06 octubre 2026

Antología poética de Ana Rossetti



 EL TALLER

Adentrarse en memoria y diccionario 
como rueda de noria;
atrapar el raudal y verterlo en la página.
Mesa de relojero 
donde las constelaciones se estructuran 
bajo una lupa atenta.
Escoger cada pieza con fervor, 
con el íntimo convencimiento de acertar.
Con artesana paciencia insertar, suprimir, 
alterar el orden de todas las formas posibles 
ensayando engranajes y sistemas.
Se dará por hallada su auténtica forma 
cuando la sorprendente maquinaria 
pruebe, tantas veces como sea preciso, 
que funciona por sí misma.
Solo entonces, el diminuto cosmos, quedará inaugurado.

Del verso final de ese poema, que apareció en 2008 en Llenar tu nombre, uno de los libros centrales de la obra poética de Ana Rosetti, toma su título Diminuto cosmos, la amplia antología de su poesía entre 1980 y 2022 que publica Cátedra Letras Hispánicas con edición de Carmen Medina Puerta. 

La de Ana Rossetti es una de las voces más singulares y mejor moduladas de la poesía española contemporánea. Desde que publicó en 1980 Los devaneos de Erato, un libro lúdico y sensual de intensa base culturalista que se publicó en el momento oportuno pero que no ha perdido frescura con el paso del tiempo, Ana Rossetti ha ido construyendo una obra sólida y de creciente calidad que la ha consolidado como una de las referencias más inconfundibles y personales de la poesía española.

Sus libros posteriores, como los diez poemas de la erótica plaquette Dióscuros o Indicios vehementes, que recogió los dos libros anteriores, a los que añadió otros poemas inéditos coetáneos o posteriores, se movían entre los mitos clásicos y la estética barroca, se proyectaban en el mundo de la infancia que sería el centro de Devocionario, en torno a la educación sentimental en el imaginario religioso de la liturgia y los martirologios, o iban del erotismo a la cultura pop en Yesterday, que en 1988 reúne una antología de los libros anteriores e incorpora nuevas creaciones como este Strangers in the nigth:

Cuando en la noche surge tu ventana, 
el oro, taladrando los visillos,
introduce en mi alcoba tu presencia. 

Me levanto e intento sorprenderte, 
asistir al momento en que tu torso cruce 
los cristales y la tibia camisa 
sea a la silla lanzada.

Mi pupila se engarza en el encaje 
y mis pies ya no atienden, de las losas, el frío.

Por esos años la creación literaria de Ana Rossetti se proyecta también en una amplia y sostenida trayectoria narrativa, que se inició con la novela Plumas de España (1988) y con el posterior volumen de cuentos Alevosías (1991), que fue premio La Sonrisa Vertical.

A lo largo de los años noventa seguirán apareciendo nuevas entregas poéticas como el largo poema unitario Virgo potens y Punto umbrío (1995), un ingenioso título, esencial en la trayectoria poética de Ana Rossetti, porque abre una etapa en la que el despojamiento del culturalismo da lugar a una métrica versicular y a un estilo más sobrio y depurado en torno a la emoción amorosa, como en este espléndido poema:

Como si una linterna me arrancara de en medio de la noche,
así me descubriste, así me señalaste.
Así horadaste mis silencios escarpados y troquelaste las fronteras de mi isla.
Nombrándome me expones, me sitúas en el ojo de la diana.
No hay lugar para el ardid, no hay escondite.
Soy blanco paralizado, centro de tu voluntad, destino de tu atención y tu advertencia.
¿A qué esperas?
No rehúyo la luz.
Hágase en mí lo que tu dardo indica.

Y tras un largo silencio poético y de mayor dedicación a la narrativa, en 2008 aparecería Llenar tu nombre, un libro metapoético de búsqueda y asombro, de hallazgo y palabra inspirada, y en definitiva «una extensa poética», en palabras de Carmen Medina en su introducción.

Diminuto cosmos resume ejemplarmente e incorpora al canon de la literatura española contemporánea más de cuarenta años de creación poética de una autora ajena a modas, escuelas y capillas poéticas y dueña de una voz original y reconocible.

Sustanciada en diez libros de poesía, los dos últimos son El mapa de la espera y Deudas contraídas, que se publicó hace una década para rematar un admirable itinerario poético en el que la palabra ha ido delimitando su propio territorio en torno al tiempo, la memoria, el amor y la música. A este último libro, en el que en expresión de la editora «encontramos la veta más social y comprometida de Rossetti», pertenece este poema:
ATRÉVETE Y SUCEDERÁ

Imagina la oscuridad.
El horror dispara sus minutos a la velocidad de la metralla.​​ 
Las sirenas crecen como aullidos de chacales,​​ 
los gemidos retumban entre los escombros, clavan sus esquirlas.
Imagina tus lágrimas como bayonetas,
desahuciadas de todo consuelo, de toda piedad.
Refugios rebosando de miedo, temblando de miedo
mientras los cadáveres elevan sus montañas,
mientras los bombardeos gotean constelaciones en las aceras.​​ 
Imagina el aire entrándote, invadiéndote de muerte.
Se pulverizan árboles y bibliotecas;
se desgarran cuerpos y muros,
se mutilan recuerdos y palabras;
se siembran minas, terrores y esqueletos de pájaros.
Imagina la orfandad de las cosas. El llanto de las cosas.
Imagina cómo los héroes se envuelven en capas escarlatas.
Cómo los verdugos despliegan alfombras escarlatas.
Cómo las víctimas se ahogan en manantiales escarlatas.
Y cómo el espanto, la venganza y el odio ganan batallas en tu corazón sobrecogido
Estás en medio del recinto inexpugnable del pánico.
Y eres tú quien orquesta los crímenes.
Porque has sido tú.
Tú, que eres capaz de imaginar,
de sentir todo lo que imaginas,
de fabricar todo lo que sientes,
de construir realidades con los sueños
quién ha dado vida al horror.
Por eso, atrévete a cambiar la estructura del mundo
y donde dices temor di esperanza
porque las lágrimas también son de alegría.
Porque la sangre también es nacimiento.
Porque la belleza también es sobrecogedora
y el amor un potente estallido.
Por eso, atrévete.
Apacigua tu mente,
ilumina tus ojos,
imagina justicia,
imagina consuelo,​​ 
imagina bondad.

Cambiante en temas y exigente con la forma, sin acomodarse en fáciles fórmulas previsibles, la obra de Ana Rossetti ha ido encontrando su centro en el equilibrio entre el qué y el cómo, entre la materia y la forma. Y por eso mismo -afirma Carmen Medina en su excelente estudio introductorio, «la continua metamorfosis a la que Rossetti ha sometido a su obra poética ha redundado en que tanto el tono, el estilo, como la versificación hayan variado en cada uno de sus libros.»

La reflexión sobre el sentido de la creación poética, el elogio de la palabra y el concepto, el ejercicio del vaticinio y la conciencia cimentan una defensa constante de la poesía como revelación y conocimiento y acaban levantando una imagen del mundo como «texto cambiante e inconcluso» que surge de la noche.

Memoria y diccionario, forma y experiencia le sirven a Ana Rossetti para reinaugurar el mundo y para trazar, desde “el océano denso del lenguaje” esos “planos del asombro” de los que habla un poema de Llenar tu nombre.

Y en definitiva, para mantener un diálogo sostenido con la poesía como epifanía y descubrimiento, como búsqueda en lo oscuro y revelación en la noche, porque «sólo vertemos nuestro asombro en la matriz fecunda del poema».

Completa el volumen la sección Otros poemas, que recogen diez textos escritos entre 1974 y 2022, como este:
UNA DE DOS

O vagar en trenes sin paradas, en trenes que atraviesan los mapas sin paisajes, en trenes que se deslizan en el circuito seguro de un viaje sin sorpresas. Trenes que son la casa, la carcasa, el caparazón que protege de la vida y sus metamorfosis.
O esperar. Esperar en los andenes, en los arcenes, en las cunetas. Esperar mientras parpadean las hipnóticas luces de los trenes nocturnos, o escuchamos al coche acelerando cuando nos pasa por delante y no nos mira.
Una de dos:
O blindarnos en compartimentos sin salida y circular obedientes sobre los raíles.
O ser arrojados, de improviso, al exterior para ser tratados como lo sobrante, como los desperdicios de las mesas, como piezas incoherentes de los naufragios.
Una de dos:
O cerrar los ojos y soñar en nuestras mullidas madrigueras. 
O permitir que la realidad nos palpe, nos penetre y nos expulse del abotargamiento de un fingido paraíso.