Conversaciones con Goethe
"El mejor libro alemán que existe."
Esa era la terminante definición que hacía Nietzsche de las Conversaciones con Goethe en los últimos años de su vida de J. P. Eckermann, que acaba de publicar Acantilado con edición y traducción de Rosa Sala.
Como todas las afirmaciones de ese tipo será discutible. Lo que es innegable es que se trata de una obra monumental que en su millar de páginas recoge, con una intensidad que el tiempo no ha debilitado, una serie de reflexiones intemporales sobre la literatura, el arte y el hombre, al hilo de las conversaciones de Eckermann con el maestro entre 1823 y 1832.
El lector que tenga el privilegio de leer este libro encontrará en él no solo la imagen más humana, más íntima e inolvidable de Goethe, sino sus reflexiones profundas increíblemente inmunes al tiempo.
Tal día como hoy, un 1 de febrero de 1827, era jueves y Eckermann visitó a Goethe por la tarde. Por la mañana habían estado allí mismo el príncipe heredero de Prusia y el Archiduque en una visita que duró tres horas.
Esa tarde, Goethe le habló a Eckermann de su Teoría de los colores, un tratado de óptica que hoy ha perdido vigencia científica, pero que contiene intuiciones definitivas sobre la estética del color. De ahí pasó razonadamente a Shakespeare y a la tragedia griega, a los tratados comerciales de Roma y Cartago, al Pentateuco y a Homero. Una tarde memorable la de Eckermann oyendo a Goethe. Como otras muchas que se recogen en este libro asombroso.
Lo más increíble es que esta sea la primera traducción moderna al castellano. La vieja y meritoria traducción que hizo Cansinos para las obras completas de Aguilar es hoy casi ilegible por su exceso retórico y su voz impostada.
La traducción de Rosa Sala tiene el mérito de su rigor y la flexibilidad estilística de la contemporaneidad. Las notas, el glosario, la bibliografía y las imágenes inéditas que acompañan al texto son otras aportaciones de esta edición que nos devuelve al último hombre universal, según la feliz expresión de la editora.
No sé si este es el mejor libro alemán que existe. No me extrañaría. Es uno de los mejores libros que conozco.
Esa era la terminante definición que hacía Nietzsche de las Conversaciones con Goethe en los últimos años de su vida de J. P. Eckermann, que acaba de publicar Acantilado con edición y traducción de Rosa Sala.
Como todas las afirmaciones de ese tipo será discutible. Lo que es innegable es que se trata de una obra monumental que en su millar de páginas recoge, con una intensidad que el tiempo no ha debilitado, una serie de reflexiones intemporales sobre la literatura, el arte y el hombre, al hilo de las conversaciones de Eckermann con el maestro entre 1823 y 1832.
El lector que tenga el privilegio de leer este libro encontrará en él no solo la imagen más humana, más íntima e inolvidable de Goethe, sino sus reflexiones profundas increíblemente inmunes al tiempo.
Tal día como hoy, un 1 de febrero de 1827, era jueves y Eckermann visitó a Goethe por la tarde. Por la mañana habían estado allí mismo el príncipe heredero de Prusia y el Archiduque en una visita que duró tres horas.
Esa tarde, Goethe le habló a Eckermann de su Teoría de los colores, un tratado de óptica que hoy ha perdido vigencia científica, pero que contiene intuiciones definitivas sobre la estética del color. De ahí pasó razonadamente a Shakespeare y a la tragedia griega, a los tratados comerciales de Roma y Cartago, al Pentateuco y a Homero. Una tarde memorable la de Eckermann oyendo a Goethe. Como otras muchas que se recogen en este libro asombroso.
Lo más increíble es que esta sea la primera traducción moderna al castellano. La vieja y meritoria traducción que hizo Cansinos para las obras completas de Aguilar es hoy casi ilegible por su exceso retórico y su voz impostada.
La traducción de Rosa Sala tiene el mérito de su rigor y la flexibilidad estilística de la contemporaneidad. Las notas, el glosario, la bibliografía y las imágenes inéditas que acompañan al texto son otras aportaciones de esta edición que nos devuelve al último hombre universal, según la feliz expresión de la editora.
No sé si este es el mejor libro alemán que existe. No me extrañaría. Es uno de los mejores libros que conozco.



<< Home