21 noviembre 2016

Isola di nebbia

Marcela Filippi firma esta espléndida traducción de mi Isla de niebla, un homenaje a García Lorca al que le ha puesto música recientemente Silvia Noemí Occorso:

ISLA DE NIEBLA

Mientras la tarde traza sus ángulos de sombra
sobre el ajedrezado país de la azotea,
navega tu tristeza por un frío de ginebra
con muchachos que gimen sobre el mar del deseo,
sobre el limón amargo de otra tarde sin cauce.

Por prismas de penumbra y lobos en acecho
ha ido cayendo el día, otro día de arena,
sobre la aguada leve de la luz del invierno.

Deja esa luz vestigios y el liquen de las gárgolas
deja la persistencia de las lluvias antiguas.
Los límites del sueño son de cristal y llegan
por el desierto frío de un corazón de nieve
al vértice de hielo de esta noche callada.

Todo es espacio aquí, toda la historia en ella
erguida en la memoria mojada del recuerdo.
Fuente de las tormentas que brota en la espesura
en el limo, en lo hondo, donde lo más oscuro.

También es lento el mar
en las tardes de plomo y en su denso oleaje.

Oye detrás del sueño,
en los mudables dedos de la brisa,
los hondos manaderos de la noche
con su rumor de cuevas y su oscura garganta.

Derrotado paisaje que inunda el corazón
como la forma incierta de una vieja costumbre.

A una isla entre la niebla te llama su veneno.


ISOLA DI NEBBIA

Mentre la sera traccia i suoi angoli d’ombra
sul paese dei tetti a scacchi,
naviga la tua tristezza lungo un freddo di gin
con ragazzi che gemono sul mare del desiderio
sul limone amaro di un’altra sera senza alveo.

Attraverso prismi di penombra e lupi in agguato
è andato a cadere il giorno, un altro giorno di sabbia
sulla fonte lieve della luce d’inverno.

Lascia quella luce vestigia e il lichene delle gargouilles
lascia la persistenza delle antiche piogge.
I limiti del sogno sono di cristallo e giungono
dal deserto freddo di un cuore di neve
al vertice di gelo di questa notte tacita.

Tutto è spazio qui, tutta la storia in essa
eretta nella memoria bagnata del ricordo.
Fonte delle tormente che germoglia nello spessore
nel limo, nel profondo, dov’è più scuro.

E’ anche lento il mare
nelle sere di piombo e nella sua densa ondosità.

Sente dietro il sogno,
nelle mutabili dita della brezza,
le profonde sorgenti della notte
col suo rumore di grotte e la sua scura gola.

Sconfitto paesaggio che inonda il cuore
come la forma incerta di una vecchia abitudine.

A un’isola nella nebbia ti chiama il suo veleno.