Ulises y la semilla inmortal
No hay que buscar la figura de Ulises en el clásico cine de aventuras exóticas, generalmente dedicadas a viajes de ida y no de vuelta. El Ulises cinematográfico casi nunca es un aventurero explorador del tipo Jasón, sino, sobre todo, un excombatiente repatriado. Su figura puede rastrearse en el conjunto de películas que, especialmente en los Estados Unidos, se han producido al final de cada conflagración bélica a lo largo del siglo. Tienen algo de Ulises aquellos personajes amnésicos que llegan a un hogar trastornado inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, como “el protagonista del film de Mankiewicz Somewhere in the Night (Solo en la noche, 1947); o los seres sin futuro que, en el interior del mismo género de cine negro, encontraban su situación sentimental convulsa al llegar a casa, como el Alan Ladd de The Blue Dahlia (La dalia azul, 1946). Una película que recibió tantos Oscars como The Best Years of Our Lives (Los mejores años de nuestra vida, 1946) supo condensar los rasgos más emotivos del desencanto que suponía ese retorno.
Las mismas tipologías se han reproducido en el contexto del cine post-Vietnam, como acreditan los protagonistas de The Visitors (Los visitantes, 1972), los inválidos retornados de esa misma guerra en Coming Home (El regreso, 1978) y en Born on the Fourth of July (Nacido el 4 de julio, 1989) o los soldados dados por desaparecidos que regresan para encontrar a su esposa casada con otro hombre, como en Welcome Home (1989), de Franklin J. Schaffner, donde la relación Telémaco-Ulises ya no plantea la aspiración a ninguna restitución de un orden, sino a un equilibrio más posibilista, basado en la aceptación de los cambios acontecidos durante la ausencia. Forman parte de la misma hornada de repatriados sin rumbo los traumatizados excombatientes que emprenden una venganza en solitario contra el conjunto de la sociedad, respuesta psicopatológica que el actor Robert De Niro encarnó con contundencia en Taxi Driver (1976), y que ha ido seguida después por una innumerable lista de thrillers. La guerra vivida fuera y la guerra reanudada en casa se convertirán en encarnaciones actualizadas de la Troya y la Ítaca de una sociedad que sigue marcada por los estigmas bélicos. El factor abiertamente épico de la Odisea resultará, sin embargo, muy escaso en muchas de estas películas, que ceden el protagonismo al drama psicológico y al documento marcadamente realista. Serán otras guerras del pasado las que reproducirán fílmicamente la épica básica del poema homérico.
Jordi Balló y Xavier Pérez.
La semilla inmortal.
Los argumentos universales en el cine.
Traducción de Joaquín Jordá.
Anagrama. Barcelona, 1995.

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