Sobre la no domesticación del gato Félix
Solo aparentemente ha podido ser domado. Y digo aparentemente porque al final siempre es lo mismo: la criatura resultante de la doma se vuelve redomada, es decir, cautelosa y astuta, en vez de mansa. No existen gatos mansos. Ni siquiera el persa, con su aspecto de cojin y sus aires de pet de dama gruesa, llega jamás a ser domiciliario. Y menos el siamés. La domiciliación del gato es un mero recurso burocrático para hacer pasar por familiar lo radicalmente incontrolable y salvaje [...]. El gato es lejanía radical. Todo gato es un fenómeno cuyo noúmeno queda y quedará siempre más allá de los límites de la razón pura y práctica del hombre.
Álvaro Pombo.
«Sobre la no domesticación del gato Félix»
En Mario Crespo.
Donde Álvaro Pombo.
Anagrama. Barcelona, 2026.



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