19 agosto 2024

Las Meninas, esa novela


Hacia 1656, es decir, medio siglo más un año después de que apareciera la primera parte de Don Quijote de la Mancha, Diego de Velázquez compuso una obra maestra que no tenía ninguna relación directa con Don Quijote de la Mancha y acaso era la obra de alguien que no había leído Don Quijote de la Mancha, pero que hubiera sido imposible antes de Don Quijote de la Mancha. La novela de Cervantes sugiere o delinea el mundo donde Velázquez puede pintar Las meninas: eso es lo que sostengo en mis días más prudentes. En los otros, los más osados o atrevidos, sostengo que Las meninas no es una pintura, sino una novela. Y aunque no lo sea, yo puedo sugerir con cierta impunidad que se comporta como novela, que tiene una mirada sobre el mundo que (desde Cervantes) reconocemos como novelística. En otras palabras, hay una manera novelística de ver el mundo, hay una novelización de otras artes y otros medios, que tiene que ver con esa nueva dimensión de la experiencia que ha descubierto Cervantes, o que vemos y reconocemos después de Cervantes en muchos productos de ese siglo de incertidumbres sociales y terremotos políticos.

Juan Gabriel Vásquez.
Viajes con un mapa en blanco. 
Alfaguara. Madrid, 2018.