20 abril 2006

El joven Proust

La varia espuma de una vida agitada decía Proust que eran estas historias que ahora edita Funambulista en El indiferente y otros relatos, un conjunto de seis relatos, algunos inéditos en español.

Alguien, creo que el hermano de Proust, decía que para leer sus obras lo mejor era partirse una pierna. Se refería, claro, al ciclo del tiempo perdido. No tengo noticias de si finalmente hubo fractura de extremidad inferior. Parece que no. Y aunque la hubiera no parecía proclive el hombre a leer tan morosa literatura.

Para iniciarse en Proust quizá no haya mejor camino que el que se recorre leyendo estas historias breves que son la prehistoria de sus obras mayores. Para los iniciados en Swann y Guermantes, es una inmejorable ocasión para hacer una visita corta y educada al agradable mundo de Proust, a su luz de otoño y a su perfume dulzón y un poco mareante de lilas y violetas.