06 septiembre 2013

Cigüeñas



Las cigüeñas son uno de los emblemas de la ciudad. Por San Blas, la cigüeña verás, anunciaba un dicho inmemorial que el presente se ha encargado de desmentir. Porque estas aves migratorias se han hecho estables y apenas abandonan la solidez de ramas de sus nidos y son una prolongación de las torres de las iglesias, los campanarios conventuales y las copas de los árboles.

A la banda sonora del extraño rito nupcial de las cigüeñas, más oído que visto en la ciudad en las horas silenciosas de la siesta de julio y las calurosas madrugadas de agosto, lo llama crotorar la Academia, y hacer gazpacho la voz inmemorial de la calle. 

La estridencia rítmica del chocar de sus picos recuerda al sonido de la madera del crótalo y ha sido durante siglos el fondo musical del descanso en la hora del mayor calor.

 (Santos Domínguez. Nueve variaciones sobre fondo azul. 
En Patrimonio natural. Ciudades Patrimonio de la Humanidad. 
Ed. Alvarellos, Santiago de Compostela, 2010)