Con Béla Tarr
EL CABALLO DE TURÍN
Con Béla Tarr
Con Béla Tarr
Ved la desolación de un árbol despojado,
el látigo del viento, el horizonte inmóvil
con estatuas de sal talladas por la niebla.
Es la ley de la lluvia, el reino de lo opaco.
Todo lo invade el barro:
las calles, las paredes y el frío de los caminos.
Todo se desintegra en sombras sin memoria
bajo una lluvia fría que cae sobre las almas.
Es el tiempo del juicio en la mañana oscura.
Ved lo que se deshace: la tela de la araña,
el invierno del mundo, los días sucesivos,
los turbios remolinos circulares,
la tierra desolada bajo un cielo muy bajo.
Es la ley de la espera bajo las hojas secas,
la llanura baldía y el camino embarrado.
el invierno del mundo, los días sucesivos,
los turbios remolinos circulares,
la tierra desolada bajo un cielo muy bajo.
Es la ley de la espera bajo las hojas secas,
la llanura baldía y el camino embarrado.
Siempre hay alguien que mira,
detrás de una ventana, detrás de unos barrotes,
con mirada apagada un mundo sin colores,
los cristales hirientes del tiempo y el olvido.
Siempre hay alguien que cruza
bajo el viento constante la llanura infinita.
Porque comienzo y fin son el mismo lugar:
inhóspitos espacios en donde sobreviven
los cuerpos fatigados y los rostros perplejos
en medio del vacío:
el sonido, la furia, la ebriedad del idiota.
Siempre hay alguien que espera. Y el tiempo se detiene
en el hielo nocturno donde tiemblan los sueños
como tiembla la llama incierta de una vela
bajo el viento del mundo.
Y la noche que cae sobre esta oscuridad.
Y la última mañana repetida de nuevo.
(De La herida y el cuchillo. Premio Ciudad de Las Palmas. Ediciones La Palma. En prensa)


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