06 septiembre 2026

El nombre de la cosa

 



El nombre de la cosa maligna es tan absolutamente inofensivo como la carrera del geco o salamanquesa que rampa por el lucido de la pared, pero a semejanza de ésta, y por análogas razones, no necesita ser tenido por dañino para ser causa de aprensión. Del tímido, vacilante, verrugoso y ceniciento geco aún está por saber que jamás hiciera mal a hombre alguno en este inundo, y vedlo ahí, sin embargo, cómo una vez más, acierta -pequeño pavor rampante- a dibujar o tal vez a escribir sobre el blanco del lucido la más expresiva, convincente e irresistible finta de endriago mensajero de las tinieblas y el horror.


Rafael Sánchez Ferlosio.
El geco.
Cuentos y fragmentos.
Destino. Barcelona, 2005.