Esperpento
El loco mirando desde la puerta del jardín
Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina.
Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina.
(Poemas del manicomio de Mondragón, 1992)
Leopoldo María Panero escribió este poema en el manicomio de Mondragón, cerca de donde otro loco, más peligroso porque está suelto y no sabe que lo es, ladraba ayer en mala prosa, en prosa aún peor que los versos de Panero, su rencor por las esquinas.
Panero tenía de vez en cuando momentos de lucidez en los que sabía quién y qué era. El otro, inverecundo y patriota, no.
Panero tenía de vez en cuando momentos de lucidez en los que sabía quién y qué era. El otro, inverecundo y patriota, no.

<< Home