24 abril 2020

La peste en Shakespeare




Las enfermedades eran infinitas. Cuando estallaba la peste, cerraban los teatros porque los consideraban uno de los principales agentes de contagio. Las epidemias cíclicas exterminaron la población urbana de la forma más atroz que quepa imaginar. En 1593, más del catorce por ciento de los habitantes de Londres murieron a causa de la plaga, y el doble de esa cifra se contagió. Sexo y enfermedad estaban estrechamente relacionados, por lo que atribuyeron la peste a ciertos "pecados de sodomía". La peste también se relacionó con el olor característico de la ciudad, por lo que Londres no solo se convirtió en un organismo de depravación, sino de muerte. Eran contadas las personas totalmente sanas. La muerte y la angustia formaban parte del aire que los ciudadanos respiraban. [...] Todas las obras de Shakespeare hacen referencia a alguna de las múltiples formas que adopta la enfermedad, ya se trate de escalofríos, fiebre, parálisis o sudor. En sus piezas, la idea del contagio se vincula con la respiración. 


Peter Ackroyd.
Shakespeare. La biografía. 
Traducción de Margarita Cavándoli. 
Edhasa. Barcelona, 2008