Memoria de Morante
De Ronda subía Morante de ser homenajeado. Y parecía el maestro el mismísimo Pedro Romero con un atuendo exacto de la época de Goya, un retrato suyo, con su redecilla de madroños en el pelo, y sus mangas y hombreras hechas de rica pasamanería, y las chorreras almidonadas de su blanca camisa, y su chaleco dieciochesco cuajado de oro. La autoridad torera con la que trenzó el paseíllo al lado de los discretos Ortega —la taleguilla de marfil no tanto— y Aguado se hacía napoleónica. Cuando soltó la mano izquierda, ya era Dios.
Vicente Zabala de La Serna.
Memoria de Morante.
Debate. Barcelona, 2026.

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