Letras para un himno
Ayer se le veían los tomates de los calcetines. Hoy se le ven las vergüenzas morales, o mejor, el agujero que deja la falta de vergüenza. Se lo tapa (el agujero) con himnos y banderas. Fue Samuel Johnson el que dijo, hace varios siglos ya, que el patriotismo es el último baluarte de los sinvergüenzas, que hoy dan más pruebas.
Pero, en fin, ya que se empeña en eso del himno - y el de Pemán iba a cantar más que sus tomates-, le recomiendo (se lo doy gratissss, oiga) que se inspire en la Oda a los calcetines, en la Oda al tomate o en la Oda al caldo de congrio.
El aspirante, con cara de estudiante malo y viejo, parece tener la boca llena de ese caldo cuando vomita sus disparates y sus simplezas.
Son tres de las Odas elementales de Neruda. No son mucho, pero para un patriota todo lo que pase de elemental es heterodoxia.
Pero, en fin, ya que se empeña en eso del himno - y el de Pemán iba a cantar más que sus tomates-, le recomiendo (se lo doy gratissss, oiga) que se inspire en la Oda a los calcetines, en la Oda al tomate o en la Oda al caldo de congrio.
El aspirante, con cara de estudiante malo y viejo, parece tener la boca llena de ese caldo cuando vomita sus disparates y sus simplezas.
Son tres de las Odas elementales de Neruda. No son mucho, pero para un patriota todo lo que pase de elemental es heterodoxia.

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