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10 julio 2018

Raquel Ramírez de Arellano. La arquitectura de las colmenas


Alguien ha escrito un as de picas en mitad de la noche y baila su pereza en la atmósfera de las estrellas. 
Alguien convida a las ardillas a café con piñones de adelfas y ellas mueren absortas por envenenamiento veraniego. 
Serás, qué duda cabe, el abuelo de las mariposas y yo una isla joven asomada al palco mientras enciendes todas las chimeneas de la ausencia en el puesto de artesanía de los mercados marítimos del aire. 
Me habría fugado contigo a tu país de agua, sin antes, sin después, sólo con la madeja de lana entre las garras del gato y el dolor antiguo que esculpe la Luna. 
No me vas a durar ni media metáfora si te bajo la cremallera de la buena conciencia y asumo para siempre que todos los poemas que me salen acaban siempre en ti.

Así termina El buen hombre, uno de los poemas finales de La arquitectura de las colmenas, el libro con el que Raquel Ramírez de Arellano obtuvo el X Premio de poesía Blas de Otero Villa de Bilbao 2017. 
Un libro en el que la intensidad del verso y de la prosa emergen de sus imágenes visionarias, de la vertiginosa palabra en libertad que sobrevuela estos poemas o explora los abismos sin fondo del mar o del aire. 
En la apasionada expresividad de estos textos tiembla el vértigo de lo alto y de lo hondo, se nos propone una nueva sintaxis de los objetos que nos devuelve un mundo reinterpretado desde la desobediencia de una mirada ajena a la costumbre, que reivindica su derecho a descifrar la realidad a través de una insospechada red de relaciones verbales y metafóricas.