Principios, valores, odio. El vómito inducido
Este sujeto inducía ayer al vómito del espectador de sus comparecencias cuando hablaba de principios y valores que ni practica ni conoce.
Hoy ha subido 5000 kms. el listón de la desvergüenza y la desfachatez declarándose víctima del odio. Él, el odiador profesional que levantó un muro para ocultar sus derrotas electorales y sus corrupciones familiares y políticas, denuncia la polarización que le ha servido estos años para resistir a su propia nulidad.
Ninguna sorpresa. Es el cinismo sin complejos de una caña hueca, de un maniquí de saldo que lee lo que le escriben sus mil asesores, entre el mantra y la incoherencia, entre la desmemoria y la hipocresía.
Pero, por mucho maquillaje que lleve encima, no le pidan vergüenza a un cántaro vacío. No esperen principios ni valores de un holograma amoral.
Cuando caiga, que caerá, su caída será como la de otro Pedro, el todopoderoso Pedro Páramo de Juan Rulfo, que cayó como un montón de piedras que se desmoronan.

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