13 abril 2026
12 abril 2026
Vislumbres de Atilano Sevillano
11 abril 2026
Un estallido
“La obra poética de María Salgado potencia las capacidades disidentes del lenguaje. Esto es, lo expande, lo disloca y lo separa de sus contextos cotidianos para rastrear sus fallas y contradicciones, aquellas que el propio relato dominante ha ocultado. Su poética lenguajeadora, en ocasiones logofágica, y siempre mordaz, desborda la gramática en busca de una comunicación antihegemónica.”
Se temía uno lo peor después de descifrar ese párrafo en la breve introducción a la poesía de María Salgado, la primera de los veinticinco poetas, no antológicos pero sí antologados, en Un estallido. Pero no tanto como esto:
(poética de tecla insert)
memorizo antes de escribir a no ser que escriba antes de memorizar;
escritura sobre escritura, paso antes que huella, paso que se come las huellas,
pie que se muerde los puños, niño que no nace, viejo que rejuvenece
Escribir o morir alternativamente, ¡oh payador!
(poética de insert-coin)
escribo sin memorizar porque todo lo que no sé se guarda en la hucha de mi escritura;
escritura que se combina con números de suerte en la máquina trucada;
escritura sobre vidrio, retraso en la madera; escritura prohibida en vasos de papel
en el campo de presos de Guantánamo
Oh payador, el mundo se escribe sobre una transacción cerrada en un baldío
(poética koiné)
los disturbios de anoche en Yvelines recuerdan a los de antesdeanoche en Villiers-le-Bel
y a los de dos años atrás en la columna suburbial francesa
tags de transmisión del post: Banlieue, Sarkozy, Marsella, Fuego, Citoyens,
hijos de la patria, payador, sabed: que el jour de gloire est arrivé,
que viene el tiempo de los signos mudos luminosos
Escritura en el efímero en el páramo en la sierpe
(payador 1)
escribo pulsos de neón descabezados, poca luz líquida sobre un inmenso raso negro;
escritura fría — mecanografía; escritura quieta; latido contra chapa
escribo como finjo y sufro alternativamente catalepsia y epilepsia, o el emblema
Ian Curtis da de beber a Santa Teresa
(payador 2)
miedo de que se acabe lo que no ha comenzado; miedo de que caiga la casa sin construir
escribo porque cabe llorar en las inmediaciones de la casa desplomada
o en un terreno infértil holográfico de santos sedientos de electricidad
Oh los impulsos del doble, del triple, del número de desaparición
(payador 1 y 2)
Desdóblale el peso al místico, hace de él la cruz dos místicos;
uno diurno aguarda en silencio, otro nocturno enmudece;
escritura sobre escritura, paso antes que huella, paso que se come las huellas
escriben porque se despliegan hacia donde dure el gasto o
alternati-va-men-te-muerte
(De 31 poemas, Diputación de Málaga, 2010)
Eso, un estallido. En toda la cara.
10 abril 2026
Cuentos filosóficos del mundo entero
09 abril 2026
Cincuenta y cinco islas remotas
08 abril 2026
Pablo Guerrero. Porque amamos el fuego
De esa dedicación de varios años surgen las páginas de este recorrido por la vida y la obra, la discografía y los libros de Pablo Guerrero. Páginas que dibujan también en primer plano un retrato humano del poeta y el cantautor comprometido con su tiempo y con su mundo, de su fragilidad y su timidez, de su bondad sin fondo, tímida y afectuosa.
Unas páginas trabajadas y atravesadas por la admiración, el afecto, el respeto y la discreción con que las ha elaborado Manuel Cañada tras una ardua tarea de documentación a partir de la lectura de su obra poética, de la audición atenta de sus canciones, de las entrevistas con Pablo Guerrero y las conversaciones con sus familiares o con quienes tuvieron una relación cercana con él, entre la amistad y la colaboración, y conocen de cerca su perfil personal y su mundo artístico, de Luis Mendo a Enrique Cidoncha, de Luz Casal a Ismael Serrano o a Olga Manzano.
Y así se remonta a las raíces -el paisaje campesino de la Siberia extremeña, la infancia del asombro y el descubrimiento del mundo en las primeras lecturas con el telón de fondo de la posguerra y la emigración, el bachillerato en el seminario de Badajoz, la primera guitarra a los 16 años y los estudios de Magisterio en Sigüenza y de Filología Hispánica en Madrid, al concierto del Olympia en 1975- y a las etapas de su evolución musical: desde Amapolas y espigas, en el festival de Benidorm de 1969, hasta el último disco Y volvimos a abrazarnos, desde la irrupción de los cantautores y A cántaros al hallazgo de una línea poética y musical propia, apoyada primero en Suso Saiz y luego en Luis Mendo y Nacho Sáenz de Tejada, con hitos como Plata, Luz de tierra, Mundos de andar por casa o la recopilación doble de Lobos sin dueño.
Los últimos apartados del libro describen la trayectoria de la poesía de Pablo Guerrero, cada vez más desligada de su actividad musical, y su poética de la contemplación y la escucha, recogida en la edición de su Poesía completa, a cuya reseña, que se reproduce también en el libro, me remito.
Con la visión panorámica que completa este volumen, profusamente ilustrado y con una amplia y documentada bibliografía y discografía de Pablo Guerrero , Manuel Cañada reivindica desde la cercanía la vigencia, la proximidad y el valor humano de “Pablo Guerrero, poeta-esencia, maestro de dignidad, surtidor de esperanza” y de su obra poética y musical, “que ha estado marcada por la búsqueda y la renovación permanente, que no se ha acomodado y que ha combinado sencillez y experimentación. Que no ha tenido miedo en meterse por trochas nuevas, que ha buscado la armonía de la emoción y el pensamiento, que ha fundido como nadie la ternura y la rebeldía. La ternura no como una coartada para el escapismo ni el solipsismo. La rebeldía, sin caer en el panfleto, en la politiquería, ni en los reclamos publicitarios. Pablo Guerrero ha sido un aerolito libre, un lobo sin dueño, que ha preferido estar en los márgenes antes que claudicar ante el poder.”
07 abril 2026
Ātman. Presencia del origen
El origen está siempre presente. Esa es la solución india. Honrar el presente, que es la sede del origen. El ahora es lo divino. La nostalgia del pasado y el proyecto de futuro, el logro y la frustración, lo eclipsan. Impiden sumergirse en la presencia viva del ahora. Pero lo divino está siempre ahí, discreto, a la espera de reconocimiento. Una presencia unificadora y creativa, que se recrea con nuestra atención, que mantiene la ilusión cósmica, el pulso del mundo, el juego de la existencia.
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La palabra ātman tiene su origen en las palabras sánscritas para «aliento» y para «corazón». Puede significar «esencia», «naturaleza», «carácter». En las upaniṣad pasa a significar el espíritu inmanente: el Sí mismo, que reside en el interior de cada ser. El ātman es el núcleo de la persona, aunque no puede identificarse con el cuerpo ni con la mente. El ātman no se ve afectado por el placer ni por el dolor, tampoco por el pecado o la virtud, la alegría o la tristeza. El ātman no es ni siquiera el alma, que es la que disfruta o carga con los efectos de las acciones pasadas. El ātman está ahí, y, aunque no es posible conocerlo, sí se puede vivenciar. Esa es la respuesta india al enigma de la existencia.
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La India ya lo ha pensado todo, pero nosotros debemos seguir nuestro propio camino. Eso decía Borges. Otro poeta, T. S. Eliot, tuvo una intuición parecida. La tradición es un organismo vivo y mutante. El arte despierta emociones, y muchos creen que estas se originan en las experiencias o la personalidad del artista. Se equivocan. Hay un efecto pernicioso en la emoción: nubla la vista. Ahora bien, solo quienes tienen personalidad y emociones pueden liberarse de ellas. Eliot habla como un hindú cuando dice que el arte es un despojarse de la emoción, y entonces «la experiencia personal se amplía y consuma en lo impersonal». El Sí mismo está en todas las cosas (individualidad), pero todas las cosas están en el Sí mismo (incorporación al Uno). Eliot pasa dos años estudiando sánscrito en Harvard y un tercero dedicado a los Aforismos del yoga, de Patañjali. Queda en un estado de «iluminada perplejidad». Buena parte del esfuerzo por entender ese otro mundo, explicará más tarde, consiste en deshacerse de las categorías del pensamiento occidental. Por eso el conocimiento de la filosofía europea es un obstáculo. Además, la influencia védica en Schopenhauer, Hartmann y Deussen se ha dado a través del malentendido romántico. Penetrar en ese mundo supone dejar de «pensar y sentir como europeo y americano». Un paso que, por razones prácticas y sentimentales, Eliot no está dispuesto a dar. Como en el caso de Octavio Paz (otro americano europeo), el vértigo y la lealtad le obligan a hacerse a un lado. Sin embargo, las ideas de la literatura sánscrita seguirán nutriendo la poética de Eliot. El presente desnudo exige distanciarse de las propias emociones. Las emociones pertenecen al ego (al alma, si se quiere), pero el espíritu es capaz de verlas desde fuera. Esa es la médula de la enseñanza de Kṛṣṇa a Arjuna. Eliot lo sabe sin saberlo, y lo menciona en «The Dry Salvages». No se trata tan solo de actuar en cada momento sin pensar en el futuro (de buscar un presente sin deudas con el pasado), sino de que «ser consciente es no estar en el tiempo».
Son tres fragmentos del Preludio con que Juan Arnau abre Ātman, que acaba de publicar en Atalanta con el subtítulo Presencia del origen, que establece un diálogo entre la cultura oriental y la occidental en torno a la conciencia trascendente y expansiva, entre la contemplación y la creación, la identidad del yo profundo y su naturaleza esencial, la relación con el cosmos, la identificación entre la mente y la conciencia, la experiencia del tiempo y del espacio, los sueños y las intuiciones, la vinculación entre el sujeto y el objeto a través de la vía del conocimiento y la de la devoción, la meditación y el regreso al origen o la indagación del yo pensante y el yo vivencial que ha descuidado el pensamiento occidental, de Hume a Schopenhauer.
Y a partir de ese diálogo contrastivo entre la cultura oriental y la occidental a través de la filosofía y la literatura, de Kant a Borges, de la deriva occidental a la solución india, este ensayo elabora una propuesta sugerente para abrir el yo profundo y la mente a otros mundos y explorar los límites, para incorporar otras miradas a la percepción, otra sensibilidad y otra conciencia del tiempo, del espacio y de la propia identidad. Porque, concluye Juan Arnau,
06 abril 2026
05 abril 2026
Los tulipanes son demasiado rojos
04 abril 2026
José Antonio Pamies, la luz de las palabras
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02 abril 2026
Ser de cuatro poetas
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La Ilustración
31 marzo 2026
Armonía de las esferas
30 marzo 2026
Atlas de islas remotas
Hoy llega a las librerías la edición revisada y ampliada de un libro monumental, el Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky, que coeditan Capitán Swing y Nórdica Libros con una estupenda traducción de Isabel G. Gamero.
En esta segunda edición, con un nuevo prefacio, se incorporan cinco nuevas islas -Isla de Gough, Sentinel del Norte, Agalega, Nukulaelae y las Islas Midway- a las cincuenta que ya figuraban en la primera edición, que apareció en 2013.
Entre la promesa y el misterio, entre la exploración y la imaginación que convierte a una isla en metáfora del individuo –porque un hombre es una isla, pese a John Donne-, en imagen de la utopía, en lugar del no lugar, esta es una nueva ocasión de disfrutar de un espléndido libro ilustrado con mapas que no son los de la Isla del tesoro de Stevenson, pero contiene un tesoro en cada una de sus cincuenta y cinco islas.




