Ascenso y crisis. Europa 1950-2017
“En el prólogo de Descenso a los infiernos afirmaba que era la obra más difícil que había intentado escribir. Así fue hasta este libro. Este segundo volumen sobre la historia de Europa desde 1914 hasta nuestros días planteaba problemas aún mayores tanto de interpretación como de redacción. En buena medida, esto se debe a que en la historia de Europa entre 1950 y la actualidad no existe un único tema predominante comparable al evidente papel central de las guerras mundiales que domina el volumen anterior, que abarca el período comprendido entre 1914 y 1949. Descenso a los infiernos seguía una progresión lineal, entraba y salía de una guerra para luego entrar y salir de otra. Ningún acontecimiento lineal describe adecuadamente la complejidad de la historia de Europa desde 1950. Se trata, más bien, de una historia llena de curvas y giros, de altibajos, de cambios volátiles, de una gran y acelerada velocidad de transformación. Desde 1950, Europa ha sido como un viaje en una montaña rusa, con sus emociones y sustos, sus ascensos y sus crisis. Este libro pretende mostrar cómo y por qué durante esas décadas fue dando tumbos de un período de gran inseguridad, a otro”, escribe Ian Kershaw en el prólogo de Ascenso y crisis. Europa 1950-2017, que publica Crítica con traducción de Yolanda Fontal.
Este volumen, que completa el vasto proyecto de síntesis de la historia de Europa del siglo XX iniciado con el análisis de la primera mitad del siglo en Descenso a los infiernos, aborda casi setenta años de historia marcada por una Europa escindida durante décadas por el Telón de Acero y el Muro de Berlín, por la Guerra Fría y la amenaza nuclear, pero también por una vertiginosa aceleración de los acontecimientos históricos: las transformaciones asombrosas en los usos sociales y los cambios en los modelos económicos, los procesos políticos o los fenómenos culturales y en sus vías de transmisión.
Cambios que han transformado el panorama europeo y lo han situado en estas décadas bajo el signo de la incertidumbre al que alude el subtítulo de este volumen que completa un conjunto monumental.
Y precisamente “Una nueva era de inseguridad” es el significativo título del epílogo en el que Kershaw señala que “la historia de Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha sido una vertiginosa mezcla de grandes logros, profundas decepciones e incluso desastres, como han demostrado claramente las crisis de los últimos años. En realidad, ha sido en muchos sentidos un viaje en una montaña rusa, con sus subidas y bajadas, una velocidad en aumento a partir de los años setenta, una brusca aceleración después de 1990 y una carrera casi fuera de control en el nuevo siglo.”
Porque los desafíos energéticos y climáticos, demográficos y migratorios, el multiculturalismo y el choque de culturas, el malestar social y la globalización, el desarrollo tecnológico imparable y la automatización de la inteligencia artificial, la inseguridad y la pérdida de privacidad son algunos de los retos de la Europa actual, cuya historia en estas últimas décadas es semejante a una montaña rusa, lo que justifica el título de este ensayo.
Un ensayo en el que la proximidad del periodo histórico estudiado le sugiere a Ian Kershaw esta interesante reflexión preliminar sobre la necesidad de utilizar una bibliografía tan exhaustiva como la que se recoge al final de la obra en veinte apretadas páginas que reúnen las referencias imprescindibles sobre la época más reciente de la historia de Europa:
Haberlo vivido no sirve de sustituto. Cuando empezaba a escribir este libro, alguien me sugirió que debía de ser fácil ya que el período coincidía con gran parte de mi vida. Pero vivir la historia genera recuerdos que tanto pueden ser distorsionados o inexactos como quizá servir de ayuda. En un pequeño número de casos he añadido algún recuerdo personal en una nota al pie, pero los he mantenido fuera del texto. En mi opinión, es mejor mantener separadas las anécdotas personales y la valoración histórica. Dejando a un lado la fragilidad de la memoria, la mayor parte de lo que pasa cerca a diario solo tiene una resonancia efímera. La valoración de la trascendencia de acontecimientos importantes exige casi siempre no solo un conocimiento profundo, sino también el paso del tiempo necesario para digerirlos.
Como en el volumen anterior, Descenso a los infiernos, remata el conjunto de Ascenso y crisis un minucioso índice analítico de personas y lugares, conceptos y acontecimientos que permiten su rápida localización en el libro, ilustrado generosamente con cuatro cuadernillos de imágenes significativas de las diversas cuestiones abordadas en las seiscientas páginas de este monumental ensayo que completa una mirada matizadamente optimista en la que pesan más los avances que los retrocesos:
Con todas las reservas, cualquier valoración razonable sin duda destacaría los inmensos avances logrados. Un simple vistazo a Europa en la primera mitad del siglo XX, un continente devastado física y moralmente por la guerra y por el genocidio cuando las potencias imperialistas y las que deseaban serlo pugnaron por alzarse con la supremacía, demuestra lo lejos que ha llegado desde entonces. La mayoría de los europeos viven ahora en paz, en libertad, en un estado de derecho y con una prosperidad relativa. El racismo manifiesto es ilegal, aunque las actitudes racistas no están ni mucho menos erradicadas. El derecho de las mujeres a la igualdad con los hombres se acepta en principio, aunque en la práctica a menudo se incumple. Los homosexuales y las lesbianas ya no se enfrentan a la discriminación oficial, aunque los viejos prejuicios tardan en desaparecer. Independientemente de las reservas, estos y otros cambios culturales suponen un avance importante.

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