07 octubre 2026

Lucrecio. De rerum matura

  




Un universo de átomos y vacío. Ese es el título del primero de los seis libros en que Tito Lucrecio Caro organizó su De rerum natura, el largo poema científico y filosófico en hexámetros dactílicos que compuso en torno al 50 a. C.

El monumental De rerum natura -Sobre la naturaleza de las cosas-, una epopeya poética y científica, un panegírico de las teorías epicúreas y una exposición sistemática de su concepción del mundo, es uno de los poemas mayores de la latinidad y sitúa a Lucrecio, poeta y filósofo epicúreo de formación griega, a la altura de Virgilio, Horacio, Catulo o de Ovidio, que proclamó que «los versos del sublime Lucrecio» serían tan perdurables como el mundo.

Reino de Cordelia publica una muy limpia y cuidada edición bilingüe con una nueva traducción en endecasílabos blancos del De rerum natura lucreciano. La firman Luis T. Bonmatí y Ángel Luis Prieto de Paula,  que en su Prefacio, que se declaran herederos de la traducción que hizo también en endecasílabos blancos el Abate Marchena a finales de XVIII, en 1791, y explican que “cualquier lector que se adentre sin prejuicios en la obra puede percibir que sobre ella planea y de ella se desprende, rigiendo su desarrollo, una evidente intención ética. Consiste esta en liberar a los hombres del miedo a la muerte que ensombrece su existencia. Esta erradicación pasa por el rechazo inequívoco de la religio, en la que se funden religión y superstición; y, con ella, el de sus ministros, sus supercherías, sus amenazas y sus espantajos escatológicos. No llega Lucrecio a prescindir absolutamente de los dioses, no se sabe muy bien por qué, pues no les concede ni arte ni parte en el surgimiento, desarrollo y futura desaparición del mundo y de cuantos lo habitamos; pero los sitúa al margen del devenir humano, felices en sus moradas superiores -llamémoslas cielo- y desentendidos de nuestra suerte.”

“Aunque De rerum natura -añaden Luis T. Bonmatí y Ángel Luis Prieto de Paula- sea la andanada más contundente contra el idealismo platónico y contra las prácticas religiosas, hubo de producirse lo que se aproxima mucho a una cadena de «milagros» para que haya llegado hasta nosotros. Desde Cicerón, uno de sus primeros lectores, hasta acá, la obra de Lucrecio ha sorteado innumerables obstáculos que tienen que ver, unos, con el dogmatismo de las culturas imperantes, no importa si paganas o cristianas; otros, con la incuria de los depositarios; y todo ellos acentuados por la acción asoladora del tiempo. Tras una existencia vacilante y muy precaria en los siglos antiguos, el texto estuvo prácticamente sepultado durante la Edad Media, hasta que el Humanismo del siglo XV lo devolvió a la luz.”

Y en torno a esa peripecia de ocultamiento y a ese rescate por el humanista Poggio Bracciolini en 1417 del único manuscrito en el que se conservaba De rerum natura, elaboró Stephen Greenblatt su espléndido ensayo El giro, subtitulado De cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno, sobre la que definió como «una de las obras más grandes de la antigüedad clásica y una de las más extrañas [...] en una relación tensa y contrapuesta frente a los valores romanos básicos de la época.»

Desde esa recuperación de un texto fundamental que expone la física epicúrea y resume su sistema filosófico, su concepción del mundo y sus propuestas  éticas se han sucedido traducciones al español del texto lucreciano, como la ya citada del muy heterodoxo Abate Marchena, y las contemporáneas de Agustín García Calvo con su versión rítmica en alejandrinos en Cátedra Letras Universales y la de Eduard Valentí Fiol en prosa en Acantilado.

«Con el propósito de facilitar la lectura -explican los traductores- hemos asignado un título a cada uno de los seis libros que componen la obra e incluido epígrafes que, sin interferir en el flujo poético del discurso, ofrecen claves para una mejor aprehensión de su estructura doctrinal y argumentativa.»

La física de los átomos, la psicología del alma y la cosmología materialista de un mundo sin dioses son los tres grandes núcleos temáticos y expositivos que aborda sucesivamente Lucrecio en las seis partes de este poema épico y didáctico.

Un universo de átomos y vacío es -ya lo decíamos- el título asignado por los editores al primero de los seis libros en los que Lucrecio organizó los casi siete mil quinientos hexámetros de una obra fundadora de la modernidad desde una mirada radicalmente materialista al hombre y al universo. Un conjunto del que forman parte las otras cinco secciones, tituladas Movimientos y agrupaciones de los átomos, La naturaleza mortal del alma y su vínculo con el cuerpo, Sentidos y sensaciones, Origen del universo y desarrollo de la humanidad y Fenómenos atmosféricos y enfermedades.

Y estos son algunos de los orientadores epígrafes que resumen el contenido de cada una de las secuencias temáticas desarrolladas en sus versos: Los dioses son indiferentes a la suerte de los humanos, La religión, inductora de crímenes, El terror a los sufrimientos de ultratumba convierte al hombre en esclavo de su ignorancia, Necesidad de estudiar el universo y al hombre, Nada procede de la nada,  Nada torna a la nada, Los seres mueren y su materia persiste para formar otros nuevos, Los átomos, primeros componentes de los seres, son invisibles. El vacío ocupa también los cuerpos,  Refutación de quienes niegan el vacío, Los dos únicos componentes del mundo: materia y vacío, El universo carece de límites: es infinito, Puesto que el universo es infinito, carece de centro, o este Elogio de Epicuro, que se alzó contra la superchería religiosa:

Cuando el género humano se arrastraba
en la tierra, oprimido por el peso
de la superchería religiosa,
que amedrentaba con horrible mueca
desde el cielo a los hombres, hubo un griego,
Epicuro, el primero en levantar
su mirada mortal a las alturas
y entrar en lucha contra la religión.

Y estos otros epígrafes:

El conocimiento del alma proporciona una vida mejor y sin miedo a la muerte, El alma y el espíritu o inteligencia se hallan tan unidos que conforman un todo, Cuerpo y alma nacen y mueren juntos: varias explicaciones, En conclusión el alma es mortal, El infierno y sus castigos son algo solo imaginario o El temor a la muerte no es racional ni razonable, donde escribe estos versos:

En nada, ciertamente, nos concierne 
a nosotros la muerte, al ser mortal 
la esencia del espíritu, del mismo 
modo que lo ocurrido en el pasado 
no nos causa dolor, pues, por ejemplo.
no importa ya que los cartagineses 
nos invadieran y desconcertaran 
en medio del horror v del estrépito 
bajo las altas auras del espacio, 
mientras todos los hombres ignoraban
cuál sería el imperio victorioso 
ante el que someterse en mar y tierra. 
Lo mismo ocurrirá cuando muramos, 
disociados ya el cuerpo y el espíritu, 
cuya unión constituye nuestra vida:
nada podrá ocurrirnos ni afectarnos 
-pues ya no existiremos-, aunque cielos, 
océanos y tierra se confundan.

Actualizada ahora y anotada por Bonmatí y Prieto de Paula, esta cercana y agilísima traducción del De rerum natura está llamada a ser la versión del siglo XXI de una obra inmortal y una de las claves de la civilización occidental que termina bruscamente con el episodio de la peste de Atenas (430 a. C.) y con estos dos versos sombríos:

En aquel tiempo nadie se libraba 
de la infección, del luto o de la muerte.