La misma muchacha
Durante mucho tiempo, Kenneth Rexroth (1905-1982), uno de los nombres imprescindibles en la poesía norteamericana contemporánea, fue haciendo versiones de poesía clásica china que decidió reunir en 1970 con el título El amor y el tiempo y su mudanza.
Gadir, la editorial que había publicado hace poco una antología poética de Rexroth (Autos sacramentales), edita ahora, con traducción de Carlos Manzano, este repertorio de textos de la poesía clásica china.
Escritos con la delicada sensibilidad de la poesía oriental, nos encontramos en muchos de estos poemas con la sorpresa del fondo compartido con la lírica primitiva europea, con las canciones femeninas que aquí se ponían en boca de las muchachas de Al Andalus.
En algunos de estos poemas nos parece oír a aquella muchacha inquieta y agitada que no quiere que amanezca o a la criatura impaciente ante la llegada del amigo.
Es la misma que canta junto al río de aguas verdes, al otro lado de un puente.
Al otro lado del mundo y al otro lado del tiempo es la misma muchacha que se exalta o llora.
Gadir, la editorial que había publicado hace poco una antología poética de Rexroth (Autos sacramentales), edita ahora, con traducción de Carlos Manzano, este repertorio de textos de la poesía clásica china.
Escritos con la delicada sensibilidad de la poesía oriental, nos encontramos en muchos de estos poemas con la sorpresa del fondo compartido con la lírica primitiva europea, con las canciones femeninas que aquí se ponían en boca de las muchachas de Al Andalus.
En algunos de estos poemas nos parece oír a aquella muchacha inquieta y agitada que no quiere que amanezca o a la criatura impaciente ante la llegada del amigo.
Es la misma que canta junto al río de aguas verdes, al otro lado de un puente.
Al otro lado del mundo y al otro lado del tiempo es la misma muchacha que se exalta o llora.


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