Hoy día, al viajero que viene de fuera le sigue chocando la vasta extensión de páramos, llanuras o incluso desiertos que rodean las grandes carreteras que surcan la Península y que, más o menos, continúan discurriendo por los mismos cauces que las antiguas vías romanas. Las grandes extensiones asombrosamente vacías han estimulado la evocación de los escritores de muy diversas épocas. Se dirá que el de España es un paisaje místico que tiene que ver con una profunda herida en un mito de larga pervivencia, a menudo entreverado de reflexión filosófica —las Meditaciones del Quijote, los Campos de Castilla y otras obras relacionadas con el 98— sobre la eterna crisis y decadencia. El páramo deviene todo un topos literario. Y antes, ciertamente, lo fue mitológico.
Si se hace cierta arqueología mítica de la desertización de España podemos constatar sus raíces legendarias, desde lo antiguo a lo moderno: a veces se aduce una supuesta cita del geógrafo griego de época romana Estrabón acerca de que la península Ibérica estaba poblada, en un pasado edénico, de tantos árboles que una ardilla podía atravesarla de cabo a rabo sin poner un pie en el suelo. Esta cita apócrifa, enormemente popularizada por el amado naturalista Félix Rodríguez de la Fuente y nunca cuestionada, subraya el poder de esta idea motriz. Otras leyendas más modernas, no relacionadas con el mundo prerromano o romano, con el llamado «Siglo de Oro», pero también apócrifas o falsarias, han querido relacionar la causa de que España tenga grandes extensiones vacías de árboles con las diversas empresas navales que se acometieron desde el descubrimiento de América hasta el final de la época de los Austrias o más allá, ligando esta desertización con el mito de la decadencia. Algunas guías turísticas cuentan que, por ejemplo, los Monegros eran un bosque frondoso hasta la construcción de la Armada Invencible de Felipe II. Nada más lejos de la realidad, como nos indican la geología y la historia.
David Hernández de la Fuente.
Pequeña historia mítica de España.
Alianza Editorial. Madrid, 2024.