17 febrero 2026

En torno a la pintura de Hammershøi

 


Hoy se inaugura en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza la primera retrospectiva en España dedicada al pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916) con el título El ojo que escucha.

Hace más de cien años de la muerte de Hammershøi, el pintor del silencio, que creó una atmósfera inquietante y serena a la vez con sus interiores desnudos, fríos y deshabitados.





Y coincidiendo con esa exposición, Nórdica Libros publica Un lugar en el mundo, un estupendo volumen que reúne algunas de sus pinturas junto a cuatro relatos de escritores daneses que fijan con sus palabras diversas escenas de la vida en Dinamarca a lo largo del siglo XX.

Cuatro relatos de Henrik Pontoppidan, Hans Kirk, Suzanne Brøgger y Peter Høeg que, con traducción de Eva Liébana, dialogan con la pintura de Hammershøi, con su mundo plástico de interiores vacíos y luz blanca y fría, con el misterio del tiempo detenido en sus espacios de soledad serena y atmósfera envolvente, con esa música callada que flota en el silencio enigmático de sus habitaciones.

La desengañada fábula alegórica sobre la libertad y el desarrollo fracasado de las posibilidades personales de El vuelo del águila, de Henrik Pontoppidan (1857) Premio Nobel en 1917; Un lugar en el mundo, el relato de Hans Kirk(1898) que da título al volumen, sobre las penalidades de un granjero pobre con cinco hijos que no consigue un puesto de mayoral; Dorotea, de la polémica Suzanne Brøgger (1944), un potente monólogo femenino de Suzzane sobre su problemática relación amorosa con Dorotea, y Reflejo de un joven en equilibrio, de Peter Høeg (1957), un relato perturbador sobre los espejos y las repeticiones, entre la realidad y el sueño, una atmósfera ambigua que caracteriza también el mundo plástico de Vilhelm Hammershøi.