Poe, bicentenario

Hoy se cumplen doscientos años del nacimiento de Poe en Boston, la azarosa primera estación de una larga cadena de azares errantes que lo llevaron a Richmond, Baltimore, Virginia o Nueva York. Todos esos lugares lo vieron huir de sí mismo y sobrellevar con orgullo o ebriedad la desgracia.
Soy un desdichado, y no sé por qué, le confesaba a su protector, John Pendleton Kennedy.
Su personalidad misteriosa intentó paliar la desdicha con el opio y el alcohol. Sórdido y brillante, solitario y orgulloso, lúcido y débil, analítico y visionario, es uno de los padres de la literatura contemporánea.
Escribió decisivamente poesía y relatos y como crítico elaboró una filosofía de la composición, una teoría del cuento y del efecto único en la poesía y el relato sobre la base de la intensidad y la brevedad. Abordó en sus textos temas científicos y horrores variados, el misterio policial y la aventura y en más de una ocasión practicó la parodia de los viejos modelos narrativos. Revitalizó la narración de terror en La caída de la casa Usher y la de aventuras en El escarabajo de oro, fundó el relato policiaco con La carta robada y Los crímenes de la rue Morgue y fue el primero que hizo que el horror se independizara de la escenografía y que la sensación de terror surgiera en el interior del personaje y se transfiriera luego al lector.
Soy un desdichado, y no sé por qué, le confesaba a su protector, John Pendleton Kennedy.
Su personalidad misteriosa intentó paliar la desdicha con el opio y el alcohol. Sórdido y brillante, solitario y orgulloso, lúcido y débil, analítico y visionario, es uno de los padres de la literatura contemporánea.
Escribió decisivamente poesía y relatos y como crítico elaboró una filosofía de la composición, una teoría del cuento y del efecto único en la poesía y el relato sobre la base de la intensidad y la brevedad. Abordó en sus textos temas científicos y horrores variados, el misterio policial y la aventura y en más de una ocasión practicó la parodia de los viejos modelos narrativos. Revitalizó la narración de terror en La caída de la casa Usher y la de aventuras en El escarabajo de oro, fundó el relato policiaco con La carta robada y Los crímenes de la rue Morgue y fue el primero que hizo que el horror se independizara de la escenografía y que la sensación de terror surgiera en el interior del personaje y se transfiriera luego al lector.
Escribió cuentos alimenticios para salir del paso y obras maestras imprescindibles. Replanteó la creación literaria desde la premeditación y su capacidad para la creación de atmósferas y para bucear en los mecanismos mentales que generan el efecto del terror.
Con El cuervo, el poema que le procuró fama entre sus contemporáneos, unió la precisión matemática del diseño al efecto mágico de lo misterioso en una suma de técnica y precisión analítica, de revelaciones opiáceas y delirios alcohólicos que alimentaron su locura lúcida.
Quizá la clave de todo Poe esté en una frase (Al principio fue el miedo) que Cortázar dejó caer estratégicamente en un lugar del prólogo memorable a su traducción de los cuentos completos que reeditan ahora Augur Libros y Páginas de Espuma.
Además de en su obra, ese miedo fue decisivo en su vida y alimentó sus constantes huidas y sus borracherías.
Con El cuervo, el poema que le procuró fama entre sus contemporáneos, unió la precisión matemática del diseño al efecto mágico de lo misterioso en una suma de técnica y precisión analítica, de revelaciones opiáceas y delirios alcohólicos que alimentaron su locura lúcida.
Quizá la clave de todo Poe esté en una frase (Al principio fue el miedo) que Cortázar dejó caer estratégicamente en un lugar del prólogo memorable a su traducción de los cuentos completos que reeditan ahora Augur Libros y Páginas de Espuma.
Además de en su obra, ese miedo fue decisivo en su vida y alimentó sus constantes huidas y sus borracherías.



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