Taratachín
Puesto ya el pie en el estribo para pasar en Cádiz estos carnavales, para esa inmersión en el compás del tres por cuatro y de las falsetas de los coros, que aprendieron su ritmo de las barquillas de la Caleta -ay, Fernando Quiñones, en el paseo por el Puente Canal hasta el Castillo de San Sebastián- llevo una semana acostumbrando el oído a los tangos gaditanos y al taratachín de los callejones, al tirititrán de los duros antiguos y las viejas ricas en la plaza del Tío de la tiza y a la bulla viñera del Corralón de los Carros.
Un poco más allá sigue cantando Beni de Cádiz por bulerí despací ("Dehe el Coto a Bajo Guía...") y el Pericón, los tanguillos del troli.
Esta noche es la final del Falla. Y allí estará el coro de Quico Zamora y Fali Pastrana, la Orquesta Cádiz, reivindicativa y valiente en letra y música. Aunque no ganen, el lunes estarán en el carrusel de coros de la plaza de la Libertad y en San Juan de Dios, entre erizos y tortillitas de camarones del Manteca y medias botellas de manzanilla, con gafas de sol, aunque llueva, que las gafas de sol no son por el sol. Y allí también los incondicionales, acompañando con palmas de tango.
Los poetas del taratachín
ya se van por el Puente Canal.
Un poco más allá sigue cantando Beni de Cádiz por bulerí despací ("Dehe el Coto a Bajo Guía...") y el Pericón, los tanguillos del troli.
Esta noche es la final del Falla. Y allí estará el coro de Quico Zamora y Fali Pastrana, la Orquesta Cádiz, reivindicativa y valiente en letra y música. Aunque no ganen, el lunes estarán en el carrusel de coros de la plaza de la Libertad y en San Juan de Dios, entre erizos y tortillitas de camarones del Manteca y medias botellas de manzanilla, con gafas de sol, aunque llueva, que las gafas de sol no son por el sol. Y allí también los incondicionales, acompañando con palmas de tango.
Los poetas del taratachín
ya se van por el Puente Canal.

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