesis. 

La octava señal del hijoputa es el pijo fláccido y doméstico, en casa de la Parrocha las pupilas se reían del pirulí de Fabián Minguela.—¡Parece un angelito de la Purísima! ¡Parece un angelito de la Purísima!

La novena señal del hijoputa es la avaricia, Fabián Minguela es pobre pero podría ser rico con lo que lleva ahorrado.

(Camilo José Cela. Mazurca para dos muertos. Seix Barral. Barcelona, 1983)

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