José Antonio Pamies, la luz de las palabras
Agradeces a la vida
ese puro instante del reloj
que ayer fue pesadilla,
ya no tientas a la suerte
desde atalayas ciegas,
inútiles pretextos
y temibles artificios
siempre quedan en nada,
has aprendido al fin
la lección del viento,
en ningún hogar eres ley
ni raíz quieta, más bien huida
hacia donde nadie
visiblemente habita,
agradeces a la vida
su tic tac
comprendiendo el ritmo
del tiempo en cada cosa.
Con ese poema de descubrimiento y celebración cerraba José Antonio Pamies Bajo el cadáver del poema, un libro que publicó Averso en 2024.
Contención emocional y hondura expresiva, depuración formal y reflexión existencial son algunas de las características más sobresalientes de la poesía de José Antonio Pamies. La sutileza de la mirada y la levedad de la palabra son otros rasgos de una madura poesía meditativa en la que la escritura se revela como forma de conocimiento y de salvación, como instrumento de indagación desnuda en el sentido de la vida frente al paso del tiempo, la memoria y el sueño de la vida:
No amanece el día,
la noche helada ruge
bajo un manto de estrellas,
casi en secreto
el filo de los años
araña el rostro de la luna
sobre este espejo de sílabas,
se amortigua la luz
sobre el campo herido.
Al otro lado del lenguaje
cicatriza la memoria,
es el sueño de la vida.
Es un viaje de regreso en el que acompañamos al poeta en el temblor de su huida hacia el despojamiento, hacia el grado 0 del poema que cierra el proceso con estos versos que resumen el itinerario y justifican el título del libro:
Solo ante la nívea
sombra de un muerto,
solo ante un amor
ya desgastado,
intentas retomar
algo parecido a la vida,
pero ya nadie queda.
Eres
un actor principal
sin escenario,
ese viejo cantante
que ya no encuentra su voz,
otro final escrito
que no termina de cerrarse.
Nadie
en la encrucijada
de estos días aciagos,
bajo el cadáver del poema.
Y en ese viaje al origen y a los límites de la conciencia y del lenguaje desde “el sueño repetido / de la página en blanco”, los lectores de Bajo el cadáver del poema asistimos como espectadores y oyentes a la inquebrantable resistencia del poeta ante la desolación del dolor y las pérdidas, a la densidad de su mirada introspectiva y desgarrada, a la transparencia esencial de su palabra limpia y a la expresión ceñida de sus versos cortos y al ajuste exacto de sus poemas breves.
Es una línea poética que ya había anticipado con su libro En el umbral del día (Premio Málaga Ciudad del Paraíso 2018), que se abría de manera muy significativa con dos citas, una de Edmond Jabès y otra de José Ángel Valente, sobre la capacidad iluminadora de la poesía y su luz transfigurada en el lenguaje:
Esta herida de luz
imanta los sentidos,
conjura al lenguaje.
Y el poema nace
desde una reticencia natural
a los escaparates.
Espejo atemporal
de la experiencia errante,
don de luz introvertida.
Un itinerario poético en 25 poemas sobre la palabra en el claroscuro de la vida que culminaba en este otro espléndido poema celebratorio en el que están presentes algunas de las claves del mundo poético de José Antonio Pamies:
Amanecer al mundo,
como resucitado
desde una oscuridad lejana,
pasajera sombra, nido de muerte
entre un inquieto caminar
de muchedumbre loca
que al fin y al cabo despedimos.
Descansar en los azules
luminosos del cielo,
contemplar este milagro
de las horas detenidas
por amor al tiempo innumerable
que la naturaleza crea.
Abrir hueco a las palabras
de esta luz presente
que dignifica y vive
también entre nosotros.
Amanecer al silencio,
donde el poema habita
y es verdad esencial.

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