30 abril 2009

Ana no

29 abril 2009

Los libertinos barrocos

28 abril 2009

Paulino y la joven muerte





Se publicó hace cinco años en la colección Grandes Letras en Letras Grandes, de Ediciones Témpora, pero apenas se distribuyó, porque una disparatada peripecia editorial la relegó al limbo. En ese indeseable terreno de nadie que queda entre lo publicado en teoría y lo inédito en la práctica permanecieron otras novelas de Gómez Rufo, Juan Eslava o Joaquín Leguina y una antología de Félix Grande, La canción de la tierra, que habían aparecido en la misma colección.

Es Paulino y la joven muerte, la contribución novelística de Miguel Veyrat a la memoria histórica de la guerra civil y las matanzas masivas de civiles.

La leo ahora, cuando está a punto de aparecer la traducción francesa, de la que me llegaba el otro día el avance de la portada y la contraportada. Paulino y la joven muerte es un ajuste de cuentas con el pasado, el relato que escribe Andrés Rosseta, un periodista segoviano, sobre la memoria de un limpiabotas jubilado.

Paulino fue testigo de unos crímenes que registró su mirada infantil en los páramos sorianos por los que Machado vio cruzar errante la sombra de Caín. Y de eso, del cainismo endémico, habla la memoria de Paulino a través del periodista.

Hasta ese momento aquellas imágenes de fusilamientos y fosas comunes habían permanecido congeladas en una zona muda e inexplorada de la memoria y, después de tanto tiempo, emergen a borbotones.

Como la memoria de Paulino, también esta novela emerge para conjurar los demonios agazapados del pasado.

27 abril 2009

Oración


Señor ya sabes mis cuidados con el butano y los grifos
todo lo cierro bien pero es difícil desentenderse
inspecciono la antena
las macetas con tantas criaturas que por debajo pasan
sufro mucho Señor
y aunque te agradezco no haberme hecho cirujano
ni conductor del autobús escolar
te pido que un ratito te quedes responsable
que aguantes todo esto mientras voy a un recado
y cualquier día no vuelvo.


(Antonio Pereira. Meteoros. Poesía, 1962-2006. Calambur )

26 abril 2009

Adiós, maestro



Aquí me llama el mar hasta su boca,
y el hombre aquel que se tendía oscuro
desenreda su cuerpo y lo levanta
lento de asombro hacia la luz hermosa.

Recuerdo ahora esos versos del maestro Antonio Pereira en la hora de su muerte.

Me llamaba siempre el día de mi cumpleaños y empezaba preguntando por mi señora Rosalía. Echaré de menos esa llamada en septiembre, pero ahora será Úrsula quien le echará de menos más que todos sus amigos y lectores.

Hablamos por última vez estas navidades y estaba tan jovial como siempre. Por cierto, nunca he oído a nadie con más soltura dejando un mensaje en el buzón de voz. Era la misma naturalidad que había en su trato, en sus cuentos admirables y en su poesía.

Fue uno de los nombres más repetidos en este blog. A propósito de sus llamadas, de las reediciones de El síndrome de Estocolmo y los Cuentos de la Cábila; con motivo de la presentación de La divisa en la torre

Por ti es más agrio el vino hoy, Antonio.

Tacto sonoro

Lo último que uno se podía esperar de la sala de espera de un dentista es que le pongan antes de entrar en la consulta la Canción del degüello que sonaba en El Álamo y en Río Bravo como un mal presagio.

Con ese solo de trompeta en los oídos entra el paciente resignado a lo peor.



25 abril 2009

La noche no tiene paredes



Es el título de la nueva -seguro que no la última- entrega poética de Caballero Bonald. Acaba de publicarla Seix Barral. Organizado en cinco partes, La noche no tiene paredes se abre con este Tiempo de los antídotos:



La edad me ha ido dejando

sin venenos, malgasté en mala hora
esa fortuna,
¿qué más puedo perder?

Llega el tiempo ruin de los antídotos.

Materia devaluada, la aventura
disiente de ella misma y se aminora.


Ya sólo quedan rastros de peligros,

una zona prohibida apenas frecuentada,
la pauta exigua de lo inconfesable,
cierto amago fugaz de furia y desacato.


La osadía de bordes delictivos,
los deseos gastados

en los bruscos dispendios de la infidelidad,

la virtud y su inercia depravada,
el amor consumiéndose

como un licor impuro, la excitante

trastienda de la noche,
¿qué se hicieron?

Los años, ay de mí, me han desmentido.



Lo cierra un espléndido Sombras le avisaron, en cuyo título resuena aquel cantar misterioso que dio pie a Lope en El caballero de Olmedo. Acaba así, y con él el libro, con esta reivindicación vital del gozo:

Sombras dispares
que el tiempo reconcilia a duras penas,

pero que juntas van contribuyendo
a ejercer de benévolos augurios
de esas noches gozosas que te quedan de vida.

Entre uno y otro, cien poemas celebratorios o elegiacos, potentes en su vocación memorial y ambiciosos en su exploración del lenguaje.

24 abril 2009

Poesía en la canción popular latinoamericana

23 abril 2009

Sonetos y Lamento de una amante


Cuando se cumple el cuarto centenario de su primera aparición en el verano de 1609, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores publica una nueva edición bilingüe de los Sonetos y Lamento de una amante de William Shakespeare, con traducción de Andrés Ehrenhaus y prólogo de Claudio Guillén.

La nueva edición, que se suma a las que han ido prodigando en español en los últimos años, restituye los Sonetos de William Shakespeare en su integridad, junto con el extenso y menos conocido Lamento de una amante, tal como fueron publicados por primera vez en 1609.

Nunca acabaremos de descifrar estos textos, escribió Borges. Los Sonetos de Shakespeare siguen habitando en el territorio del misterio y la conjetura: desde el significado de las siglas W. H. de la dedicatoria hasta la identidad del hermoso joven (el ambiguo master-mistress), de la dama oscura o el poeta rival que aparecen en ellos, pasando por los dobles sentidos y los juegos de palabras, por la mezcla de platonismo y sexualidad, de refinamiento y crudeza que los recorre.

Una de las novedades más llamativas de esta nueva edición que ha realizado Andrés Ehrenhaus, aparte de una nueva actualización de esos versos en español, es la traducción del Lamento de una amante, un largo poema relegado durante siglos, pero que forma parte del mismo mundo poético que los Sonetos, y la recuperación como prólogo de una conferencia que pronunció Claudio Guillén en la Fundación Juan March en enero de 2002 .

La versión en endecasílabos asonantados de Ehrenhaus, respetuosa con el original, pretende -lo explica en su esclarecedora Nota introductoria- "administrar con criterio y discreción lo mucho que se pierde y lo poco que se gana" en una traducción. Por eso, huye de la grandilocuencia y se plantea como objetivo fundamental la transmisión del tono de inmediatez y la urgente frescura con la que estos poemas de amor y tiempo llegaron a sus lectores a comienzos del XVII.

Es una nueva confirmación de que la vigencia de los clásicos y su vitalidad no se agota por muchas ediciones que se hagan de ellos en cada traducción. Al contrario, cada una de las versiones es una nueva lectura, una nueva propuesta que ilumina al lector en el asedio del territorio inseguro que son los Sonetos, y una nueva declaración de contemporaneidad de Shakespeare.

Hoy, 23 de abril, una de las fechas de su muerte, es una buena ocasión para recordarlo. Y para releerlo o descubrirlo.


22 abril 2009

Los cuentos más breves del mundo

21 abril 2009

Vampiros en el Reino de Goneril


Los editores de Rey Lear, con Jesús Egido a la cabeza, inauguran un nuevo sello, emparentado con el anterior. Toma el nombre de una de las hijas de Lear, que en principio iba a ser Cordelia -la mejor de las tres, claro-, aunque algún problema burocrático ha obligado a elegir a Goneril.

Reino de Goneril parece que será el nombre definitivo de una editorial que quiere especializarse en libros de viajes y gastronomía, una línea apuntada ya en algunos de los títulos que ha venido publicando Rey Lear en estos años.

Contagiado sin duda por la materia macabra de su primer título, Jesús Egido me cuenta que no hay alimento más básico que la sangre. Y por tanto nada mejor para empezar el banquete que este magnífico Tratado sobre los vampiros que publicó un monje benedictino en pleno siglo de la razón.

Esto del menú es cuestión de gustos. Lo indiscutible es que el Tratado sobre los vampiros, que escribió Augustin Calmet a mediados del siglo XVIII, es una inmejorable carta de presentación de la nueva editorial.

Espléndidamente ilustrado, lleva un amplio prólogo de Luis Alberto de Cuenca en el que relaciona este primer libro sobre los vampiros con la obra de otro ilustre benedictino, el padre Feijoo, un contemporáneo de Calmet, al que leyó y sobre el que escribió unas reflexiones críticas en una de sus Cartas eruditas y curiosas.

El Tratado, que arranca de un capítulo inicial con la idea de que la resurrección de un muerto es obra exclusivamente de Dios, concluye en la imposibilidad moral de que los revinientes salgan de las tumbas. Eso sí, después de analizar resurrecciones y peregrinaciones de cadáveres y de plantearse cuestiones tales como si un hombre realmente muerto puede aparecerse con su propio cuerpo o si se descomponen los excomulgados en la tierra.

Como próximos títulos se anuncian ya un libro sobre la pesca en León y un Breviario del cocido de José Esteban.

20 abril 2009

La sombra del mitreo es alargada


Desde un Gibraltar casi vacío entre la niebla, el lunes pasado hice la primera de una serie de lecturas primaverales en una Sevilla que acababa de salir de la Semana Santa y ya está montando la feria. Fue un aterrizaje suave después de las vacaciones. En Los Remedios, precisamente. Los siguientes aterrizajes serán -ya en mayo- en Budapest, San Sebastián y Málaga. Para junio o para mejor ocasión quedarán París y Rabat.

Entre el público, además de alumnos, María Sanz, Miguel Veyrat, José Antonio Ramírez Lozano. En la comida que vino después, con Rosalía y con Inma, con Miguel y José Antonio, salió a colación el personaje de Mitra. Lo sacó a relucir -entre otros menos recordables- Miguel Veyrat.

Y lo recuerdo cuando empiezo a escribir estas líneas:

El hijo de Dios, el Salvador, nació en el solsticio de invierno, en torno al 25 de diciembre, en una cueva, ante unos pastores. Predicó el bautismo, transformó el agua en vino, entró triunfante y entre palmas de palmera en una ciudad montado en una burrilla, murió en primavera para redimir los pecados del mundo, bajó a los infiernos y resucitó al tercer día, subió a los cielos y prometió volver al final de los tiempos para juzgar a los hombres. Su sacrificio se conmemora en una comida ritual con pan y vino que simbolizan el cuerpo y la sangre. A la entrada de sus templos, una pila con agua bendita invita a los fieles a purificarse la frente.

No. Aunque lo parezca, no estoy hablando de Cristo, sino de un antepasado suyo, el persa Mitra, del que se habla 3500 años antes de su sosias y cuya religión, extendida desde Asia Menor por todo el Imperio Romano, comparte otros seis sacramentos con el cristianismo.

Demasiadas coincidencias para no pensar en un plagio.

La reseña del último libro de Juan Eslava, que comienza así y a la que se accede pinchando en la portada, queda como un recuerdo de aquellas horas sevillanas y de aquella comida tan poco ritual como agradable.

19 abril 2009

La gran trilogía

18 abril 2009

El tiempo en los brazos

17 abril 2009

Los cantos de Maldoror

16 abril 2009

La mujer cíclope

Errata naturae inaugura nueva colección, La mujer cíclope, que se acoge a un apócrifo de Pausanias, el geógrafo siciliano que añadía a la trinidad de Hesiodo la figura de un cuarto cíclope “con los senos y la belleza propios de una hembra” y cuyo culto, por razones desconocidas, fue prohibido hasta entre aquellos impíos corintios a los que San Pablo escribió una muy comentada carta.

La existencia de esa mujer cíclope –no menos legendaria, no menos irreal que la de sus hermanos – comparte con sus congéneres la condición propia de los artesanos. Lo que la distingue de los otros es “construir con las palabras el mundo que otros obran con la madera, las piedras o la arcilla”.

Bajo el auspicio de ese patronazgo apócrifo, femenino y verbal, la colección se inaugura con una delicadeza literaria, el Diario del primer amor, que Leopardi escribió en unos pocos días de fiebre amorosa provocada por la dama adriática de Pésaro. Es el Leopardi juvenil -¿dejó de serlo alguna vez?- que a los diecinueve años se enamora de una mujer casada, casi diez años mayor y prima de su padre. Fue una experiencia efímera que sin embargo marcó decisivamente la educación sentimental del poeta.

Las noches en vela para poner en orden los sentimientos y los pensamientos ante un amor imposible buscado como novedad y experiencia de amargura, el "querido dolor" son las claves que poco después concretaría poéticamente en su Canto del primer amor.

En ese diálogo interior, afrontado con sutileza introspectiva y con la contención expresiva característica de la reflexión leopardiana, el pensamiento analítico se impone a la melancolía.

Traducido por César Palma y prologado por Rafael Argullol, que escribe sobre la ironía melancólica del solitario de Recanati, el volumen – cuidado con el mimo que merece la fragilidad de Leopardi- se completa con los Recuerdos de infancia y de adolescencia, las notas que escribió dos años después, en 1819, como preludio del Zibaldone dei pensieri.

15 abril 2009

Cuentos afrancesados

14 abril 2009

Vidas y muertes de Luis Martín Santos

13 abril 2009

Spender. Poemas de España

12 abril 2009

Hablar bien

11 abril 2009

Locus amoenus

10 abril 2009

Mario Benedetti. Un mito discretísimo

09 abril 2009

Jardiel en Rey Lear

08 abril 2009

Los cosacos

07 abril 2009

El final del desfile

06 abril 2009

El cuarto de atrás

05 abril 2009

Las mil y una historias de Pericón de Cádiz

04 abril 2009

Joubert. Pensamientos



03 abril 2009

Poe comentado

02 abril 2009

Para volver a Región




Desde mañana, 3 de abril, Debolsillo inicia la publicación de la Biblioteca Juan Benet, un ambicioso proyecto coordinado por Ignacio Echeverría que se concretará en diez volúmenes y se completará en dos años.

Las cuatro primeras entregas están ya en las librerías y son cuatro novelas ambientadas en Región, el territorio imaginario y metafórico fundado por Benet: Volverás a Región, Una meditación, Un viaje de invierno y La otra casa de Mazón.

Aspira a ser la edición definitiva del corpus benetiano con una fijación textual que Ignacio Echeverría ha realizado desde los manuscritos originales para establecer el texto de uno de los mundos narrativos más interesantes de la literatura española del siglo XX.

Además de eso, cada volumen va presentado por una nota de los editores y lleva siempre, a modo de epílogo, un conjunto de reseñas o estudios que iluminan esas obras.

Volverás a Región, que inaugura la serie, fue la primera novela de Benet. La primera novela regionata, que su autor escribió y reescribió durante cinco veces durante quince años, hasta su publicación en 1968. Esta es la primera edición que se publica con el texto original del autor y sin las numerosas supresiones que impuso la censura franquista y que se habían mantenido hasta ahora en las sucesivas reediciones en español y en las traducciones. Esta edición recupera también el prólogo que Benet escribió para la segunda edición de 1974, que por litigios editoriales quedó fuera de la circulación. En el epílogo se añaden la reseña de Rafael Conte y tres artículos distintos y sucesivos de Pere Gimferrer sobre la novela que inauguraba un ciclo narrativo y una nueva época para la narrativa española.

Sólo un año después, en 1969, Una meditación ganaba el Premio Biblioteca Breve. Es una serie de monólogos que tienen como eje la guerra civil en Región. En ellos otro narrador opaco y anónimo vuelve a ese territorio mítico para evocar personajes en ruinas, tiempos de guerra y espacios cerrados en una novela torrencial de un solo párrafo. Benet la escribió en papel continuo en un artefacto (el andarivel de literatura continua) que el novelista diseñó para la ocasión. Para algo era ingeniero. El volumen se cierra con un espléndido epílogo de Ricardo Gullón (Sombras de Juan Benet).

Región es también el lugar de Un viaje de invierno (1972), que tiene como fondo argumental un episodio mitológico, la historia de Deméter y Coré. Otra vez Región, el tiempo y el viaje en una novela radical y exigente en la que mito y espacio son la base de una reflexión sobre el destino, la destrucción y la muerte, que analiza en su epílogo (El texto invisible) Félix de Azúa.

La otra casa de Mazón (1973) es una casa en ruinas, una metáfora en la que conviven la tragedia y la comedia con la narrativa. Con el Libro de Jonás como referente, una novela-drama con un proemio y cinco escenas de resonancias bíblicas y faulknerianas sobre la decadencia de una familia marcada por el fratricidio, el incesto, el secreto y el rencor. Darío Villanueva firma el epílogo con un artículo que resume la trayectoria de Benet hasta aquel momento.

Exigentes y oscuras, fascinantes y turbias, cuatro obras fundamentales en la configuración del mundo novelesco de Juan Benet, dominado por la presencia obsesiva y latente del Numa, el anciano guardián que proyecta su sombra sobre los habitantes de Región.

01 abril 2009

Fantasías de Gaspar de la Noche


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