27 abril 2026

A. Ménard, encuadernador del Quijote





 A. Ménard, encuadernador con sede en el Paseo del Prado, 22 (esquina a la calle de Lope de Vega, donde -en el otro extremo- vivió Cervantes), hizo a finales del XIX esta encuadernación en piel con hierros y cantos dorados de la primera edición del Quijote, la que salió en 1605 de la imprenta de Juan de la Cuesta. Es un ejemplar que se conserva en la Academia Española de la Lengua.

El suyo es el inmortal apellido que sin duda inspiró el memorable Pierre Ménard, autor del Quijote, que Borges incorporó a Ficciones. Se han dado muchos palos de ciego -nunca mejor dicho- en torno a la inspiración para ese nombre: un teniente gobernador de Illinois, un escritor menos que menor en el XVIII francés, un poeta simbolista casi desconocido, una parodia de Paul Groussac...

No lo sabe casi nadie, entre otras cosas porque Borges, que era un tuno, tampoco lo contó, porque le divertía este juego algo infantil de los despistes para burlarse de algunos críticos. No lo sabía casi nadie. Y los académicos de Argamasilla, los cervantistas aluvionales y los catedráticos sobrevenidos en Borges, que -como los anteriores- tampoco leen a Cervantes, menos que nadie. Prefieren a Ménard, claro.