Clásicos para la vida
En definitiva, son los autores quienes hacen posible la existencia de los comentarios y las interpretaciones. Cuando la crítica considera el texto como un mero pretexto y ocupa por sí misma el escenario de la comunicación, ejerce una función perversa. El verdadero crítico no “debería olvidar nunca—como señala oportunamente George Steiner (recurriendo a una metáfora forjada por el gran poeta ruso Aleksandr Serguéievich Pushkin)—que su papel debe ser el de un «cartero». Los carteros, en efecto, saben que existen porque hay alguien que escribe cartas; de igual manera, la crítica existe porque hay alguien que produce obras. Y, como el cartero, el crítico debería ponerse, de la manera más discreta, al servicio de las obras, escucharlas, protegerlas, dejarlas hablar, ayudar a que lleguen a sus destinatarios. Se trata de una función importante, a veces decisiva: ¿para qué serviría escribir una carta si después se extraviara o acabase en un buzón equivocado? ¡Pero a condición, sin embargo, de que la «carta» continúe ocupando el lugar central!
a.
Traducción de Jordi Bayod.
Acantilado. Barcelona, 2017.
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