31 marzo 2010
30 marzo 2010
29 marzo 2010
28 marzo 2010
27 marzo 2010
26 marzo 2010
23 marzo 2010
Lectura en el Instituto Cervantes de París

Con motivo de la publicación del primer número de la revista “Inuits dans la jungle” dedicado a 25 poetas españoles de los últimos cincuenta años, el Instituto Cervantes de París en colaboración con la Universidad de Orleans, la Universidad de la Sorbonne y la Dirección General del Libro han ideado un ciclo anual de conferencias que acerque a los poetas españoles e hispanoamericanos traducidos en Francia no solo al público francés sino también a los estudiantes de carreras en las que se incluye esta disciplina.El 24 de marzo intervendrán los poetas Antonio Colinas y Santos Domínguez en la lectura De Europa a Oriente, la respiración de la luz.
22 marzo 2010
Diez años viviendo del cuento
Los que cumplen Juan Casamayor y su espléndida Páginas de Espuma. Para celebrarlo y para proponer lecturas frente a la crisis, coedita con la editorial argentina La Compañía una serie de clásicos en magníficas traducciones, con prólogos de escritores reconocidos y a precios asequibles, nunca superiores a los diez euros.Los tres primeros títulos aparecen este mes. Son El punto de vista, de Henry James, el relato más agudamente crítico de cuantos escribió sobre su patria, según Leon Edel; el Cuaderno de notas, de Anton Chéjov, un conjunto de textos inéditos en castellano que resultan indispensables para entender el método de trabajo y la visión del mundo del maestro del cuento, y La desdichada, de Ivan Turgueniev, una historia que Flaubert tenía por una de las obras maestras del ruso.
Se suman esos títulos a Rumoroso cauce. Nuevas lecturas sobre Claudio Rodríguez, una recopilación de estudios sobre la poesía de Claudio Rodríguez coordinada por Philip W. Silver.
Porque en Páginas de Espuma no todo es cuento.
21 marzo 2010
20 marzo 2010
19 marzo 2010
18 marzo 2010
El viajero impertinente

No me gusta ir a Toledo los fines de semana. Hay mucho turista, sobre todo japonés, que machaca el encanto de la ciudad.
Aunque no lo parezca, quien escribe esas líneas es un turista. Impertinente y excéntrico, es decir, inglés. Se llama Percy Hopewell, inventó los botes de niebla en conserva para vendérselos a los turistas que van a Londres y firmó en los años noventa una serie de artículos periodísticos con sus experiencias de viajero inglés en España.
Con prólogo de Tomás García Yebra sobre ese singular viajero e ilustraciones de Anthony Garner, acaba de recogerlas Reino de Cordelia en un volumen espléndidamente editado bajo el título El viajero impertinente.
Pues bien, Percy Hopewell puede ser un vendedor de humo, o de esa variante londinense de la niebla que allí llaman smog. Pero, quizá porque conoce los puntos débiles de los turistas, no es un turista al uso, aunque sea un inglés previsible en su humor y en su flema.
Lo demuestra en los veintiún capítulos en los que cuenta sus viajes por España. De las Alpujarras, en busca de Gerald Brenan, al laberinto urbano y cultural de Toledo, pasando por la sierra de Aracena y la ruta del jamón, Urueña y Joaquín Díaz, el toro de fuego de Medinaceli, el recuerdo del Tempranillo en Sierra Morena, los encumbrados pobladores de Trujillo, las huellas de la Inquisición en Segovia o la Feria de abril en Sevilla.
Sin mayores pretensiones y con un humor inasequible al desaliento, El viajero impertinente es un divertido libro de viajes en el que no podía faltar una turista tópica. Ese papel lo desempeña su amiga Annie Chapman, incorregible y propensa a las compras de souvenirs y a las visitas masificadas, que acompaña a Hopewell en estas Andanzas por España de un excéntrico inglés, que así se subtitula el libro.
Aunque no lo parezca, quien escribe esas líneas es un turista. Impertinente y excéntrico, es decir, inglés. Se llama Percy Hopewell, inventó los botes de niebla en conserva para vendérselos a los turistas que van a Londres y firmó en los años noventa una serie de artículos periodísticos con sus experiencias de viajero inglés en España.
Con prólogo de Tomás García Yebra sobre ese singular viajero e ilustraciones de Anthony Garner, acaba de recogerlas Reino de Cordelia en un volumen espléndidamente editado bajo el título El viajero impertinente.
Pues bien, Percy Hopewell puede ser un vendedor de humo, o de esa variante londinense de la niebla que allí llaman smog. Pero, quizá porque conoce los puntos débiles de los turistas, no es un turista al uso, aunque sea un inglés previsible en su humor y en su flema.
Lo demuestra en los veintiún capítulos en los que cuenta sus viajes por España. De las Alpujarras, en busca de Gerald Brenan, al laberinto urbano y cultural de Toledo, pasando por la sierra de Aracena y la ruta del jamón, Urueña y Joaquín Díaz, el toro de fuego de Medinaceli, el recuerdo del Tempranillo en Sierra Morena, los encumbrados pobladores de Trujillo, las huellas de la Inquisición en Segovia o la Feria de abril en Sevilla.
Sin mayores pretensiones y con un humor inasequible al desaliento, El viajero impertinente es un divertido libro de viajes en el que no podía faltar una turista tópica. Ese papel lo desempeña su amiga Annie Chapman, incorregible y propensa a las compras de souvenirs y a las visitas masificadas, que acompaña a Hopewell en estas Andanzas por España de un excéntrico inglés, que así se subtitula el libro.
17 marzo 2010
El argumento de la obra

Narciso en Calibán titula Andreu Jaume el prólogo que introduce El argumento de la obra, la edición que ha preparado en Lumen de la correspondencia de Jaime Gil de Biedma.
Se recogen aquí las cartas que el autor de Las personas del verbo escribió entre 1951 y 1989. En una de ellas, fechada tal día como hoy, el 17 de marzo de 1967, le decía a Gustavo Durán:
Grecia me vuelve por momentos, con una nitidez casi absoluta. Haber estado allí es realmente una experiencia importante. ¡Gran país para ser sabio! Nuestro litoral mediterráneo está bien, pero, pero, no es eso, no llega a serlo. A menudo recuerdo un poema de Kavafy, releído una mañana en la terraza de Evzonon 3, en una pausa entre dos miradas al monte Himeto, o a los popes deambulando por el huertecillo de abajo. Se titula «Jonia» y dice que aunque hemos destronado a los dioses, los dioses no han abandonado a Grecia y en algunas mañanas es perceptible la huella luminosa de su paso por las colinas. Es muy bello y además es verdad.
Se refleja aquí en primera persona la configuración de su mundo personal y literario, sus preocupaciones intelectuales y su evolución estética a través de la correspondencia con maestros y discípulos, con poetas y críticos. Desde los mayores como Guillén a los jóvenes como Gimferrer o García Montero, pasando por amigos y compañeros de viaje como Carlos Barral, Gabriel Ferraté, Juan Marsé, Caballero Bonald o José Ángel Valente.
Cuando se han cumplido veinte años de su muerte y está a punto de aparecer también su obra completa en Galaxia Gutenberg, es la primera vez que se edita íntegramente la correspondencia de Gil de Biedma. El lector tiene una magnífica ocasión para conocer ese material privado, esa intimidad cotidiana que ilumina gran parte de su obra y que esta semana llega a las librerías.
16 marzo 2010
Juan Ramón Jiménez y Andalucía

El recuerdo que yo tengo de allí es el sentimiento de eternidad. Esa parte mía (Cádiz, Sevilla, Huelva...; el Atlántico; ese suroeste andaluz) tiene una vegetación siempre viva: los pinos, los olivos, el naranjo..., decía Juan Ramón Jiménez en una entrevista de 1930.
La eternidad y la transparencia, seña y cifra de la poesía de un Juan Ramón que firmaba como El Andaluz Universal, son también las claves que caracterizan un paisaje que vertebra su obra entera en prosa y verso.
Sobre la relación entre esa obra, ese espacio de referencia y el ansia de eternidad que conecta poesía y paisaje, mirada y palabra, acaba de publicar Rocío Fernández Berrocal un espléndido estudio: Juan Ramón Jiménez y Andalucía. El sentimiento de eternidad.
Forma parte de Los libros del Trienio, una nueva colección sobre Juan Ramón Jiménez que ha inaugurado la Diputación de Huelva para recoger los trabajos de investigación y las conferencias del Trienio Juan Ramón-Zenobia que se desarrolló entre 2006 y 2008.
Desde el paisaje de Moguer, tamizado por la mirada simbolista y modernista hasta la evocación desde Florida o Puerto Rico con la depuración expresiva de su poesía esencial y última, Andalucía es uno de los centros de la obra juanramoniana. Es una Andalucía que está por encima del tiempo y se convierte en una referencia literaria que atraviesa las tres épocas de Juan Ramón. Un paisaje que desborda los límites concretos de la realidad para transformarse en un espacio universal, en un ámbito en el que se proyectan la búsqueda de belleza y el sentimiento de eternidad de Juan Ramón.
La blanca maravilla de Moguer, el mar de Cádiz –el más bello mar del mundo- abierto al infinito, la oleada de olores, espumas, esencias y músicas de la orilla del Puerto de Santa María, Sevilla y sus campanas desde dentro, las notas de la luz en Granada o la Ronda alta y profunda son los nombres, los matices, de ese espacio universal.
Rocío Fernández Berrocal ya se ocupó con brillantez de la relación de la literatura juanramoniana con Sevilla. Lo que propone en este nuevo estudio es un objetivo más ambicioso: un recorrido pormenorizado por las variantes de esa universalidad de lo andaluz –la Baja Andalucía, La Andalucía del mar, la Alta Andalucía y la Andalucía del exilio en el otro costado- y una guía extensa por la literatura de Juan Ramón y por la intensidad de su palabra y su mirada, entre las raíces y las alas.
La eternidad y la transparencia, seña y cifra de la poesía de un Juan Ramón que firmaba como El Andaluz Universal, son también las claves que caracterizan un paisaje que vertebra su obra entera en prosa y verso.
Sobre la relación entre esa obra, ese espacio de referencia y el ansia de eternidad que conecta poesía y paisaje, mirada y palabra, acaba de publicar Rocío Fernández Berrocal un espléndido estudio: Juan Ramón Jiménez y Andalucía. El sentimiento de eternidad.
Forma parte de Los libros del Trienio, una nueva colección sobre Juan Ramón Jiménez que ha inaugurado la Diputación de Huelva para recoger los trabajos de investigación y las conferencias del Trienio Juan Ramón-Zenobia que se desarrolló entre 2006 y 2008.
Desde el paisaje de Moguer, tamizado por la mirada simbolista y modernista hasta la evocación desde Florida o Puerto Rico con la depuración expresiva de su poesía esencial y última, Andalucía es uno de los centros de la obra juanramoniana. Es una Andalucía que está por encima del tiempo y se convierte en una referencia literaria que atraviesa las tres épocas de Juan Ramón. Un paisaje que desborda los límites concretos de la realidad para transformarse en un espacio universal, en un ámbito en el que se proyectan la búsqueda de belleza y el sentimiento de eternidad de Juan Ramón.
La blanca maravilla de Moguer, el mar de Cádiz –el más bello mar del mundo- abierto al infinito, la oleada de olores, espumas, esencias y músicas de la orilla del Puerto de Santa María, Sevilla y sus campanas desde dentro, las notas de la luz en Granada o la Ronda alta y profunda son los nombres, los matices, de ese espacio universal.
Rocío Fernández Berrocal ya se ocupó con brillantez de la relación de la literatura juanramoniana con Sevilla. Lo que propone en este nuevo estudio es un objetivo más ambicioso: un recorrido pormenorizado por las variantes de esa universalidad de lo andaluz –la Baja Andalucía, La Andalucía del mar, la Alta Andalucía y la Andalucía del exilio en el otro costado- y una guía extensa por la literatura de Juan Ramón y por la intensidad de su palabra y su mirada, entre las raíces y las alas.
15 marzo 2010
Presentación de Rumoroso cauce

Esta tarde a las siete, en la librería Rafael Alberti de Madrid (Tutor, 57) Philip W. Silver, Carlos Marzal y Luis Muñoz presentan Rumoroso cauce. Nuevas lecturas sobre Claudio Rodríguez (Páginas de Espuma), un libro coordinado por Philip W. Silver.
Además de veinte acercamientos a la poesía de Claudio Rodríguez (1934-1999), el volumen ofrece un conjunto de cartas, un buen número de ilustraciones y el mecanoscrito con correcciones de Caverna en flor, de febrero de 1981.
Tan personales como la obra del poeta zamorano, esas veinte lecturas que se recogen en Rumoroso cauce las hacen lectores muy diversos: críticos de diferentes tendencias y varia metodología y poetas de distintas generaciones que aportan su visión personal de la obra de Claudio Rodríguez, que creó uno de los mundos poéticos más característicos y exigentes de la poesía española del medio siglo.
Además de veinte acercamientos a la poesía de Claudio Rodríguez (1934-1999), el volumen ofrece un conjunto de cartas, un buen número de ilustraciones y el mecanoscrito con correcciones de Caverna en flor, de febrero de 1981.
Tan personales como la obra del poeta zamorano, esas veinte lecturas que se recogen en Rumoroso cauce las hacen lectores muy diversos: críticos de diferentes tendencias y varia metodología y poetas de distintas generaciones que aportan su visión personal de la obra de Claudio Rodríguez, que creó uno de los mundos poéticos más característicos y exigentes de la poesía española del medio siglo.
14 marzo 2010
13 marzo 2010
Delibes

Ayer me pedían unas líneas de urgencia en Culturamas con motivo de la muerte de Miguel Delibes. Las reproduzco aquí, escuetas, dictadas por la urgencia y la limitación de espacio:
"Esta mañana, a primera hora, al alba de los cazadores, se ponía el punto final de la crónica de una muerte anunciada. Miguel Delibes era, desde hacía mucho, un superviviente de sí mismo. Lo explicó en el preámbulo de sus obras completas en Galaxia Gutenberg:
"Esta mañana, a primera hora, al alba de los cazadores, se ponía el punto final de la crónica de una muerte anunciada. Miguel Delibes era, desde hacía mucho, un superviviente de sí mismo. Lo explicó en el preámbulo de sus obras completas en Galaxia Gutenberg:
Aunque viví hasta el año dos mil…, el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica de La Luz. Esto es, los últimos años literariamente no le sirvieron de nada."
12 marzo 2010
11 marzo 2010
Historia de la literatura española

Hoy llega a las librerías la primera entrega de una nueva historia de la literatura española. Dirigida por José-Carlos Mainer la Historia de la literatura española que publica la Editorial Crítica está organizada en nueve tomos que irán apareciendo entre este mes de marzo y octubre del año próximo. En sus páginas, que incluyen un espléndido pliego central de ilustraciones, se resumen diez siglos de creación literaria en lengua española.
Tras las historias literarias firmadas por un autor (Valbuena Prat, Ángel del Río, Alborg) o manuales colectivos como la Historia General de las Literaturas Hispánicas que coordinó Díaz Plaja o la inacabada serie que dirigió García de la Concha en Espasa y se limitó a los siglos XVIII y XIX, esta Historia de la literatura española es un reflejo del nuevo paradigma crítico que se ha ido configurando en el último medio siglo.
Es la primera obra de este tipo en las tres últimas décadas y por tanto propone nuevos enfoques que responden a las nuevas preguntas que plantea el lector de comienzos del siglo XXI. Porque, como la propia literatura, la crítica y los estudios literarios son hijos de su tiempo y contemplan la realidad desde una perspectiva cambiante, fijada por el gusto estético, por el canon de cada momento y por las circunstancias sociales, históricas y culturales que configuran la ideología de cada época. Por eso incluso los tres términos del título -Historia, literatura y española-, que delimitan el campo del estudio, son movedizos e inestables.
Con una inteligente suma de síntesis y análisis, con una lúcida conciencia de caducidad que invita a las propuestas abiertas y renuncia al planteamiento y a la presentación del libro de texto convencional, cada volumen tiene la misma estructura: un bloque inicial sobre la topografía de la literatura de cada época y su relación con el contexto (Letras e ideas), un acercamiento al mundo del escritor (La construcción de los escritores), un tercer bloque de historia literaria de los movimientos y su evolución (Los autores y las obras) y una amplia selección de textos de apoyo que recoge, además de significativos fragmentos literarios, documentos de carácter sociológico, ideológico o estético para entender las distintas épocas y las poéticas de cada autor o cada grupo.
La novedad más llamativa del proyecto son los dos volúmenes transversales que cerrarán la serie en el otoño de 2011: una Historia de las ideas literarias en España -sobre la actividad de la crítica literaria como exponente del canon a lo largo de la historia- y El lugar de la literatura española, que analizará las relaciones de la literatura española con otras literaturas peninsulares (catalana, gallega, vasca) y europeas o con la literatura hispanoamericana.
Aparte de la calidad de los textos y el rigor del enfoque, también la estructura interna de la obra es nueva. No es una mera historia literaria que habla de períodos, corrientes y obras, sino que se fija también en cuestiones fundamentales como el papel del escritor, las formas de transmisión de la obra literaria o las siempre problemáticas relaciones entre la literatura y el poder.
En el Prólogo general que ha escrito para esta Historia de la literatura española, explica José-Carlos Mainer el planteamiento de la obra y el público al que se dirige:
Las obras de la naturaleza de la nuestra, que caben en la amplia noción de «ensayo universitario», ya no tienen hoy como destino exclusivo las aulas, sino que se dirigen a satisfacer el interés de un público que quiere ir más allá de la divulgación al uso y que busca panoramas estimulantes, críticos y no cerrados.
En el Prólogo general que ha escrito para esta Historia de la literatura española, explica José-Carlos Mainer el planteamiento de la obra y el público al que se dirige:
Las obras de la naturaleza de la nuestra, que caben en la amplia noción de «ensayo universitario», ya no tienen hoy como destino exclusivo las aulas, sino que se dirigen a satisfacer el interés de un público que quiere ir más allá de la divulgación al uso y que busca panoramas estimulantes, críticos y no cerrados.
Hoy llega a las librerías el volumen 6, Modernidad y nacionalismo (1900-1939). Este que enumero ahora es el proyecto completo:
1. Edad Media, de Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (mayo de 2011).
2. Siglo XVI, de Bienvenido Morros (febrero de 2011).
3. El siglo del arte nuevo (1598-1691), de Pedro Ruiz Pérez (mayo de 2010).
4. Siglo XVIII, de María Dolores Albiac (abril de 2011).
5. Siglo XIX, de Cecilio Alonso ( noviembre de 2010).
6. Modernidad y nacionalismo (1900-1939), de José-Carlos Mainer (marzo de 2010).
7. Siglo XX (1939-2010), de Jordi Gracia y Domingo Ródenas (septiembre de 2010).
8. Historia de las ideas literarias en España, de José María Pozuelo (octubre de 2011).
9. El lugar de la literatura española, de Fernando Cabo Aseguinolaza (septiembre de 2011).
10 marzo 2010
Dos elogios de la pereza
Los que publica Rey Lear. Son De la vida de un inútil, de Joseph von Eichendorff, y La importancia de no hacer nada, de Oscar Wilde.
De la vida de un inútil (1826), que ha sido traducido por Ursula Toberer, es un clásico –menor, pero un clásico- de la prosa romántica alemana. Con la característica negación de las normas genéricas que definió la actitud de los románticos, hay en esta novela algunos momentos líricos en los que Eichendorff incorpora poemas y canciones de gran calidad. Algunos de esos textos, traducidos para esta edición por Luis Alberto de Cuenca, sirvieron de base a celebrados lieder de Schumann, Brahms y Mendelssohn. Contra el canon clásico, se funden aquí la narrativa, la comedia y la lírica para construir un relato itinerante y aventurero en el que su inútil protagonista se mueve entre unos países y otros, entre la desgana laboral, el sentimiento amoroso y la afición al violín. Individualista y libre, marginal y feliz, el hijo del molinero cuenta en este libro en primera persona sus deambulaciones azarosas y su huida de las convenciones sociales.
El otro elogio de la pereza creativa se titula La importancia de no hacer nada. Lo publicó Oscar Wilde en 1890 como primera parte de su ensayo El crítico como artista. Traducido para esta reedición por Lorenzo F. Díaz, es un ensayo mordaz y provocador en forma de diálogo, un texto propio del Wilde más escandaloso y divertido, que proyecta sus ideas en la figura de uno de los interlocutores, Gilbert. Su agudeza y sus ocurrencias chispeantes en la conversación con Ernest se dirigen a las relaciones entre la crítica y los artistas, entre la literatura y el periodismo, entre el escritor y el mundo: El hombre es una marioneta cuando actúa. Y un poeta cuando describe.
Publicada un mes después de El retrato de Dorian Gray, es una muestra del Wilde maduro y brillante. Tras la máscara del personaje homónimo que se había construido, tras sus provocaciones y sus ocurrencias, está aquí el escritor refinado y culto que considera la literatura la forma más alta de vida y reflexiona en profundidad sobre la importancia de la crítica como género literario y sobre sus posibilidades creativas, que ya exploraron los antiguos griegos, una nación de críticos de arte que nos legaron las dos artes más elevadas que existen, la vida y la literatura, la vida y la perfecta expresión de la vida.
09 marzo 2010
La vida en un día de Javier Vázquez Losada
Esta tarde a las ocho se presenta, en la Delegación del Principado de Asturias en Madrid, La vida en un día, Premio de Poesía Blas de Otero, de Javier Vázquez Losada. Estarán con el autor Luis Alberto de Cuenca, Miguel Munárriz y José María Merino.Dejo aquí este poema como muestra y como invitación a su lectura:
CUESTIÓN DE LÓGICA
Casado con mujer
delgada morena
de metro setenta y dos
busca
mujer delgada morena
de metro setenta y dos
08 marzo 2010
Antología general de Pablo Neruda

Desde hace unos años, la editorial Alfaguara, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española vienen publicando cuidadas ediciones conmemorativas de distintos acontecimientos. Con tiradas millonarias destinadas a España e Hispanoamérica, con tapa dura y precios muy asequibles, están destinadas a una distribución masiva. Primero fue el Quijote, siguió Cien años de soledad y el año pasado, La región más transparente.
En el Congreso de la Lengua Española de Valparaíso estaba prevista la presentación de una nueva edición conmemorativa: una amplia recopilación de la obra de Pablo Neruda coordinada por el académico chileno Hernán Loyola bajo el título Antología general.
Un devastador terremoto y un maremoto -Como una ola hecha de todas las olas, escribió Neruda de su poesía- provocaron la suspensión del congreso, pero no la circulación de esta espléndida edición conmemorativa que ya está en las librerías.
La antología, organizada cronológicamente, es un recorrido completo por la obra de Neruda e incorpora como homenaje a la que iba a ser sede del Congreso un texto inédito en prosa, la Crónica de San Pancho, que el poeta escribió para agradecer la protección que le dio en 1948 una familia de Valparaíso cuando lo perseguía la dictadura militar.
Los textos de Neruda –no sólo sus poemas canónicos, sino prosas, crónicas, conferencias y poemas sueltos- aparecen agrupados en doce secciones que giran en torno a tres fases poéticas e ideológicas: hasta 1923 la modernidad clásica, heredera del XIX; desde 1924 la modernidad vanguardista del siglo XX y la posmodernidad que en Neruda se inicia en 1957 con el Tercer libro de las odas.
Enmarcando la antología se reúnen diez estudios firmados por académicos y especialistas en Neruda. Los cuatro que abren el libro -de Jorge Edwards, Alain Sicard, Selena Millares y Hernán Loyola- son una introducción a la vida y la obra del poeta. Un marco inicial que remata la guía elaborada por el responsable de la selección. Y tras los textos de la antología, un conjunto de Evocaciones y lecturas nerudianas en las que participan autores como Pere Gimferrer, Francisco Brines o Eduardo Lizalde.
Cierran el volumen una bibliografía, un glosario y tres índices pensados para facilitar la consulta de esta antología que se convertirá inmeditamente en un texto de referencia imprescindible en las ediciones de la obra de Neruda.
En el Congreso de la Lengua Española de Valparaíso estaba prevista la presentación de una nueva edición conmemorativa: una amplia recopilación de la obra de Pablo Neruda coordinada por el académico chileno Hernán Loyola bajo el título Antología general.
Un devastador terremoto y un maremoto -Como una ola hecha de todas las olas, escribió Neruda de su poesía- provocaron la suspensión del congreso, pero no la circulación de esta espléndida edición conmemorativa que ya está en las librerías.
La antología, organizada cronológicamente, es un recorrido completo por la obra de Neruda e incorpora como homenaje a la que iba a ser sede del Congreso un texto inédito en prosa, la Crónica de San Pancho, que el poeta escribió para agradecer la protección que le dio en 1948 una familia de Valparaíso cuando lo perseguía la dictadura militar.
Los textos de Neruda –no sólo sus poemas canónicos, sino prosas, crónicas, conferencias y poemas sueltos- aparecen agrupados en doce secciones que giran en torno a tres fases poéticas e ideológicas: hasta 1923 la modernidad clásica, heredera del XIX; desde 1924 la modernidad vanguardista del siglo XX y la posmodernidad que en Neruda se inicia en 1957 con el Tercer libro de las odas.
Enmarcando la antología se reúnen diez estudios firmados por académicos y especialistas en Neruda. Los cuatro que abren el libro -de Jorge Edwards, Alain Sicard, Selena Millares y Hernán Loyola- son una introducción a la vida y la obra del poeta. Un marco inicial que remata la guía elaborada por el responsable de la selección. Y tras los textos de la antología, un conjunto de Evocaciones y lecturas nerudianas en las que participan autores como Pere Gimferrer, Francisco Brines o Eduardo Lizalde.
Cierran el volumen una bibliografía, un glosario y tres índices pensados para facilitar la consulta de esta antología que se convertirá inmeditamente en un texto de referencia imprescindible en las ediciones de la obra de Neruda.
07 marzo 2010
06 marzo 2010
05 marzo 2010
Pérez Reverte y la Batalla de Chiclana


Esta tarde a las siete se presenta en el Palacio de Congresos de Cádiz, en la Cuesta de las Calesas, frente a las Puertas del mar, El asedio, la novela de Pérez Reverte ambientada en el Cádiz resistente al cerco napoleónico en 1811.
La casualidad ha querido que hoy, 5 de marzo, se cumplan 199 años de la Batalla de Chiclana. Conocida también como Batalla de La Barrosa o de La Loma del Puerco, fue una de las más famosas y sangrientas de las que libró el ejército aliado angloespañol contra las tropas napoleónicas: en hora y media la artillería provocó dos mil bajas francesas y mil inglesas.
Una de las más famosas y de las más inútiles estratégicamente, porque la victoria de una división angloportuguesa sobre dos divisiones francesas quedó en escaramuza y en mera maniobra de distracción porque no supo aprovecharse luego para aflojar el cerco de Cádiz, que estuvo sitiada hasta el 24 de agosto de 1812.
Sirvió, eso sí, a la propaganda y aumentó la moral de quienes salían desde el barrio de la Bomba hasta las Puertas de Tierra a ver a los franceses que los bombardeaban desde el Trocadero, pero eran incapaces de atravesar el laberíntico caño de Sancti Petri por el Puente Suazo.
Sirvió, eso sí, a la propaganda y aumentó la moral de quienes salían desde el barrio de la Bomba hasta las Puertas de Tierra a ver a los franceses que los bombardeaban desde el Trocadero, pero eran incapaces de atravesar el laberíntico caño de Sancti Petri por el Puente Suazo.
El cuarto capítulo de El asedio se inicia con la referencia a lo que ocurrió en la Loma del Puerco aquel 5 de marzo de 1811:
Arde el pinar por la parte de Chiclana. La humareda de color gris pardo, punteada de vez en cuando por fogonazos de artillería, se extiende suspendida entre cielo y tierra mientras el crepitar de fusiles llega lejano, amortiguado por la distancia. El camino que sube de la costa en dirección a Chiclana y Puerto Real está lleno de tropas francesas que se retiran, en un torrente de fugitivos, carruajes cargados de heridos e impedimenta, y soldados que intentan ponerse a salvo. El caos es absoluto; las noticias, inexactas o contradictorias. Según cuentan, se combate con dureza en el cerro del Puerco, donde las divisiones Leval y Ruffin están en aprietos o han sido batidas ya, a estas horas, por una fuerza angloespañola que, tras desembarcar en Tarifa, avanza hacia Sancti Petri y Cádiz para romper el cerco de la ciudad. También se afirma que los caseríos de Vejer y Casas Viejas han caído en manos enemigas, y que Medina Sidonia está amenazada. Eso significa que todo el arco sur del frente francés en torno a la isla de León puede irse abajo en cuestión de horas. El temor a quedar atrapadas en la costa, cortadas del interior, hace que las fuerzas imperiales situadas entre el mar y el caño Alcornocal se retiren hacia el norte.
Arde el pinar por la parte de Chiclana. La humareda de color gris pardo, punteada de vez en cuando por fogonazos de artillería, se extiende suspendida entre cielo y tierra mientras el crepitar de fusiles llega lejano, amortiguado por la distancia. El camino que sube de la costa en dirección a Chiclana y Puerto Real está lleno de tropas francesas que se retiran, en un torrente de fugitivos, carruajes cargados de heridos e impedimenta, y soldados que intentan ponerse a salvo. El caos es absoluto; las noticias, inexactas o contradictorias. Según cuentan, se combate con dureza en el cerro del Puerco, donde las divisiones Leval y Ruffin están en aprietos o han sido batidas ya, a estas horas, por una fuerza angloespañola que, tras desembarcar en Tarifa, avanza hacia Sancti Petri y Cádiz para romper el cerco de la ciudad. También se afirma que los caseríos de Vejer y Casas Viejas han caído en manos enemigas, y que Medina Sidonia está amenazada. Eso significa que todo el arco sur del frente francés en torno a la isla de León puede irse abajo en cuestión de horas. El temor a quedar atrapadas en la costa, cortadas del interior, hace que las fuerzas imperiales situadas entre el mar y el caño Alcornocal se retiren hacia el norte.
Ese norte al que se retiran las tropas es lo que todavía hoy se conoce como Pinar de los franceses en las afueras de Chiclana, un territorio marismeño de fango y cepina a tiro de piedra de Puerto Real y de la Isla de San Fernando. Unos lugares familiares para quien recorre muchos días del año los veinticinco kilómetros que separan Conil de la Torre Bermeja, al final de la Barrosa, y el caño de Sancti Petri. A medio camino, en la Loma del Puerco, se levantó hace poco el monumento de las fotos.
Desde allí se podía divisar hasta hace cinco años todo el campo de batalla hasta la Torre Bermeja. Hoy un abominable edificio cúbico y municipal ha arruinado aquel paisaje como el abominable Fernando VII nos arruinó el presente desde sus días etílicos y gaditanos del ventorrillo del Chato.
04 marzo 2010
Fuck America

En su colección La mujer cíclope, Errata naturae acaba de publicar Fuck America, de Edgar Hilsenrath (Leipzig, 1926), un relato autobiográfico en el que su alter ego, Jakob Bronsky, emigrante en Estados Unidos y escritor en ciernes, empieza a escribir en 1952 una novela en un café judío de Nueva York.
Una novela sarcástica dentro de una novela sarcástica sobre la destructiva experiencia de la Shoah en el gueto de Czernowitz. Una experiencia de aniquilación que aquí se afronta desde una chocante e inédita perspectiva humorística.
La presentan hoy en Madrid Hilsenrath, Mercedes Monmany y el traductor de la obra, Iván de los Ríos, en el Instituto Goethe a las 19,30.
Mañana, a la misma hora en la Fnac Triangle de Barcelona, estarán en la presentación el editor, Rubén Hernández y el traductor, Iván de los Ríos.
03 marzo 2010
El asedio

Hoy se pone a la venta El asedio, de Arturo Pérez Reverte. Dos años de trabajo le ha llevado esta novela, que publica Alfaguara y que ha vendido varios miles de ejemplares antes de llegar a las librerías.
Ambientada en el Cádiz asediado por Napoleón en 1811, una ciudad abierta al mar y a los vientos, con la burguesía más avanzada de España, El asedio es una novela de personajes, de muchos personajes. Una novela coral que quiere tener en jaque al lector a lo largo de más de setecientas páginas que se leen casi de un tirón desde este arranque:
Bien documentada en ese contexto histórico y bien topografiada sobre el entramado urbano del Cádiz de las Cortes, El asedio - que incorpora un plano de la Bahía de Cádiz y otro de la ciudad en 1811- es una suma de novela de intriga, de trama policiaca y relato de aventuras. Una suma característica de Pérez Reverte, que ha querido reunir en ella la técnica y los procedimientos narrativos de sus novelas anteriores.
La presentación oficial es el viernes en Cádiz, en el Palacio de Congresos, a las siete de la tarde. En Madrid, el 15, en el Teatro Español.
Ambientada en el Cádiz asediado por Napoleón en 1811, una ciudad abierta al mar y a los vientos, con la burguesía más avanzada de España, El asedio es una novela de personajes, de muchos personajes. Una novela coral que quiere tener en jaque al lector a lo largo de más de setecientas páginas que se leen casi de un tirón desde este arranque:
Al decimosexto golpe, el hombre atado sobre la mesa se desmaya. Su piel se ha vuelto amarilla, casi traslúcida, y la cabeza cuelga inmóvil en el borde del tablero. La luz del candil de aceite colgado en la pared insinúa surcos de lágrimas en sus mejillas sucias y un hilo de sangre que gotea de la nariz. El que lo golpeaba se queda quieto un instante, indeciso, el vergajo en una mano y la otra quitándose de las cejas el sudor que también le empapa la camisa. Después se vuelve hacia un tercero que está de pie a su espalda, en penumbra, apoyado en la puerta. El del vergajo tiene ahora la mirada de un perro de presa que se disculpara ante su amo. Un mastín grande, brutal y torpe.
Bien documentada en ese contexto histórico y bien topografiada sobre el entramado urbano del Cádiz de las Cortes, El asedio - que incorpora un plano de la Bahía de Cádiz y otro de la ciudad en 1811- es una suma de novela de intriga, de trama policiaca y relato de aventuras. Una suma característica de Pérez Reverte, que ha querido reunir en ella la técnica y los procedimientos narrativos de sus novelas anteriores.
La presentación oficial es el viernes en Cádiz, en el Palacio de Congresos, a las siete de la tarde. En Madrid, el 15, en el Teatro Español.
02 marzo 2010
Las manzanas de Erasmo

Sin necesidad de buscar mucho, sin pasar de la primera página de Las manzanas de Erasmo, de José Antonio Ramírez Lozano (Algaida), se encuentra el lector con este párrafo:
En cuanto ocupaba su sitial en el coro, los ojos saurios del lectoral se posaban en él con el acecho del celo y el castigo de la evidencia. Pero Valerio de Sandoval, prefecto de liturgia y canónigo, el más reciente de esta santa catedral hispalense, no dormía. Era solo que el ventarrón del órgano lo arrebataba en su música sacándolo de sí, transportándolo más allá de las sombras, allá donde las sílabas alcanzan la lumbre sin tiempo de los verbos, ese infinitivo en el que vibra el presente y en el que nada y todo se confunden a la vez, diapasón de lo eterno.
Esas líneas no son una excepción. La incuestionable calidad de página que brilla en ellas se va confirmando en los 32 capítulos y en la Coda del libro.
Simón Viola destacó en sus Notas al margen la calidad de esta novela como "ficción en torno a una trama de intriga perfectamente armada." Y Francisco Ruiz de Pablos, en la reseña que publicaba en Sociedad digital, escribía que "por su fondo y por su forma, Las manzanas de Erasmo es, con diferencia, la mejor de las novelas que en España se han escrito sobre temática inquisitorial."
No lo dice cualquiera. Ruiz de Pablos es un experto inquisitólogo y brillante traductor de heterodoxos como aquel Antonio del Corro -huido a Londres y quemado en efigie en el quemadero de Tablada- al que se alude en las páginas de la novela.
En todo caso esta obra es una demostración de que, pese a tanto subproducto como circula por ahí, la novela histórica es compatible con la altura de la prosa.
Lo demostró en Extramuros, una espléndida novela, Jesús Fernández Santos. Lo confirma Ramírez Lozano en Las manzanas de Erasmo, que están -por lo menos- en el mismo nivel de calidad.
Ya lo sabe Su Eminencia.



















