12 agosto 2026

Borges. La última conferencia

 


Yo siento, a veces, que algo está a punto de ocurrir. Entonces trato de esperar asiduamente que llegue ese algo, que será después un soneto, un cuento, una metáfora, una fábula. De alguna parte recibo ese algo; trato de ser digno de ese honor y procuro intervenir lo menos posible en lo que escribo. Cuando era joven, tenía teorías; ahora no tengo ninguna. Creo que cada tema le hace saber al escritor si quiere ser escrito en prosa, en verso, si está buscando un soneto, si está buscando un verso libre. Continuamente recibo esos dones. A veces, escribo un cuento y, una vez escrito, compruebo que es un cuento que escribí hace muchos años, realmente distinto. En fin, creo que lo importante es recibir. Buscar un tema es un error, error propio de quien no tiene destino de escritor. Un escritor debe recibir temas, tiene que dejar que los temas lo busquen y lo encuentren. Publicar no tiene ninguna importancia, no es parte esencial del destino de un escritor. Coincido con Alfonso Reyes: publicamos para no pasarnos la vida corrigiendo los borradores. Yo no sé si mis libros son un éxito o un fracaso. No leo nada escrito sobre mí. En mi casa no hay libros míos ni libros escritos sobre mí. 
Muchos escritores dicen que escribir es un sufrimiento. No es mi caso. Escribir es un alivio. En los últimos días he escrito tres sonetos, porque el soneto es portátil, uno lo lleva en la cabeza, las rimas ayudan a la memoria y uno va haciendo borradores mentales. Luego uno lo dicta, luego uno lo olvida, uno lo retoma, uno lo corrige. Para un hombre que tiene que estar solo, escribir en verso es el mejor pasatiempo. Escribir es grato; no importa la calidad de lo que uno escribe. Escribir es un placer.

Jorge Luis Borges.
La última conferencia.
En Conferencias reunidas (1960-1985)
Alfaguara. Barcelona, 2026.