Pablo Guerrero. Porque amamos el fuego
De esa dedicación de varios años surgen las páginas de este recorrido por la vida y la obra, la discografía y los libros de Pablo Guerrero. Páginas que dibujan también en primer plano un retrato humano del poeta y el cantautor comprometido con su tiempo y con su mundo, de su fragilidad y su timidez, de su bondad sin fondo, tímida y afectuosa.
Unas páginas trabajadas y atravesadas por la admiración, el afecto, el respeto y la discreción con que las ha elaborado Manuel Cañada tras una ardua tarea de documentación a partir de la lectura de su obra poética, de la audición atenta de sus canciones, de las entrevistas con Pablo Guerrero y las conversaciones con sus familiares o con quienes tuvieron una relación cercana con él, entre la amistad y la colaboración, y conocen de cerca su perfil personal y su mundo artístico, de Luis Mendo a Enrique Cidoncha, de Luz Casal a Ismael Serrano o a Olga Manzano.
Y así se remonta a las raíces -el paisaje campesino de la Siberia extremeña, la infancia del asombro y el descubrimiento del mundo en las primeras lecturas con el telón de fondo de la posguerra y la emigración, el bachillerato en el seminario de Badajoz, la primera guitarra a los 16 años y los estudios de Magisterio en Sigüenza y de Filología Hispánica en Madrid, al concierto del Olympia en 1975- y a las etapas de su evolución musical: desde Amapolas y espigas, en el festival de Benidorm de 1969, hasta el último disco Y volvimos a abrazarnos, desde la irrupción de los cantautores y A cántaros al hallazgo de una línea poética y musical propia, apoyada primero en Suso Saiz y luego en Luis Mendo y Nacho Sáenz de Tejada, con hitos como Plata, Luz de tierra, Mundos de andar por casa o la recopilación doble de Lobos sin dueño.
Los últimos apartados del libro describen la trayectoria de la poesía de Pablo Guerrero, cada vez más desligada de su actividad musical, y su poética de la contemplación y la escucha, recogida en la edición de su Poesía completa, a cuya reseña, que se reproduce también en el libro, me remito.
Con la visión panorámica que completa este volumen, profusamente ilustrado y con una amplia y documentada bibliografía y discografía de Pablo Guerrero , Manuel Cañada reivindica desde la cercanía la vigencia, la proximidad y el valor humano de “Pablo Guerrero, poeta-esencia, maestro de dignidad, surtidor de esperanza” y de su obra poética y musical, “que ha estado marcada por la búsqueda y la renovación permanente, que no se ha acomodado y que ha combinado sencillez y experimentación. Que no ha tenido miedo en meterse por trochas nuevas, que ha buscado la armonía de la emoción y el pensamiento, que ha fundido como nadie la ternura y la rebeldía. La ternura no como una coartada para el escapismo ni el solipsismo. La rebeldía, sin caer en el panfleto, en la politiquería, ni en los reclamos publicitarios. Pablo Guerrero ha sido un aerolito libre, un lobo sin dueño, que ha preferido estar en los márgenes antes que claudicar ante el poder.”

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