31 diciembre 2009

Ángel Olgoso. La máquina de languidecer

30 diciembre 2009

Miguel de Unamuno. Biografía

29 diciembre 2009

Guía de mística oriental para occidentales

28 diciembre 2009

El espejo del tiempo

27 diciembre 2009

Stevenson. Cuentos completos

26 diciembre 2009

Para leer al anochecer

25 diciembre 2009

Rupay

24 diciembre 2009

Larra. La nochebuena de 1836


Una idea más luminosa me ocurrió: era día de Navidad. Me acordé de que en sus famosas saturnales los romanos trocaban los papeles y que los esclavos podían decir la verdad a sus amos. Costumbre humilde, digna del cristianismo. Miré a mi criado y dije para mí: "Esta noche me dirás la verdad." Saqué de mi gaveta unas monedas; tenían el busto de los monarcas de España: cualquiera diría que son retratos; sin embargo, eran artículos de periódico. Las miré con orgullo:

-Come y bebe de mis artículos -añadí con desprecio; -sólo en esa forma, sólo por medio de esa estratagema se pueden meter los artículos en el cuerpo de ciertas gentes.

Una risa estúpida se dibujó en la fisonomía de aquel ser que los naturalistas han tenido la bondad de llamar racional sólo porque lo han visto hombre. Mi criado se rió. Era aquella risa el demonio de la gula que reconocía su campo.


Tercié la capa, calé el sombrero y en la calle.


¿Qué es un aniversario? Acaso un error de fecha. Si no se hubiera compartido el año en trescientos sesenta y cinco días, ¿qué sería de nuestro aniversario? Pero al pueblo le han dicho: "Hoy es un aniversario" y el pueblo ha respondido: "Pues si es un aniversario, comamos, y comamos doble." ¿Por qué come hoy más que ayer? O ayer pasó hambre u hoy pasará indigestión. Miserable humanidad, destinada siempre a quedarse más acá o ir más allá.

Hace mil ochocientos treinta y seis años nació el Redentor del mundo; nació el que no reconoce principio y el que no reconoce fin; nació para morir. ¡Sublime misterio!

¿Hay misterio que celebrar? "Pues comamos", dice el hombre; no dice: "Reflexionemos." El vientre es el encargado de cumplir con las grandes solemnidades. El hombre tiene que recurrir a la materia para pagar las deudas del espíritu. ¡Argumento terrible en favor del alma!


Larra. La nochebuena de 1836.

23 diciembre 2009

Navidades 2009. Regalo

22 diciembre 2009

Navidades 2009. Bolsillo

21 diciembre 2009

Cinema Paradiso en Zamora


De la misma manera mágica e imperceptible en que vida y ficción se confundían en el cine de barrio, y la pantalla y el patio de butacas se fundían en la sesión de tarde del Cine Pompeya, había una zona de contacto entre la realidad y la fantasía en la mirada de aquel niño, de aquel preadolescente evocado, inventado, recreado por la palabra de José Ángel Barrueco en las páginas de Recuerdos de un cine de barrio.

Este texto, a medio camino entre la narrativa de ficción y la autobiografía, mezcla con la magia de la literatura la realidad y la ficción, lo vivido y lo soñado para consumar varias de las funciones fundamentales de la creación: anular el tiempo, conjurar el olvido y proyectar una mirada solidaria y compasiva sobre un mundo con menos colores que los de la pantalla:

Una infancia forjada en un cine puede ser muy constructiva, sobre todo si ese local es de barrio y da cabida a un ramo de personajes de la más diversa catadura, porque no sólo merodean entre sus paredes las figuras inmortales de la pantalla, sino también multitud de tipos extraños, solitarios en su mayoría, y en ocasiones tan llamativos como los del mundo ficticio. Fellini debería haber realizado una película con este cosmos de carne y fracaso, el de los asiduos a una sala sucia de programas dobles, poblada de perdedores.

Estos Recuerdos de un cine de barrio, que aparecieron por primera vez hace diez años y ahora reedita Baile del Sol con un prólogo doble de Tomás Sánchez Santiago, son la primera educación sentimental de aquel muchacho que fue y sigue siendo –manes de la narrativa- José Ángel Barrueco.

Un Cinema Paradiso agridulce en Zamora.

20 diciembre 2009

El río de los amigos

19 diciembre 2009

Navidades 2009. Poesía

18 diciembre 2009

Nueve de Lunas, Premio de Creación Literaria del Gobierno de Aragón


El libro Nueve de lunas, del poeta Santos Domínguez, ha obtenido por unanimidad el Premio de Poesía Miguel Labordeta 2009 a la creación literaria del Gobierno de Aragón, con motivo del Día de las Letras Aragonesas.

El jurado ha indicado que Nueve de lunas es un libro que destaca por su extraordinaria fuerza expresiva, un libro dotado además de una gran coherencia interna y con una considerable unidad de estilo. Por otra parte, el poemario es reflejo de una acusada conciencia lingüística y da voz a algunos de los problemas y conflictos sociales más relevantes de nuestro tiempo.

La entrega del premio tendrá lugar en el marco de los actos programados en la Feria del Libro de Zaragoza 2010.

17 diciembre 2009

Navidades 2009. Ensayo

16 diciembre 2009

Navidades 2009 Narrativa Extranjera

15 diciembre 2009

Navidades 2009 Narrativa Hispánica

14 diciembre 2009

Especial Navidades en la revista Encuentros

Desde hoy y hasta el día 22, la revista Encuentros de Lecturas publica seis entregas de un especial de Navidades. Desde la narrativa hispánica y extranjera hasta el libro de regalo pasando por la poesía, el ensayo y el libro de bolsillo, una amplia selección de títulos entre los que elegir para estos días de nieve y niebla.


13 diciembre 2009

Aquí

12 diciembre 2009

Deslumbramientos de Martine Broda

11 diciembre 2009

Los años de Virginia Woolf

10 diciembre 2009

El azul del infierno



09 diciembre 2009

Luis de Góngora. Antología poética

08 diciembre 2009

Barqueta

07 diciembre 2009

Puente Canal

06 diciembre 2009

Puente Zuazo

05 diciembre 2009

Alamilllo

04 diciembre 2009

Cézanne

03 diciembre 2009

El tambor de hojalata

02 diciembre 2009

José Emilio Pacheco. Ley de extranjería

Ley de extranjería

La tierra es plana y la sostienen
cuatro elefantes gigantescos.
Los mares se derraman en las tinieblas
y de las olas brotan las estrellas.

He estado en Creta, Nubia, Tarsis, Egipto.
En todas partes fui extranjero porque no hablaba el idioma
ni me vestía como ellos.

También nosotros, ciudadanos de Ur,
despreciamos al que es distinto.
Por algo hicimos lenguas diferentes:
para que los demás nada entiendan.

En Ur soy como todos. Hablo mi idioma
sin traza alguna del acento bárbaro.
Como lo que comemos los de Ur.
Huelo a nuestras especias y licores.

Y sin embargo en Ur me detestan
como jamás fui odiado en Tarsis ni en Nubia.

En Ur y en todas partes soy extranjero.

José Emilio Pacheco. El silencio de la luna: Poemas, 1985-1996


01 diciembre 2009

La previa muerte del lugarteniente Aloof

http://www.wikio.es