20 septiembre 2015

El primer reino de María Sanz



Nadie podrá ya verte visitando
de nuevo este solar, ni sus baldíos
confines entre el sol y la penumbra,
en íntimo y sagrado privilegio.

Nadie, porque tus pasos invisibles
hace mucho que fueron detenidos 
tras de la antigua puerta malograda
donde van amoldándose a la ausencia.

No temas escuchar alguna voz,
un trino, los zureos o las hojas
en el fondo del pozo desecado.
Esperaban sin prisas tu regreso.

Y no mires atrás. Contémplate en las huellas
que el albero guardó con ternura de nido,
porque, tarde o temprano, supo que volverías
a posar en su espejo tu innata soledad.


Con ese poema (La soledad) cierra María Sanz su libro El primer reino (Agua Clara. Alicante, 2015), con el que ganó el Premio Tardor de Poesia en su última edición. 

Un recorrido intenso y sereno por la memoria del tiempo y de los lugares de la infancia a través de los sentidos y el sentimiento, pero sobre todo por medio de la palabra llena de temple y matices de la poeta, que obra el milagro de recuperar el pasado y habitar ese primer reino inmune a las devastaciones de la edad y el desengaño.