Pavese para irse

Me traigo de Chiclana el recuerdo imborrable del azahar en la luna llena del parasceve. Cernuda, claro, y ese poema hermosísimo que es Luna llena en Semana Santa, en donde habla de esas plazuelas cuya alma es la flor del naranjo.
Y al regreso, el consuelo de estos versos de Pavese para dejar de ver el mar:
Demasiado mar. Ya hemos visto bastante el mar.
Por la tarde, cuando el agua se extiende, incolora
y difusa en la nada, el amigo la observa
y yo observo al amigo, y mientras no habla nadie.
La traducción, tan intachable como todas las que hizo de los poetas italianos desde Ungaretti a Quasimodo, es de José Agustín Goytisolo. Antonio Colinas suele contar que se la envió unos días antes de su muerte.

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