23 enero 2007

Ósmosis

Agradece uno mucho elogios como este de Diarios de Rayuela, más todavía porque de esas personas sólo conoce sus iniciales, ni sus caras ni sus nombres ni su historia.

Tan sincero, tan desinteresado como su comentario, es mi agradecimiento y el título de esta entrada. No es un cumplido, esos diarios forman parte de mi hoja de ruta, de mi cuaderno de navegación en este espacio proceloso. Y muchas veces son el foque de este velero mucho más frágil de lo que parece.

Por cierto el comentario sobre Humo, el primer cuento de Gambito de caballo, revela qué tipo de lector es el que escribe este blog desde Gijón. Ese relato, brutal e irrepetible, contiene todo el complejo universo estremecedor de Faulkner y es desde hace tiempo de lectura obligada en los talleres de escritura que imparto. Un texto que encumbra a Faulkner, pero también nos eleva a quienes lo leemos dos palmos por encima de la insoportable levedad posmoderna y el pensamiento débil.