Mientras ella sigue hablando, él se distrae. Ha oído antes estos argumentos antiecologistas de su madre. Los poemas sobre jaguares están muy bien, piensa, pero jamás verás a una cuadrilla de australianos alrededor de una oveja, oyéndola balar como una estúpida y escribiendo poemas sobre ella. ¿No es eso lo que resulta tan sospechoso en toda la defensa de los derechos de los animales, que tenga que promover sus causas a base de gorilas pensativos y de jaguares atractivos y de pandas a los que dan ganas de abrazar, porque los auténticos objetos de su interés, los cerdos y las gallinas, por no hablar de los ratones de laboratorio o las gambas, no son dignos de figurar en una noticia?
J. M. Coetzee.
Las vidas de los animales.
Traducción de Miguel Martínez-Lage.
Literatura Mondadori, Barcelona, 2001
