09 septiembre 2007

Memorias de un señor bajito

Para José Tato, con Azcona, alfa y omega

Ayer se presentaba en Logroño la edición de las Memorias de un señor bajito de Rafael Azcona en Pepitas de calabaza.

Julián Lacalle, el editor, me mandaba hace unos días la invitación. Y uno, que no puede estar en todos los sitios de cuerpo presente, quiere anunciar aquí esa recopilación de los textos que Azcona publicó en los años cincuenta en La codorniz para reflejar con esa mezcla tan suya de ironía y tristeza la sociedad española de la época a través de Juliano Fernández, un señor bajito y normal que llegó a ser Inspector de Tontos de Pueblo. El trabajo se le hubiera acumulado en estos tiempos.

Por lo que me cuentan, porque aún no he visto el libro, Azcona ha aprovechado esta reedición para revisar esos textos y para añadir algún episodio que prohibió la censura.