The Dry Salvages, IV, en ochoesquinas
Señora -cuyo santuario corona el promontorio-
ruega por todos aquellos que se han embarcado, por aquellos
que la pesca tienen por oficio y
por aquellos afanados en cualquier legítimo comercio y
por todos aquellos que los guían.
Repite la plegaria también por aquellas
mujeres que a hijos y maridos
vieron partir, y no volver:
figlia del tuo figlio
Reina del Cielo.
Ruega también por los que navegando
terminaron su viaje en las arenas, en los labios del mar
o en la oscura garganta que no los rechazó,
o allí donde no puede llegarles el sonido del ángelus perpetuo
de la campana del mar.
Esa es la espléndida traducción que ha editado en Logroño, en ochoesquinas ediciones, Francisco Páez de la Cadena de The Dry Salvages, IV, uno de los cinco poemas que conforman el tercero de los Cuatro cuartetos de T. S. Eliot.
Un poema sobre el tiempo y el mar, sobre la la esperanza y la imagen de la vida como navegación que Eliot escribió en el Londres bombardeado de 1940 y 1941 y del que Francisco Páez de la Cadena ha hecho una estupenda edición limitada de 20 ejemplares numerados a mano, impresa digitalmente y estampada en tórculo sobre papel verjurado de 180 g/m².
Así explica su admirable proyecto el editor, Francisco Páez de la Cadena:
ochoesquinas ediciones
se ideó en un día lluvioso de noviembre de 2019, contando su editor 68 años y adentrándose en el camino de la jubilación. Las esquinas a las que alude el nombre de la editorial son reales y pueden contarse en un cruce de cuatro calles en una ciudad muy querida para él
ochoesquinas ediciones es un juego editorial unipersonal que se sirve de las (in)capacidades artísticas de su editor, promotor y autor principal para crear, más que producir, libros, las más de las veces en ejemplar único, ocasionalmente en tiradas muy limitadas para amigos y conocidos.
Su editor conjuga tres actividades artístico- artesanales de las que se considera modesto aprendiz y, en algunas ocasiones de cierta vanidad mal contenida, aventajado practicante
Primero, de la escritura, generalmente de textos breves, alusivos o metafóricos, muchas veces poemáticos o aforísticos, aunque no siempre; incluso de pequeñas traducciones. Segundo, también de eso que se ha llamado "creación artística" y para la cual no cree estar especialmente dotado, centrada en una vertiente que siempre le ha interesado: la estampa y sus expresiones conexas. Ante la carencia de formación adecuada y de un taller apropiado, ochoesquinas ediciones favorece la estampa no tóxica que se adentra en el manejo de materiales domésticos, como el papel aluminio, el plexiglás, el línóleo, el plástico o las placas de gelatina, para crear estampaciones originales que evocan y recuerdan (mírense con un poco de buena voluntad) los procedimientos clásicos de las litografías, aguatintas, aguafuertes y otros. El editor niega desde un principio la equivalencia de sus artes con esos procesos nobles, aunque no oculta su admiración por los maestros que los dominaron ni su deseo de remedarles por medios más simples y a su alcance. Tercero, de la encuadernación en su faceta de creación de objetos librescos, cajas, carpetas, estuches o desarrollos en papel en los cuales imprimir, estampar, albergar, mostrar y conservar las obras antes señaladas, escritas e ilustradas por el editor- autor o por amigos que gustosamente se sumen al juego
Es de esperar que de todo ello quede una colección quizá no demasiado exigua (que conservarán el editor-autor y algunos de sus amigos) quizá con la esperanza, quizá desmesurada, de que el tiempo preserve (o incluso valore) los objetos que la compongan y con la certeza de que, por lo menos, estos habrán servido para poner temporalmente un poco de orden, y acaso belleza, en nuestro mundo caótico, antes de que el crecimiento irreversible de la entropía lo engulla todo por completo
Aspirar a ello, en todo caso, parece preferible a conformarse a la destrucción sin más

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