28 febrero 2011

Vampiras



Hace ya algún tiempo, Jesús Egido, editor de Rey Lear y Reino de Cordelia, me contaba que no hay alimento más básico que la sangre. Y por eso uno de los primeros títulos que publicó fue un magnífico Tratado sobre los vampiros que escribió un monje benedictino, Augustin Calmet, a mediados del siglo XVIII, en pleno siglo de la razón.

A aquel entrante que ofreció como aperitivo se suman ahora dos títulos que tienen como protagonistas a dos vampiras.

El primero es Vampirismo, de E. T. A. Hoffmann, con traducción de Álvaro de Cuenca, ilustraciones de Toño Benavides y prólogo de Luis Alberto de Cuenca. Se publica en Paladares de Cordelia y formaba parte de un conjunto de relatos enmarcados en el segundo volumen de Los hermanos de San Serapión, que Hoffmann publicó en 1821, un año antes de morir.

Es un texto inaugural que gira en torno a las misteriosas escapadas nocturnas de la condesa Aurelie que evocó Rubén en sus versos más parnasianos. El desenlace es una explosión de terror en estado puro, controlado por la contención prerromántica de Hoffmann.

Cuando se publicó Vampirismo, Téophile Gautier era un niño de diez años. Había nacido en 1811, hace ahora dos siglos justos, y nunca ocultó su admiración por Hoffmann. De hecho, antes de cumplir veinte años publicó un artículo para ensalzar sus relatos, que acababa de difundir con sus traducciones al francés el barón de Loève-Veimars.

Ya en 1836 apareció La muerte enamorada, que es no sólo el homenaje de Gautier a su maestro, sino posiblemente su mejor relato. Baudelaire lo elogió sin reservas como una obra maestra de la narrativa breve, y en el siglo pasado Italo Calvino, que lo incluyó en su imprescindible antología Cuentos fantásticos del XIX, dijo que este era el cuento más perfecto de Gautier, una obra concebida y acabada respetando todas las normas.

Lo acaba de publicar Rey Lear en sus Breviarios, con edición y prólogo de Luis Alberto de Cuenca, y es un relato narrado en primera persona por un cura de aldea de vida doble y erotismo sonámbulo que se enamora de Clarimonde, otra vampira en la que la apetencia de sangre se mezcla con una sexualidad desatada en noches de orgías y cadáveres.

Dos textos sobre la tempestuosa belleza del terror que exaltó Shelley y que encarnan estas criaturas híbridas de imaginación y zoología que están a medio camino entre el relato folclórico y el inconsciente colectivo.

Dos relatos inaugurales de la genealogía de las vampiras, que no conviene confundir con las vampiresas, que no son exactamente chupadoras de sangre.

27 febrero 2011

Pablo García Baena: Misterio y precisión

26 febrero 2011

Saber de libros sin leer

25 febrero 2011

Bestiario y fuga de Gabriel Sofer

24 febrero 2011

Siete árboles contra el atardecer


Como los guerreros de Esquilo convertidos en torres que protegían las puertas de la ciudad en Los siete contra Tebas en la cita que encabeza este libro, los Siete árboles contra el atardecer de Pablo Antonio Cuadra (Managua, 1912-2002) resguardan la memoria natural e histórica de su pueblo.

A esos siete árboles mágicos y venerables -la ceiba, el jocote, el panamá, el cacao, el mango, el jenísero y el jícaro- les dedicó Pablo Antonio Cuadra, uno de los grandes poetas centroamericanos del siglo XX, este libro que apareció en 1980 y que acaba de publicar en España Veintisiete letras con un meticuloso prólogo de Steven F. White al frente de una cuidada edición en la que cada uno de los siete poemas va precedido de una fotografía de Wilmor López del árbol al que se dirige.

Estos poemas-árboles –escribe Steven F. White en su introducción- son canciones sostenibles, creadas para permanecer, fusiones de naturaleza, historia, hombre y mito; pasado y presente con los que el poeta traza una estrategia de la memoria para recordar quiénes somos, de dónde venimos y, sobre todo, a dónde vamos si no logramos aprender a enraizar el lenguaje en la tierra y cuidar fehacientemente el planeta que nos sostiene.

Además de estos siete poemas ecocéntricos, la edición de Veintisiete letras incorpora otros diez textos –entre ellos en primer lugar la espléndida Introducción a la Tierra Prometida- en los que Pablo Antonio Cuadra funde palabra y memoria en una poesía natural y germinativa, alta como las ramas de los árboles que canta y profunda como las raíces de la ceiba, el primero de los siete poemas-árboles, que termina con estos dos versos, tan inolvidables como casi todos los que forman este libro:

De este árbol aprendió el hombre la misericordia y la arquitectura,
la dádiva y el orden.

23 febrero 2011

Luna y ciencia nocturna en El botín del mundo

El poeta Alfredo Rodríguez escribe en El botín del mundo sobre Luna y ciencia nocturna. Copio aquí su artículo con las ilustraciones que lo acompañan:


Con una preciosa cita de Enis Batur, "La poesía es luna y ciencia nocturna", se abre el último poemario de Santos Domínguez. Siempre digo yo que es exquisito y elegante el gusto de este gran poeta -y amigo-. Se deleita en el detalle como un esteta refinado para la creación poética. Con un lirimo pleno, desbordado, exquisito gusto, sí señor, para las cosas del espíritu y de la poesía. Santos Domínguez, el poeta cacereño, que "ve" pájaros dorados y pájaros azules. Lirismo extremo. Nos da la poesía, nos ofrece su vida "en la hora del sosiego de los pájaros".


...los pájaros.
Son la mano que escribe sobre el tiempo del sueño
las armonías secretas...


Arde en su vuelo el pájaro.
No se quema en el aire.
Es sólo de palabras la llama que lo eleva.


...en los colores lentos del olvido,
al final de la tarde
Fue un lugar para el fuego,
fue el eco de las ánforas...


Con un virtuosismo romántico que se percibe a través de los sentidos, esta poesía de las sensaciones, los colores, presagio inequívoco de la altura de vuelo de quien experimenta la escritura de estos versos. Va colocando además citas literarias magistralmente Santos en todos los poemas del libro, como queriéndonos mostrar a los lectores su noble taller de trabajo, escenario cotidiano de su vivir, envés de la moneda de su mundo.


Y tú, que nunca vuelves,
has vuelto a la memoria venenosa


Este libro blanco de los pájaros. De todos los pájaros del mundo, en su apelación más profunda a las emociones.




Signos en movimiento, savia que habita el aire

...del pájaro lucífugo al alba de la alondra.
Donde flota la luz y borra los recuerdos.



Una insondable música, instintiva y secreta,
llegada de otro mundo, guía su vuelo callado.


Santos Domíguez educa su mirada -y por ende la nuestra- en la naturaleza secreta de las cosas de este mundo. La vida emocional plena, en un periodo del mundo como éste en que la emoción está casi muerta.
Juega con las palabras, ama el lenguaje que le ha sido dado y conoce a la perfección. Se deja querer por él. La experimentación poético-musical. La poesía culta.



desde el hondo silencio,
la monodia solemne,
la despojada nitidez del mundo...



...notas de cristal transparente
que un día dictó un ángel
la sosegada lentitud del mundo,
el giro de los astros...



...irrumpe la vida en la tregua del pájaro,
en la flauta delgada del desvanecimiento.



Voz líquida del pájaro, canto que se confunde
con el agua que corre oculta en el arroyo.
Todo lo que se escucha ya es cristal transparente,
presencia azul del tiempo






El irracionalismo en los versos de Santos Domínguez no es un irracionalismo gratuito ni falso. Antes al contrario, arroja luz sobre nosotros, se abre paso a galope en nuestro corazón en silencio. Con intención de verosimilitud.



ni el oído comprende más allá del silencio
la involuntaria pulsación del miedo



...pájaros oscuros
...ceniza de asteroides
en la órbita callada, incansable, del mundo.



traen los días sus preguntas
en los leves umbrales de la primera luz.



en los itinerarios secretos de los pájaros...






VÍSPERA DEL PÁJARO



Esta luz de la tarde, marítima y naranja,
vibra en el ojo y deja salitre en las pupilas,
en el lugar exacto donde vuelca la sangre
su insistente ceguera de penumbras.
Desde el mar la blancura sesgada de los pájaros
vuelve al lugar del sueño, al refugio escondido
en la simiente oscura de la noche.
La quietud de la hora se desliza en silencio
como un río hacia la sombra
por el sigilo lento de la tarde.
Es el mismo lugar donde vivieron
la víspera del nombre y el fulgor de la espiga.
Y la vida miraba hacia delante
y no era de ceniza su memoria, su materia de olvido.
Laten bajo la nieve unánime del tiempo
los frutos despoblados de un corazón en calma
y el pormenor de arena que te hiere la frente
con pájaros dormidos.
Levadura de espejos, manual de raíces,
inventario de esporas o saldo de pavesas.
Y hay días indigentes
como un amanecer de invierno en las estepas.
Pétalos o campanas
o el dolor con espinas sucesivas
en las llamas azules de las noches del hielo.
Pájaro equinoccial, víspera azul del canto.
Todo es llama sin canto,
respiración frutal de la mirada,
expectación de pájaros ocultos.
Allí tú oyes la luz,
que canta, aún no nacida,
en la intuición de vuelo del pájaro en el alba.
A otra vida más alta cantará cuando cante
la luz en la semilla o el fruto del invierno
que poco a poco nos convierte en nieve.



Infinito caleidoscopio de imágenes que el poeta reclama para sí, rizando el rizo de la elegancia. Nos ofrece la materia y la semilla.



Comparten el silencio
la garganta de arena y el presagio del hielo...



...la caligrafía secreta de su vuelo



donde bate sus alas el pájaro del sueño.
Siento el vacío sideral del mundo,
el vértigo del tiempo...



escribo a tientas: voy
como un pájaro en vuelo
que ignora los caminos de la tarde


versos extraídos del poemario
LUNA Y CIENCIA NOCTURNA
de SANTOS DOMÍNGUEZ
Premio Alegria 2010
ed. Icaria

Santos Domínguez, poeta.
Fotografía de Enrique Cidoncha.

22 febrero 2011

Antonio Colinas. Obra poética completa


En casi mil páginas y dieciséis libros recoge Antonio Colinas más de cuarenta años de poesía. Es su Obra poética completa (1967-2010), que acaba de publicar en un cuidado volumen Siruela con un prólogo del autor (Un círculo que se cierra, un círculo que se abre).

El lector tiene en esta Obra poética completa el resumen de una vida dedicada a la poesía y de una obra que forma parte ineludible del canon poético español de los últimos cincuenta años.

Por encima de su evolución del culturalismo a la meditación, la obra de Antonio Colinas se apoya en una unidad de concepción en la que la poesía –suma de intensidad emocional, de hondo conocimiento y elaboración verbal- es un medio para sentir, interpretar y valorar la realidad y nuestra propia experiencia humana. Pero no sólo esa realidad aparente que los ojos ven, sino la que yo he llamado en otros momentos una realidad transcendida o trascendente.

Descendiente de Orfeo y heredero del primer inspirado de la literatura -aquel pastor antiguo que cantó por primera vez en la Teogonía de Hesiodo-, Antonio Colinas nos ha ido dejando en Sepulcro en Tarquinia, Noche más allá de la noche, Libro de la mansedumbre o Desiertos de la luz algunos de los textos más memorables de la poesía española del siglo XX.

Esta edición incorpora, además de una bibliografía esencial sobre su obra, dos libros inéditos: La viña salvaje, escrito en su etapa italiana y coetáneo del celebrado Sepulcro en Tarquinia, y El laberinto invisible, que incluye sus últimos poemas.

Entre ellos este, que da título al libro:

Para el que sabe ver
siempre habrá al final del laberinto

de la vida
una puerta de oro.

Si la atraviesas hallarás un patio
con musgo, empedrado,
y en él dos cedros opulentos con
sus pájaros dormidos.

(No encontrarás ya aquí la música de Orfeo,
sino sólo silencio.)
Cruza el patio, verás luego otra puerta.
Ábrela.

Ya dentro, en la penumbra,

verás un muro

y, en él, unas palabras muy borrosas

de cuya sencillez brota una luz

que, lenta, pasa a ti y te devuelve

al fin la libertad, la plenitud de ser:
“Sean siempre alabadas
las palabras dulcísimas

que sanan: paz y bien”.

Después, ya en soledad profunda,
verás que te hallas frente a otra puerta
que aún no puedes abrir,
porque no es el momento:

la que quizá te lleve a otro laberinto,
al laberinto último, invisible.
¿De él habrá salida?

(Sólo queda esperar,

esperar al amparo seguro
de esas letras borrosas

que sanan.)

21 febrero 2011

En Galileo, con Pablo Guerrero y Félix Grande


Fotografías de Enrique Cidoncha y Rosalía Ruiz

20 febrero 2011

Clarín. Narrativa completa

19 febrero 2011

Años de vértigo


18 febrero 2011

Historia torcida de la literatura

17 febrero 2011

Caligrafía de los sueños


Así es como imaginamos al ángel de la historia. Vuelto hacia el pasado. Donde vemos una cadena de acontecimientos, él ve una única catástrofe que no hace más que amontonar escombros ante sus pies. El ángel desearía quedarse, despertar a los muertos y recomponer lo que se ha venido abajo.

Esa cita memorable de Walter Benjamin sobre el ángel de la historia a propósito del inquietante cuadro de Paul Klee encabeza Caligrafía de los sueños, la última novela de Juan Marsé.

La publica Lumen y se presenta esta tarde a las siete en Fnac L’illa (Barcelona).

16 febrero 2011

Espacio inventado. Poemas en Calidoscopio

La revista Calidoscopio publica en su último número (febrero-marzo 2011) una selección de poemas de algunos de mis libros, desde Las provincias del frío hasta Luna y ciencia nocturna.

Se accede a ellos en este enlace o pinchando en el logo de la revista.

15 febrero 2011

cuatro.ediciones


Tras quince años de actividad desde su creación en 1996, cuatro.ediciones ha ido configurando uno de los catálogos más atractivos e inteligentes de los que presentan las editoriales independientes

Un catálogo imprescindible y variado en el que conviven la poesía, la narrativa y el ensayo contemporáneos y al que se han incorporado verdaderas joyas como tres libros inéditos de Juan Benet (Cartografía personal, Una biografía literaria e Infidelidad del regreso), Almanaque, de Carlos Barral, el espléndido Quignard de El lector, los Relatos en sueños de Yves Bonnefoy o el Svevo de El descontento.

Y otros autores fundamentales como Derrida, Starobinski, Emilio Lledó o Hofmannsthal en los treinta y cuatro títulos publicados hasta ahora. Treinta y cuatro títulos recorridos por una línea continua: el cuidado de las ediciones y unas traducciones de tanta calidad como la que acaba de aparecer de El paseo bajo los árboles, del suizo Philippe Jaccottet (1925).

Decir Jaccottet en español es decir Rafael-José Díaz, poeta y traductor que ha ido dando a conocer gran parte de la obra del poeta suizo y se ha encargado también de esta versión de unos magníficos textos en prosa que se complementan con un iluminador diálogo de Jaccottet con Jean Roudaut.

Un diálogo en el que emergen algunas de las claves del mundo ético y estético de Jaccottet, que en este libro escribe un intenso tratado de ignorancia y de incertidumbre, claves de la profundidad de su mirada poética y de su tono verbal:

Casi toda nuestra vida es insensata, casi toda ella es mera agitación y sudor de fantasmas.

14 febrero 2011

El mal del ímpetu


¿Han leído ustedes, muy señores míos, o por lo menos han oído hablar de ese extraño mal que antaño padecieron los niños tanto en Alemania como en Francia y que no tiene nombre ni ha quedado registrado en los anales de la medicina? Se trataba de una dolencia que creaba en ellos la necesidad imperiosa de subir al monte Saint Michel (creo que en Normandía).

En vano los desesperados padres intentaban disuadirlos: la mínima resistencia a sus enfermizos deseos traía consigo penosísimas secuelas: la vida de los niños comenzaba a extinguirse poco a poco. Sorprendente, ¿no?

Sorprendente, sí, la potencia con la que arranca El mal del ímpetu, la novela corta que Iván Goncharov escribió en 1838. La acaba de publicar Minúscula en su serie Paisajes narrados con traducción y notas de Selma Ancira.

Y si sorprendente es el comienzo, aún lo es más el desarrollo de este agilísimo relato sobre la actividad compulsiva de paseantes enloquecidos que ataca a la familia Zúrov cuando llega la primavera a Petersburgo.

Es la otra cara de Oblómov, la famosa novela sobre la indolencia que Goncharov escribió veinte años después en torno a la pasividad patológica de aquel inolvidable y excéntrico personaje. Un personaje que tiene su obvio antecedente en Nikon Ustínovich Tiazhelenko, un acostado que desempeña un papel narrativo esencial en El mal del ímpetu.

Algún raro mecanismo de transitividad hace que el lector aborde este relato con la misma compulsión epidémica de los protagonistas de esta obra, que, como Oblómov, tiene la inteligencia y el humor sutil de los clásicos, que dicen siempre más de lo que dicen.


13 febrero 2011

El mar de iguanas

12 febrero 2011

Nuevas semblanzas y generaciones

11 febrero 2011

Vergüenzas apostólicas al aire


Porque, aunque lo han elogiado los apostólicos, a veces las cosas no son lo que parecen.

Ojo a la última secuencia del video y al movimiento del actor hacia la derecha para dejar sus apostólicas vergüenzas al aire

10 febrero 2011

Con Pablo Guerrero, en Galileo


Allí estaremos mañana por la noche para leer Palomas, plata, luna, mi homenaje particular a Pablo Guerrero.

09 febrero 2011

Miguel Veyrat. La puerta mágica


Bajo la madre tierra busca el poeta las almendras caídas. Un viento de fuego nutre los espinos. Cuando renace trae ya leche y miel en los labios. Prepara en secreto el brusco despertar de su pasión a las normas. Y violento alumbra el juicio por las estrellas más altas: Ya fue locuaz antes de conocer las palabras. Ya voló por delante de sus propias alas. De Babel —su país de origen— hasta Occidente. Donde la noche late. Donde reina Proserpina.

Ese espléndido texto de Miguel Veyrat, El viaje, que apareció en 2002 en La voz de los poetas, es uno de los que forman parte de La puerta mágica, la selección de poemas que publica Libros del aire en su colección Jardín Cerrado.

Se ha encargado de la edición Ángel Luis Prieto de Paula, que en su prólogo -Los ojos de la esfinge- destaca como núcleos creativos de la poesía de Veyrat “el estupor y el misterio, la fraternidad humana, el espanto y el éxtasis, que sobrevuelan por sobre la superficie de lo explicable a la luz pobre de la lógica discursiva.”

Los poemas de La puerta mágica pertenecen a diferentes libros publicados a lo largo de estos últimos diez años: dos trilogías, La voz de los poetas (2002) y Babel bajo la luna (2005); Instrucciones para amanecer (2007) y Razón del mirlo (2009).

En un apéndice se ofrece una muestra de varios poemas inéditos y recientes, como esta emocionada Elegía en Tholos, dedicada a la memoria de su amiga la poeta francesa Martine Broda:

Mas si creemos que nuestro único sujeto
es el deseo y al mismo tiempo
nuestra esencia, querríamos ser el objeto
perdido y olvidar todo lenguaje.
Dormir en la colina disfrazados de chopos
y cantuesos. Dormir junto a las cosas
enterradas bajo un horizonte
de leche negra —dormir entre las zarzas
jaras y sarmientos que un día fueron
sujetos abrasados. Y también con los muertos

de dolor o de una borrachera. Dormir
bajo la grava junto a las flores de Víznar
o Bagdad, crucificadas de noche
por el odio que despierta la conciencia

de ser libre. Dormir en la colina
de Spoon River tras un mausoleo cualquiera,

bajo el manzano de un huerto
o sobre una sima del mar. Ser para siempre
un ser aunque muerto deslumbrante
de deseo —y conseguir que dure al menos
el tiempo de regreso hasta el chispazo inicial.
Solo un gesto. Y dormir para siempre

de la mano de nadie —como duerme Martine
con su enjuto cuerpo entregado
en ofrenda a sus amantes lares, Jouve

Juarroz, Celan o Lacan. Todos duermen

ahora en la colina de Tholos. Y nosotros también
muertos con ella como objetos cosas
húmedas entre la seca arena —este silencio.

Quiero cerrar esta nota con estas palabras certeras que presentan su Biblioteca de autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:

La palabra poética de Miguel Veyrat persigue el pluralismo esencial de la voz humana, liberándose en cada caso del sentido único que sucesivas glaciaciones religiosas y políticas de la historia del pensamiento han encadenado a los significantes propios del arte y las literaturas. Se ocupa así, a través del diálogo entre culturas e inmerso en una intensa vitalidad lírica, del abismo, de la ausencia de amor, libertad o igualdad, y del absurdo de una vida entregada a la muerte que puede alcanzar su redención en la poesía.

08 febrero 2011

Miguel Ángel Lama sobre Luna y ciencia nocturna


"Ando escribiendo sobre pájaros. Un artículo sobre el motivo del pájaro cautivo en la poesía del siglo XVIII. Sobre mi mesa, el libro de Salvador Novo Las aves en la poesía castellana, que reeditó el Fondo de Cultura Económica en 2004 con motivo del setenta aniversario de la editorial; también están por aquí las Variaciones sobre el pájaro y la red de José Ángel Valente, y el Retablo de pájaros literarios y morales de José María Gª-Casillas (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2004). No es que estén directamente relacionados con el objeto último de mi ensayo, pero es formativa bibliografía complementaria. Vamos, que acompaña.

Y ahora se posa sobre la mesa, en una coincidencia muy grata, el nuevo libro de poemas de Santos Domínguez,
Luna y ciencia nocturna (Barcelona, Icaria editorial, 2010), que fue Premio Alegría el pasado año, como ya recordé. Y es que el libro de Santos va de pájaros poéticos, más o menos reales, como los de "Flamencos en Los Caños", el poema que cierra la primera sección del libro; o más o menos simbólicos, como los que vuelan a lo largo de toda la obra, presentes en casi todos los poemas. Pájaros, poetas, ángeles, alas, poetas, pájaros. La cita del escritor turco Enis Batur que encabeza el libro desvela la procedencia del título: "La poesía es luna y ciencia nocturna". Son palabras del autor del recomendable por agradable librito Las bibliotecas de Dédalo (Madrid, Errata naturae, 2009) en el que puede encontrarse algo muy aplicable a la obra de Santos Domínguez: "Soy un lector —dice más o menos Pascal Quignard—, son mis lecturas las que determinan lo que escribo". Porque es otro libro de Santos lleno de literatura vivida (leída), y lleno, como otros, de otros modos artísticos, como la pintura o la música, en la sección segunda y central. Por eso, la poesía de Santos Domínguez puede resultar tan ilustrativa para enseñar literatura. Es opaca sentimentalmente; pero diáfana culturalmente. Puede seguirse su rastro en el inmenso árbol de la cultura, por lo que enriquece a quien se aventure en su pesquisa tras la primera lectura. Parece que el poeta oculta, que los poemas se enfoscan en las muchas referencias literarias y culturales; pero no. Hay una voluntad contenida de incitar al lector a indagar en la lectura. Por eso los títulos de los textos, por eso los lemas que encabezan sin excepción todos los poemas y las secciones —una constante en la poesía de Santos Domínguez—, y por eso el reguero de referencias implícitas en los poemas a las obras de otros poetas, a la estela del vuelo de otros pájaros. No puedo detenerme en la cantidad de títulos, de versos, de homenajes, que encuentro en estos poemas de Luna y ciencia nocturna, como si fuese transcendida sopa de letras. Cuando sea, resultará un ejercicio didáctico y edificante.

(Miguel Ángel Lama. Pura tura)

07 febrero 2011

Barataria. Pasos perdidos




Barataria suma a sus ya consolidadas colecciones (Bárbaros, Uno más uno, Inferno, Mar Negro, Documentos y Humo hacia el sur) una nueva, Pasos perdidos, que se centra en dos líneas de trabajo: la narrativa, con autores franceses contemporáneos no publicados o poco conocidos en España, y con otros autores europeos que, aun siendo de reconocida calidad, no han tenido la suficiente difusión; la colección de ensayo prima el carácter innovador y crítico de las obras, y su capacidad de abordar de manera accesible para el público los problemas actuales.

Las dos primeras muestras ya están en las librerías. Son el Manifiesto de economistas aterrados, que firmaron en septiembre de 2010 Philippe Askenazy, Thomas Coutrot, André Orléan y Henri Sterdyniak. Cuatro economistas de prestigio denuncian en este manifiesto diez falsas evidencias del neoliberalismo ("los mercados financieros favorecen el crecimiento económico", "hay que dar confianza a los mercados para financiar la deuda pública"...). Frente a los programas de ajuste que están agravando la crisis económica y aumentando las desigualdades sociales, estos cuatro economistas proponen veintidós medidas para debatir otra estrategia económica.

El otro título es La trampa, de Emmanuel Bove (Paris, 1898-1945), una novela testimonial que con un lenguaje directo y documental hace un retrato preciso de la Francia ocupada por los nazis y denuncia la pérdida de las señas de identidad de un país que lideró la modernidad desde la Revolución de 1789.

06 febrero 2011

Ovidio Heroidas

05 febrero 2011

William Cliff. El pan cotidiano

04 febrero 2011

Homenaje a Luis Alberto de Cuenca


Esta tarde se presenta el libro Alrededor de Luis Alberto de Cuenca, en el que unos cuantos escritores y amigos escribimos sobre su obra. Lo ha coordinado Javier Vázquez Losada y lo publica Neverland Ediciones.

Será en la Sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes, a las 19,30.

03 febrero 2011

Lo tiene claro

(Click en la imagen para ver video)
No entiende su letra.
No entiende.
No.

02 febrero 2011

Holan. La gruta de las palabras


La gruta de las palabras

No entra impunemente el joven con su luz en la gruta de las palabras.
Audaz, presiente apenas donde se encuentra.

Joven, aunque ha sufrido, no sabe lo que es el dolor.

Sabio antes de tiempo, se escapa sin haber entrado

y alega, como excusa, la inmadurez de su edad.

¡La gruta de las palabras!

Sólo el verdadero poeta, y por su cuenta y riesgo,

pierde, delirando en ella, las alas

y con ellas, la manera de someterlas, de nuevo, a la gravedad

y no menoscabar esa fuerza que atrae hacia la tierra.


¡La gruta de las palabras!

Sólo el verdadero poeta regresa con su silencio
para encontrar, ya viejo, a un niño que llora
abandonado por el mundo en su umbral.


Con traducción y prólogo de Clara Janés, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores acaba de publicar en su colección de poesía La gruta de las palabras, un volumen que toma su título de ese texto y reúne la obra esencial del poeta checo Vladimír Holan (1905-1980).

Ocho libros completos y una selección de los poemarios En el último trance y Un gallo para Esculapio del poeta de la noche y de las paredes, del ángel negro que es ya un autor fundamental en la poesía europea de la segunda mitad del siglo XX.

La presentación de la Obra Selecta de Holan tendrá lugar hoy miércoles, a las once en el Centro Cultural de Círculo de Lectores (O'Donnell, 10. Madrid)

01 febrero 2011

El dios abandona a Antonio


Cuando de pronto, a medianoche, se oiga
pasar invisible un báquico cortejo
con músicas maravillosas, con vocerío -
tu fortuna flaqueante, tus obras

fallidas, los sueños de tu vida

que salieron todos vanos, no los llores inúltilmente.
Como dispuesto desde hace tiempo, como un valiente,
despide, despide a Alejandría, que se aleja.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue
un sueño, que tu oído te engañó;
no te acojas a tan vanas esperanzas.

Como dispuesto desde hace tiempo, como un valiente,
como te cabe a ti, que de una ciudad tal mereciste el honor;
acércate resuelto a la ventana

y escucha conmovido, mas sin
súplicas ni lamentos de cobarde,
como goce postrero los sones,

los maravillosos instrumentos del místico, báquico cortejo

y despide, despide a la Alejandría que tú pierdes.

Lo contaba Plutarco en sus Vidas paralelas: Antonio supo una noche en Alejandría que el dios familiar le había abandonado a su suerte ante Octavio. Sobre ese momento, que va más allá de la anécdota histórica y se convierte en metáfora del hombre que asume con valentía conmovida su destino mortal, Cavafis escribió en 1911 El dios abandona a Antonio, uno de los grandes poemas del siglo XX.

Un poema que ha deslumbrado a generaciones de lectores, a Cernuda ("me parece una de las cosas más definitivamente hermosas de que tenga noticia en la poesía de este tiempo”), a Gil de Biedma o a Leonard Cohen, que se inspiró en este poema memorable para escribir una de sus canciones más prodigiosas, Alexandra Leaving (Suddenly the night has grown colder...)

Junto con otros 304 poemas, lo publica Alianza Literaria en su edición de la Poesía completa de Cavafis, con traducción y prólogo de Pedro Bádenas de la Peña. Imprescindible.
http://www.wikio.es