Dos novedades de Anagrama
Muy distintas en tono, técnica y contenido, pero las dos igualmente llamativas y recomendables.
Los sinsabores del verdadero policía, una novela póstuma que Roberto Bolaño había empezado a escribir en los ochenta y que siguió redactando y revisando hasta su muerte. Un Bolaño tan familiar como imprescindible, avisa J. A. Masoliver Ródenas en su espléndido prólogo Entre el abismo y la desdicha. Amalfitano, el exiliado chileno, alter ego y narrador; la adolescente Rosa, Santa Teresa, cadáveres de mujeres asesinadas y Arcimboldi. Una novela que con esos datos apunta a 2666 y a Los detectives salvajes. Quienes ya han leído esta obra –inacabada, pero no incompleta, advierte el prologuista- la sitúan en un nivel de calidad similar a esas dos cimas narrativas de Bolaño.
La otra novedad destacada es La larga espera del ángel, de Melania G. Mazzucco. Una novela centrada en la memoria personal y artística de Tintoretto, que evoca su vida en el marco de aquella Venecia violenta, creativa y rica que el pintor inmortalizó en sus deslumbrantes atardeceres incendiados. Con traducción de Xavier González Rovira, aparecerá en febrero en Panorama de narrativas de Anagrama.
Los sinsabores del verdadero policía, una novela póstuma que Roberto Bolaño había empezado a escribir en los ochenta y que siguió redactando y revisando hasta su muerte. Un Bolaño tan familiar como imprescindible, avisa J. A. Masoliver Ródenas en su espléndido prólogo Entre el abismo y la desdicha. Amalfitano, el exiliado chileno, alter ego y narrador; la adolescente Rosa, Santa Teresa, cadáveres de mujeres asesinadas y Arcimboldi. Una novela que con esos datos apunta a 2666 y a Los detectives salvajes. Quienes ya han leído esta obra –inacabada, pero no incompleta, advierte el prologuista- la sitúan en un nivel de calidad similar a esas dos cimas narrativas de Bolaño.
La otra novedad destacada es La larga espera del ángel, de Melania G. Mazzucco. Una novela centrada en la memoria personal y artística de Tintoretto, que evoca su vida en el marco de aquella Venecia violenta, creativa y rica que el pintor inmortalizó en sus deslumbrantes atardeceres incendiados. Con traducción de Xavier González Rovira, aparecerá en febrero en Panorama de narrativas de Anagrama.



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