Todo lo que se ve
Bernardo es comedor de ostras profesional, las come de nueve a seis todos los días de la semana salvo el domingo. A las doce suele descansar unos minutos y se baja a la cafetería a tomarse un café y fumarse un cigarrillo. De tres a cuatro descansa para comer, casi siempre prefiere verdura.
Bernardo tiene su mesa de trabajo cubierta con un mantel de plástico. A su lado hay cien personas que desempeñan su misma labor y cinco encargados que, sin parar, les traen cubos de ostras y retiran después las conchas vacías.
Desde los años setenta hay una superproducción de ostras, se generan millones de toneladas al año, durante un tiempo los gobiernos tenían que destruir los excedentes. Sin embargo, los grupos de presión humanitarios y las organizaciones no gubernamentales dieron pie a una profesión que lavaba la conciencia de los países desarrollados. La consigna era que ningún alimento debía ser destruido mientras siguieran existiendo hambrunas. Por otro lado, con este tipo de nuevos trabajos se combatía el paro endémico en Europa.
Bernardo tiene su mesa de trabajo cubierta con un mantel de plástico. A su lado hay cien personas que desempeñan su misma labor y cinco encargados que, sin parar, les traen cubos de ostras y retiran después las conchas vacías.
Desde los años setenta hay una superproducción de ostras, se generan millones de toneladas al año, durante un tiempo los gobiernos tenían que destruir los excedentes. Sin embargo, los grupos de presión humanitarios y las organizaciones no gubernamentales dieron pie a una profesión que lavaba la conciencia de los países desarrollados. La consigna era que ningún alimento debía ser destruido mientras siguieran existiendo hambrunas. Por otro lado, con este tipo de nuevos trabajos se combatía el paro endémico en Europa.
Este es el comienzo de Todo lo que se ve, la primera novela de Alberto Ávila Salazar (Madrid, 1975) con la que obtuvo el Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. Lo publica Lengua de Trapo y contiene propuestas muy imaginativas e intuiciones abordadas con un estilo irreprochable.
De entre esas propuestas de novelas hay dos, la de la mujer accidentada a la que se le exacerban los sentidos y la del mono Baltasar, que el lector difícilmente olvida.
De entre esas propuestas de novelas hay dos, la de la mujer accidentada a la que se le exacerban los sentidos y la del mono Baltasar, que el lector difícilmente olvida.

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