05 septiembre 2015

The Woods


04 septiembre 2015

Admiradores




ADMIRADOR: ¡No sea modesto! ¡Usted es un escritor extraordinario!

VIEJO ESCRITOR: Bueno, tal vez algo aprendí de tantos libros escribidos.


Bioy Casares. 
Descanso de caminantes.
Editorial Sudamericana. Barcelona, 2001.

03 septiembre 2015

La caída de la casa Usher


02 septiembre 2015

Carlos Sahagún. Como si hubiera muerto un niño





Con motivo de la muerte de Carlos Sahagún, recupero aquí el enlace a la reseña de Como si hubiera muerto un niño (Bartlebyque publiqué en Encuentros de lecturas en febrero de 2008. 

Dicen que ha muerto un niño y por las calles
pasa su entierro luminoso. ¡Nadie
se acerque! Oh, sí, dejadme solo,
quiero velar su cuerpo todavía una noche,
llorar por él como si fuera invierno
y estuviera desnudo.

01 septiembre 2015

Carlos Sahagún. Para este otoño súbito






Carlos Sahagún (1938-2015)


Ha muerto, está la losa confirmando
su descenso al infierno, un largo epílogo
de ávidos bisturíes y transfusiones.
Mas no bajan con él los días aciagos
y un espejo prolonga su adversa simetría
sobre el país inerme.

No ha acabado el eclipse. El dolor sigue,
la noche sigue proponiendo al aire
proyectos infinitos que ya apenas perturban
porque se abandonaron: hoy devienen
derrotada memoria de una herida
que no defiende nadie.

Ahora, en la incertidumbre de esta muerte,
contemplo a solas una luz difusa,
cada vez más lejana. Hay en las playas
pura lluvia sin fin, y en los caminos
igual desesperanza, más árboles sin vida
para este otoño súbito.

Primer y último oficio (León, Col. Provincia, 1979)

31 agosto 2015

Bennassar. Velázquez


30 agosto 2015

Bachelard. La poética de la ensoñación



Ante las imágenes que nos proporcionan los poetas, ante esas imágenes que nunca nosotros habríamos podido imaginar por nuestra cuenta, esta inocencia del maravillarse es muy natural. Pero si vivimos con pasividad ese maravillarnos, no participaremos demasiado profundamente en la imaginación creadora. La fenomenología de la imagen nos pide que activemos la participación en la imaginación creadora. Dado que la finalidad de toda fenomenología consiste en traer al presente la toma de conciencia, en un tiempo de extrema tensión, deberemos concluir que no existe, en lo que se refiere a los caracteres de la imaginación, una fenomenología de la pasividad. Sin duda, la descripción de los psicólogos puede proporcionarnos documentos, pero el fenomenólogo debe intervenir para situar esos documentos en el eje de la intencionalidad. ¡Que esta imagen que acaba de serme ofrecida sea mía, verdaderamente mía, que se vuelva —cima del orgullo del lector— mi obra! ¡Y qué gloria de lectura si logro vivir, ayudado por el poeta, la intencionalidad poética! Mediante la intencionalidad de la imaginación poética el alma del poeta encuentra la apertura consciente que conduce a toda verdadera poesía.

Gastón Bachelard.
La poética de la ensoñación.
Traducción de Ida Vitale.
Fondo de Cultura Económica. México, 1982.

29 agosto 2015

Frédéric Barbier. Historia del libro


28 agosto 2015

Daniel Heredia. ¡A los libros!


27 agosto 2015

Bergamín. El duende mal pensante


26 agosto 2015

Milosz y el tiempo



Pensar en el tiempo es pensar en la vida humana, un tema tan inmenso que ocuparse de él equivale a pensar en general. Las diferencias que nos separan según el sexo, la raza, el color de la piel, las costumbres, las creencias y las opiniones no son nada en comparación con la circunstancia de que todos estamos hechos de tiempo, de que nacemos y morimos, de que somos mariposas de un día. El «ahora» es inasible, huye hacia atrás o se inclina hacia adelante, se convierte en recuerdo o en aspiración. El lenguaje en el cual nos comunicamos es un tiempo modulado, igual que la música. ¿Y acaso la pintura y la música no plasman el ritmo en el espacio?

Czeslaw Milosz. 
Abecedario. Diccionario de una vida.
Traducción de K. Olszewska y S. Trigán. 
Turner/FCE. Madrid, 2003. 


25 agosto 2015

El ciervo es un viento oscuro



El ciervo es un viento oscuro… Al eliminar el «como» (puentecito de condescendencia, metáfora para la inteligencia), los poetas no perpetran audacia alguna; expresan simplemente el sentimiento de un salto en el ser, una irrupción en otro ser, en otra forma del ser: una participación. Pues lo que el poeta alcanza a expresar con las imágenes es trasposición poética de su angustia personal de enajenamiento. Y con nuestra primera pregunta: ¿Por qué es la imagen instrumento poético por excelencia?, enlaza ahora una segunda de mayor importancia: ¿Por qué ansia el poeta ser en otra cosa, ser otra cosa? El ciervo es un viento oscuro; el poeta, en su ansiedad, parece ese ciervo salido de sí mismo (y con todo siempre ciervo) que asume la esencia del oscuro viento. Paradójicamente podríamos emplear a nuestro turno la analogía y sostener que también el poeta (hacedor de intercambios ontológicos) debe cumplir la forma mágica del principio de identidad y ser otra cosa.


Julio Cortázar. 
Para una poética. 
En Obra crítica /2
Edición de Jaime Alazraki. 
Alfaguara. Madrid, 1997

24 agosto 2015

Rimas ilustradas


23 agosto 2015

Veinticuatro fragmentos de La orilla del invierno


En la página colombiana Viaje al centro del espíritu se pueden leer veinticuatro fragmentos de mi libro La orilla del invierno. Colección Almenara. Institución Cultural El Brocense. Diputación de Cáceres, 1996.

22 agosto 2015

Samanta Schweblin. Siete casas vacías


21 agosto 2015

El novelista ingenuo y el sentimental


El acto de leer una novela es el esfuerzo de creer que el mundo tiene, en realidad, un centro, y para ello hay que echar mano de toda la confianza que pueda tener uno. Las grandes novelas literarias —como Anna Karénina, En busca del tiempo perdido, La montaña mágica y Las olas— nos resultan imprescindibles porque crean la esperanza y la vivida ilusión de que el mundo posee un centro y un significado, y porque nos transmiten alegría al mantener esa impresión mientras vamos pasando las páginas. (Este conocimiento acerca de la vida, que imparte La montaña mágica, a la larga constituye un premio mucho más cautivador que el diamante robado de una novela de detectives). Cuando las acabamos, queremos releer este tipo de novelas; no porque hayamos localizado el centro, sino porque queremos sentir de nuevo esa sensación de optimismo. Nuestro esfuerzo para identificarnos y reconocer uno a uno a todos los personajes y sus puntos de vista, la energía que invertimos al transformar las palabras en imágenes, y el sinfín de acciones que llevamos a cabo mentalmente con rapidez y gran cuidado cuando leemos una gran novela… todo esto crea en nosotros la sensación de que las novelas tienen más de un centro. Y no lo descubrimos gracias a una reflexión pausada o a una serie de conceptos abstrusos, sino a través de la experiencia de la lectura. Para el individuo laico y moderno, un modo de alcanzar un significado más profundo y hondo del mundo es leer las grandes novelas literarias. Cuando las leemos, entendemos que no sólo el mundo, sino también nuestra mente, tienen más de un centro.

Orhan Pamuk. 
El novelista ingenuo y el sentimental. 
Traducción de Roberto Falcó. 
Literatura Mondadori. Barcelona, 2011.

20 agosto 2015

Dixon. Ventanas y otros relatos


19 agosto 2015

Suave es la noche


18 agosto 2015

Mijaíl Artsybáshev. Los millones


17 agosto 2015

Hay autores que son una paliza


Por ejemplo, los que llaman una o más veces por día para ver qué tal va la producción de su obra. 
Por ejemplo, los que entregan «la última versión» de sus manuscritos… una y otra vez. 


Mario Muchnik. 
Oficio editor.
El Aleph Editores. Barcelona, 2011.


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