Miguel Veyrat
Está a punto de aparecer, firmada por Françoise Morcillo y Jacques Darras, la traducción al francés de Babel bajo la luna, de Miguel Veyrat, que publicó hace dos años Calima.
Una sección de esta Trilogía de la incertidumbre, la que se titula En el bosque ebrio, dedicada a Claudio Rodríguez, es una respuesta al texto inicial de Don de la ebriedad (Siempre la claridad viene del cielo):
AUNQUE no regrese el sol que mancha el cielo con tu sangre
aún te ha de iluminar. ¿Vivirás a su amparo todavía
o será posible conocerte en lo que ya es tu lado oscuro
para siempre? ¿Desde dónde canta el canto? La claridad
reside en la conciencia vapor de luz que asciende, preñando el cielo.
Poesía telúrica y visionaria, atravesada de temporalidad y marcada por la influencia de T.S. Eliot, del que alguna vez Miguel Veyrat ha invocado estas palabras sobre la conciencia histórica del poeta:
El sentido histórico conlleva una percepción no sólo de lo pasado del pasado sino de su presencia; asimismo, empuja a un hombre a escribir no meramente con su propia generación en la médula de los huesos, sino con el sentimiento de que toda la literatura desde Homero —y dentro de ella el total de la literatura de su propio país— tiene una existencia simultánea y compone un orden simultáneo. Este sentido histórico, sentido de lo atemporal y de lo temporal, así como de lo atemporal y lo temporal reunidos, es lo que hace tradicional a un escritor; es, también, lo que hace a un escritor más agudamente consciente de su lugar en el tiempo, de su propia contemporaneidad.
Una sección de esta Trilogía de la incertidumbre, la que se titula En el bosque ebrio, dedicada a Claudio Rodríguez, es una respuesta al texto inicial de Don de la ebriedad (Siempre la claridad viene del cielo):
AUNQUE no regrese el sol que mancha el cielo con tu sangre
aún te ha de iluminar. ¿Vivirás a su amparo todavía
o será posible conocerte en lo que ya es tu lado oscuro
para siempre? ¿Desde dónde canta el canto? La claridad
reside en la conciencia vapor de luz que asciende, preñando el cielo.
Poesía telúrica y visionaria, atravesada de temporalidad y marcada por la influencia de T.S. Eliot, del que alguna vez Miguel Veyrat ha invocado estas palabras sobre la conciencia histórica del poeta:
El sentido histórico conlleva una percepción no sólo de lo pasado del pasado sino de su presencia; asimismo, empuja a un hombre a escribir no meramente con su propia generación en la médula de los huesos, sino con el sentimiento de que toda la literatura desde Homero —y dentro de ella el total de la literatura de su propio país— tiene una existencia simultánea y compone un orden simultáneo. Este sentido histórico, sentido de lo atemporal y de lo temporal, así como de lo atemporal y lo temporal reunidos, es lo que hace tradicional a un escritor; es, también, lo que hace a un escritor más agudamente consciente de su lugar en el tiempo, de su propia contemporaneidad.
León Felipe y Celan, Jacques Darras y César Vallejo son algunas de las voces más nítidas que resuenan en ese libro y, asumidas por el poeta, construyen –en palabras de Miguel Veyrat- un canon agónico interminable de sentido.
Reseña íntegra en la revista Encuentros de lecturas y lectores


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