Apuntes de zoología
Por su estilo lo conoceréis. Sinuoso, lleno de ondulaciones trabajosas, lo que podríamos llamar piadosamente su forma de escribir recuerda el movimiento de las culebras. Como ellas, se arrastra para encumbrarse y cambia de camisa con frecuencia cíclica. No por higiene, por astuta conveniencia. Como a la serpiente del paraíso, en su plenitud puede vérsele con una manzana en la boca. En eso comparte destino con los cochinillos que exponen los mostradores de algunos restaurantes de la Cava Baja.

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