27 septiembre 2010

Proust. Humor y ventriloquía



Puede que después de diez años se nos haya olvidado que Lemoine, tras fingir haber descubierto el secreto de la fabricación del diamante y recibir por ello más de un millón de francos del presidente de la De Beers, sir Julius Werner, fue condenado, por la denuncia de este último, a seis años de prisión el 6 de julio de 1909. Una tarde elegí, totalmente al azar, este caso insignificante de juzgado de primera instancia, pero que apasionaba a la opinión pública por aquel entonces, como tema común de una serie de fragmentos en los que intentaría imitar el estilo de varios escritores. Aunque, al dar la más mínima explicación sobre los pastiches, uno se arriesgue a disminuir su efecto, es necesario que recuerde, para evitar ofender los legítimos amores propios, que es el escritor parodiado el que supuestamente habla, no sólo según su idiosincrasia, sino también la lengua de su tiempo.

El autor de esa advertencia, Marcel Proust, fue uno de los perjudicados por la estafa y por el desplome de las acciones de la compañía. Diez años después de aquellos hechos, menos dado al desahogo que a la ironía, Proust escribió El escándalo Lemoine, un asombroso ejercicio de estilo que publica por primera vez en castellano Ático de los Libros con traducción y notas de Laura Naranjo y Carmen Torres.

Nueve parodias o nueve imitaciones -de Balzac, Flaubert, Michelet o Saint-Simon-, nueve ejercicios de humor y ventriloquía que exigían una labor tan brillante como las de las traductoras, que tienen el mérito añadido de reflejar los nueve cambios de registro en los que se justifica el divertido pastiche de Proust.

La edición en Breves del Ático recoge breves y atinadas anotaciones para que el lector perciba los matices de este caleidoscopio estilístico, de esta demostración de talento y virtuosismo de un Proust inédito hasta ahora en español.