16 abril 2026

Nigredo

 


“Cómo no amar/ toda tu negra ecología,/ tus viscosos vericuetos/, tierra/ llenos de vida y multiplicación”, escribe Marta del Pozo en uno de los textos de su Nigredo, que publica Bartleby.

Su título remite al opus nigrum de la teoría alquímica, a la primera etapa de un proceso de transformación de la materia hacia la purificación: el de la descomposición desde la oscuridad en busca del origen, de las raíces de la identidad, porque “quien desciende a la boca de un pozo tan solo desciende hacia sí mismo.”

Y asumiendo esa línea alegórica de descenso, elevación y crecimiento hacia la piedra filosofal que transforma en oro los metales primarios, Marta del Pozo construye en Nigredo, con su poesía reflexiva y su apertura a las sensaciones y las intuiciones, una noción de lugar a través de un viaje hacia la claridad, hacia El Dorado que cierra el libro, desde la sombra: "Cuando bajes a su nigredo, como aquellos marineros ciegos, abre bien los ojos.

Organizados en siete secciones, sus poemas -en prosa en su mayoría- reflejan un viaje de disolución y reconstrucción, un proceso de descenso ("soy piedra gravemente herida que, gravemente, vive y desciende") y ascenso desde el fondo oscuro de la memoria y el inconsciente, por el ámbito del conocimiento del ser y la memoria, por los límites del lenguaje y el perfil de la conciencia, por la ética de la palabra y por la esencia profunda del misterio insondable de la poesía. Un itinerario de transformación hacia la luz dorada desde la oscuridad del cuervo, hacia el reconocimiento de la realidad y la comprensión del mundo, hacia la construcción del yo íntimo y poético, porque “la entrada está siempre dentro.”

Y además de ese itinerario interior de transmutación, marcado por la materia metafórica de la teoría hermética, Nigredo desarrolla el contrapunto de un viaje geográfico que desde Lisboa al Egeo, de Soria a Varsovia, convierte la experiencia de la travesía en las sucesivas etapas de transformación personal y construcción de la identidad, en símbolo móvil de un proceso itinerante de búsqueda y transmutación: desde el descenso a las sombras hacia la luz, desde la incertidumbre hasta las revelaciones, por medio de la reflexión hondamente vivencial y la sistemática exploración del lenguaje para “habitar la casa de los dioses con los sonidos del hombre/ a las puertas de la Iglesia de la Metamorfosis”