30 abril 2011

Los enamoramientos

29 abril 2011

Todo Los profesionales

28 abril 2011

Biblioteca Vila-Matas

27 abril 2011

Gonzalo Rojas, difunto de abril


Nadie puede el océano. ¿Qué saben los terrestres
sino nacer desnudos? Pasa el tiempo.
Pasa el tiempo, y no pasa, con sus tijeras sordas,
cortando en la raíz de la hermosura.


(Concierto. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)

26 abril 2011

Centenario de Juan Bernier



Un día como hoy, 26 de abril de 1940, anotaba Juan Bernier en su Diario:

Gozo como nunca de esta primavera resucitada, después de tres años de campos de guerra. Apenas leo más libro que las páginas verdes y brillantes de la naturaleza. Solo por las plantas y flores, con un "Deseo pagano" que sale de mi pluma, y lo dejo en el "Álbum" de don Carlos, el melómano, para sorpresa de sus visitas.
Otros días juego al ajedrez bajo la bóveda conventual de Gambrinus, sede social de chavalería, desocupados y vagos. Aquí mi observación disfruta con un ambiente complicado y morboso.

Ese poema (Deseo pagano) al que se refería en su destierro de Puente Genil abriría ocho años después Aquí en la tierra, el primer libro de poesía de Juan Bernier.

Con motivo del centenario de Juan Bernier (1911-1989), Pre-Textos acaba de publicar dos volúmenes que recogen la obra de quien fue el mayor de los amigos que fundaron Cántico en 1947: el Diario (1918-1947) -que aparece íntegro por primera vez en una edición cuidada y prologada por Juan Antonio Bernier, sobrino-nieto del poeta y poeta él también- y la Poesía completa, con prólogo y edición de Daniel García Florindo, un volumen que recoge sus cuatro libros de poesía.

Al primero de ellos, ya se ha dicho, pertenece este Deseo pagano, que dedicó a Vicente Aleixandre y que contiene en germen algunas de las claves temáticas y existenciales - el hedonismo, la exaltación del cuerpo, la añoranza de una mítica Edad de Oro- de la poesía de Bernier:

Dioses innúmeros perdidos en los campos
entre hierba y mirto, paciendo los sonidos de los vientos suaves.

Inmóviles escuchas de la tarde,
puros dioses de mármol sobre el verde,

marfil amarillento a los rayos del ocaso,
dioses azules en las sombras casi, más tarde fundidos en la noche.


Yo os invoco: que mi voz resucite vuestros restos deshechos,
vuestros torsos desnudos que se bañan en las lágrimas húmedas y soñolientas de los prados. ¡Oh dioses sin problemas, domésticos, sin ansias de infinito!
Mi mente ensombrecida tiene sed

de mármol

de blancura

de línea.


Veinte siglos columnas de desprecio, trémulos de blasfemias
sobre vuestros rostros, espejos de horizontes,
(¡oh Juliano!) han sido los caminos del mundo,
y os sepultasteis en la tierra

y habéis sentido los pasos del zagal y del arado
rozando vuestros miembros.

Y las vírgenes vistieron su marfil de la yedra brillante de los sotos

huyentes como Sabinas a las rústicas manos,

escondidas, silenciosas de sol.
¡Sacras vestales, encubrid vuestra vergüenza!

Que veinte siglos no han sabido gustar la vida de vuestros ojos inmensos
ni comprender los pechos bronceados, triunfantes como el color de los trigos,

y se han perdido en el laberinto de las ansias inacabadas,
de las pretensiones insatisfechas.


Lejos de la flauta y la sonrisa de Pan

que hacía danzar los cuerpos
como la brisa las palmas sobre el azul,
lejos del rabel
y la mirada de Narciso,

que hacía vibrar la belleza
en el ritmo de su propia contemplación,
lejos, muy lejos dela cítara lánguida,
consagradora de las noches,
sacerdotisa de las satisfacciones.

¡Oh siglos, volved!
¡Volved, pues os esperan los dioses,
los dioses del amor y la alegría
del sol, la luz, las fuentes y los prados,
los dioses vivos de la carne y los deseos!

25 abril 2011

Adiós a todo eso



18 abril 2011

Luna llena en Semana Santa





Denso, suave, el aire
Orea tantas callejas,
Plazuelas, cuya alma
Es la flor del naranjo.

Resuenan cerca, lejos,
Clarines masculinos
Aquí, allí la flauta
Y oboe femeninos.

Mágica por el cielo
La luna fulge, llena
Luna de parasceve.
Azahar, luna, música,

Entrelazados, bañan
La ciudad toda. Y breve
Tu mente la contiene
En sí, como una mano

Amorosa. ¿Nostalgias?
No. Lo que así recreas
Es el tiempo sin tiempo
Del niño, los instintos

Aprendiendo la vida
Dichosamente, como
La planta nueva aprende
En suelo amigo. Eco

Que, a la doble distancia,
Generoso hoy te vuelve,
En leyenda, a tu origen.
Et in Arcadia ego.

Luis Cernuda. Desolación de la quimera

17 abril 2011

Tao Te Ching

16 abril 2011

Lecturas cuaresmales. Austral


La remozada colección Austral acaba de poner en las librerías en una cuidada y manejable edición de bolsillo, la obra poética completa de Caballero Bonald, que incorpora su última entrega, La noche no tiene paredes. Memoria y palabra, música y matemática, imagen y conocimiento, tiempo y paisaje son algunas claves de una de las trayectorias poéticas más brillantes y ambiciosas de la segunda mitad del XX que prolonga su vitalidad y sus hallazgos en esta primera década del siglo XXI. Atroz historia venidera, / ¿en qué manos estamos, cuántas trampas / tendrá que urdir la vida para seguir viviendo?

Y para el cinco de mayo se anuncia la edición de cuatro libros fundamentales de Ernesto Sabato. Con motivo de su centenario se publican El túnel, Sobre héroes y tumbas, España en los diarios de mi vejez y Antes del fin.

15 abril 2011

Lecturas cuaresmales. El día de mañana


Otra lectura cuaresmal o pasionaria. La recién aparecida El día de mañana, de Ignacio Martínez de Pisón, que publica Seix Barral.

Una novela sobre la transición y la miseria moral del tardofranquismo contada desde dentro a través de un emigrante que acaba siendo confidente de la Brigada Social, la policía política del régimen franquista, un régimen que convirtió al país en un nido de soplones. No sólo de limpiabotas chivatos como el de la fotografía, también de catedráticos de universidad que podrían haber figurado en una versión española de La vida de los otros.

La historia de la degradación de un hombre que empieza vendiendo máquinas de escribir en Barcelona y acaba vendiendo a sus amigos. Como en el Lazarillo, esa degradación tiene su origen en la salida de su pueblo cuando aún era un niño. A diferencia del Lazarillo, esta no es una justificación vergonzante en primera persona, sino un caleidoscopio cronológico de voces de quienes lo conocieron.

La suma de esas voces y su secuencia temporal completan un panorama en el que el personaje es tan significativo como la sociedad que hace de él un indeseable.

14 abril 2011

Libro de Cocina de la República

13 abril 2011

Lecturas cuaresmales. La Compañía y Páginas de Espuma






Como cada seis meses, la colaboración entre la española Páginas de Espuma y la argentina La Compañía da lugar a la coedición de varios títulos:

Las Conversaciones con un amigo, en las que Alberto Manguel habla con el editor francés Claude Rouquet de la literatura y la memoria, de las bibliotecas y la vida.

Fantasmas de la China, de Lafcadio Hearn, una colección de seis cuentos chinos que llevan al lector al territorio preciso y lejano que Borges admiró en un autor que formó parte de su canon literario.

La misma sangre y otros cuentos, que reúne diez espléndidos relatos de William Goyen, un narrador norteamericano casi desconocido en España, pero que está a la altura de Carson McCullers, Flannery O’Connor, William Faulkner o Tennessee Williams, con los que forma parte del llamado gótico sureño.


Y, ya en solitario, Páginas de Espuma edita Escribir ficción, de Edith Wharton. Los ensayos que la novelista norteamericana publicó en la revista Scribner’s a mediados de los años veinte sobre el cuento y la novela, sobre la técnica narrativa en la creación literaria. Uno de los primeros manuales de escritura creativa que se publica en la colección Voces / Ensayo con traducción y prólogo de Amelia Pérez de Villar.


12 abril 2011

Lecturas cuaresmales. BackList




Dos novedades de BackList.

En su colección BackList Selectos, con tapa dura y sobrecubierta, una edición conmemorativa del Informe sobre ciegos en el centenario de Ernesto Sabato y en el cincuentenario de Sobre héroes y tumbas, la novela de la que forma parte. La publicación exenta de un texto turbador desde su arranque (¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato?), una metafórica bajada al subsuelo infernal.

La espléndida edición va precedida de un prólogo de su hijo, Mario Sabato, que recuerda la lectura casi clandestina de ese río vasto y feroz que era la novela de mi padre.(...) Y leí, ansioso y desasosegado, el Informe sobre ciegos. Y supe que algún día lo filmaría. Lo filmó y lo tituló El poder de las tinieblas. Lo estrenó en Buenos Aires en 1979 con un resultado tan discutible como esperable.

Ernesto Sabato dijo de aquella película: Estoy conforme con El poder de las tinieblas; se hizo un trabajo dificilísimo por las sinuosidades del texto, de la materia ambigua que trata y por estar narrada en primera persona lo que determina visiones subjetivas extremas difíciles de ofrecer en cine. Mario procedió en la única forma que podía hacerlo: haciendo otra obra, inspirada sí en el "Informe" pero diferente hasta en argumento y personajes, sin incurrir en el grave error de querer ilustrar el libro con imágenes y música.

Yo no intervine en la película y esta pertenece al cineasta, aunque cada cual irá a ver el "Informe" como se lo imaginó y dirá que tal personaje o situación no es como debía ser. Es el peligro de cualquier adaptación cinematográfica.





La otra novedad, muy distinta, es la recuperación de Un hombre, una novela de Oriana Fallaci que reconstruye la relación de la autora con el poeta griego Alekos Panagoulis, líder de la resistencia al régimen de los coroneles, “un cristo crucificado nueve veces” que fue asesinado en 1976. Cuando se publicó en 1980 la edición española, Oriana Fallaci exigió su retirada por una serie de problemas que recuerdan los editores en este enlace. Un calvario.

11 abril 2011

Colinas. Obra poética completa

10 abril 2011

El doctor Zhivago

09 abril 2011

Recado a Cioran


Recado a Cioran o Del inconveniente de haber nacido

Entre usted y ese inculto autor del Apocalipsis, caben holgadamente (según cálculos no siempre minuciosos) algo así como veinte siglos de fracasos, incurias, malandanzas. Es otro inconveniente, desde luego. Tantas desgarraduras, ¿sólo sirven acaso como suplencias de la cobardía? No sin notoria incertidumbre somos capaces de reducir a escombros los espacios impuros del pasado. ¿Por qué entonces no se suicida usted un poco, al menos hasta que acabe el ciclo natural de nuestra podredumbre y resulte más fácil elegir otra historia a partir de la Historia?

Ya sé que este sarcástico texto del Laberinto de Fortuna de Caballero Bonald no es lo más correcto para recordar el centenario de Cioran, que se conmemora estos días.

Pero recuerdo más ese texto que toda la obra de Cioran. Y, por otro lado, a alguien tan políticamente incorrecto como él no le debería extrañar que otro alguien tenga una mirada tan ácida como la suya.

Por cierto, la remozada colección Austral acaba de poner en las librerías en una cuidada y manejable edición de bolsillo Somos el tiempo que nos queda. Obra poética completa 1952-2009.

08 abril 2011

Grandes hitos de la novela del XIX

07 abril 2011

Derrota y restitución de la modernidad 1939-2010

06 abril 2011

Miguel Veyrat. La puerta mágica

05 abril 2011

Tengo una cita con la muerte


I have a rendezvous with Death (Tengo una cita con la Muerte), escribía el soldado norteamericano Alan Seeger en pleno campo de batalla en la Primera Guerra Mundial.

De ese verso han tomado Borja Aguiló y Ben Clark el título de la antología bilingüe que han preparado para Linteo. Una antología de textos escritos por poetas que murieron en la Gran Guerra y que introducen con este párrafo:

Lo sabían los poetas: no hay poesía en el frente. Hay ratas, eso sí, y hambre y muerte y ruido —sobre todo ruido—. Así lo recuerda el protagonista de Sin novedad en el frente, del alemán Erich María Remarque; así lo recuerda, también, Robert Graves en Adiós a todo eso. Puede que los dos autores dispararan el uno sobre el otro en algún momento, puede que no. Al leer sus biografías, no queda claro si estos autores recordaban, tiempo después, por qué lucharon en la Primera Guerra Mundial, pero los dos dejaron constancia por escrito de su perfecto recuerdo del ruido. Así, sin tener en cuenta nada más, cabría preguntarse cómo es posible que pueda escribirse un solo texto en estas condiciones. Y, sin embargo, son muchas las cartas —desesperadas, abstraídas, tristes, de amor— que se escribieron durante la Gran Guerra, así como otro tipo de texto, escrito en el centro del conflicto, en el centro del ruido: el poema.

Esta antología tiene como base la más amplia Up the Line to Death. The War Poets 1914-1918, que publicó en 1964 Brian Gardner. Sobre aquella recopilación, Borja Aguiló y Ben Clark han acotado el terreno y han limitado la selección a 21 poetas jóvenes que combatieron y murieron en los campos de Francia o en los hospitales militares.

Un verdadero club de poetas muertos, británicos la mayoría, aunque hay también unoc cuantos irlandeses, un canadiense y el norteamericano Seeger. Poetas de cierta relevancia, como Wilfred Owen, o principiantes que desahogaban su miedo a base de versos.

Poetas unidos por el horror, por la intensidad emocional del campo de batalla o de las trincheras, especialmente a partir de 1916, cuando la batalla del Somme, una masacre con decenas de miles de bajas en un día, marcó un antes y un después en aquella guerra.

Un antes y un después de aquel episodio aniquilador que hizo cambiar el tono de aquellos poemas, que pasaron del idealismo heroico a mirar cara a cara a la muerte, y del patriotismo a la denuncia de quienes les llevaban a aquel matadero.

Como recuerdan los editores en su introducción, también Kipling anotó aquella indignación en dos versos demoledores del epitafio que escribió tras la muerte de su hijo:

If any question why we died,
Tell them, because our fathers lied.

(Si alguien te pregunta por qué hemos muerto,

diles: porque nuestros padres mintieron).

Es la poesía de los muertos, la única poesía joven digna de ese adjetivo. De su intensidad verbal y emocional, de su situación en el límite puede dar idea un texto como este, de Charles Hamilton Sorley. No tuvo tiempo ni de ponerle un título:

Cuando veas a millones de los muertos sin boca
marchando por tus sueños en batallones pálidos,
no digas palabras suaves, como ya otros dijeron,
que puedas recordar. No servirá de nada.
No ofrezcas alabanzas. Pues, sordos, ¿cómo iban a saber
que no son maldiciones lanzadas sobre cada cabeza herida?
Ni lágrimas. Los ojos ciegos no ven caer tus lágrimas.
Ni honor. Es fácil estar muerto.
Di sólo: «Ellos están muertos». Y añade:
«aunque muchos, mejores que ellos, murieron antes».
Entonces, si escudriñando la masa atestada llegaras
a reconocer un rostro hasta entonces amado,
debes saber que es un espectro. Nadie viste la cara que conocías.
La gran muerte los tiene poseídos para siempre.

04 abril 2011

Aickman. Cuentos de lo extraño

03 abril 2011

Homenaje a Francisca Aguirre



Será a las 12 en el Teatro Federico García Lorca de Getafe.

Este texto, de mi libro La flor de las cenizas, es mi manera de sumarme a ese homenaje.


UNA MUJER SE ASOMA A LA VENTANA

Con Paca Aguirre

Hay palabras que siempre se escriben en voz alta,

se dicen con los dientes, con la fuerza

que tiene lo que brota

en el pulso rabioso de los versos:

la maldición o el látigo de las mujeres fuertes

o los versos de piedra de la tragedia antigua.


Son las madres terribles que gritan en la sombra

y encienden las hogueras y ruegan por nosotros.


Porque la llama a veces alimenta una antorcha

de esperanza y a veces

crece en la elemental espiga combustible,

en la pura raíz de los incendios.


Una mujer se asoma a la ventana

con temblor y con ira, ardiente y compasiva

con todo lo que vive y pasa por la calle.


Y entonces va creciendo una nostalgia

secreta, algún humilde afecto

o el fulgor de la infancia,

la guitarra interior y todo lo que tiene

nombre propio o memoria

y vive en el presente de las desolaciones

y en la angustia que brilla en el vacío

con un dolor que dice su abrigo y su consuelo.


Crece entonces la tarde en contraluz y brota

de alguna fuente oculta

por la vena más honda del dolor,

en la germinativa

virtud de los jardines secretos de la infancia.


Y entonces la palabra

es tibia y transparente

y es música o vihuela.


Pero ahora hay que callar,

callar y dar las gracias

a esa mujer herida

y fuerte y compasiva.

02 abril 2011

Los obscuros leopardos de la Luna

01 abril 2011

María Victoria Atencia. El umbral




El ruiseñor


Puedo entregarme a ti, ruiseñor de lo
alto y tan ajeno
a ti que eres un yo que estuviese cantándote,
sucesiva hermosura que un instante en el alba
se atreve a detenerse
sobre una tierna rama ya suspensa en la luz
y viene a preguntarme por tu pluma y sus causas;
como si yo supiera si está todo en su sitio y
dispuesto en su orden
para poderte oír, resumen de la gracia, ruiseñor.



María Victoria Atencia. El umbral. Pre-Textos.
http://www.wikio.es