12 abril 2015

Reputaciones



Por lo demás, también sucede con autores excelentes que sus méritos pasen desapercibidos, inadvertidos entre la gran variedad de cosas y confundidos con la gran miscelánea de la vida. Quien aspira a la fama a través de la escritura, pretende la admiración de una muchedumbre que oscila entre diversos placeres o que vive inmersa en sus negocios, y que no tiene tiempo para las diversiones intelectuales; los jueces a los que apela están absortos en sus pasiones o corrompidos por prejuicios que les impiden aplaudir nuevas proezas. Algunos son demasiado indolentes para leer nada que no goce previamente de fama, y otros demasiado envidiosos para promoverla, porque les duele engrandecerla. Lo novedoso es combatido porque la mayoría no quiere ser enseñada, y lo ya conocido es rechazado porque a menudo se olvida que los hombres prefieren que les recuerden las cosas y no que les informen sobre ellas. Los entendidos prefieren no divulgar sus opiniones de entrada, por miedo a poner su reputación en entredicho; los ignorantes suponen que dan muestras de exquisitez cuando se niegan a ser complacidos. Y quien entre tantos escollos consigue fraguarse una reputación, si es sincero reconocerá que ésta se debe a otras causas.


Samuel Johnson. El futuro. En El patriota y otros ensayos. 
Traducción de Ana Mª Nuño López & Mariano José Vázquez Alonso. 
El buey mudo. Madrid, 2010