03 abril 2020

Trazos de Atilano Sevillano


“Libro arriesgado, de repentes y subterráneas corrientes, estos policromados trazos develan -cual signatura manuscrita- la inquieta psicología de un autor fascinado por la vida y la belleza del mundo”, escribe José Antonio Olmedo López-Amor en el prólogo de Trazos. Haikus y otros poemas breves, el reciente libro de Atilano Sevillano. 

Los susurros amorosos y existenciales de los tankas; los instantes sensoriales de los haikus en la naturaleza cambiante y sucesiva de cuatro estaciones -de la flor del cerezo a la canícula, del viento de otoño a la nieve invernal- y el rumor irónico o meditativo de los senryus articulan las tres partes del libro, sus tres secciones, presentadas por sendas pinturas del alma de Miguel Elías Sánchez. 

Estos poemas breves de estirpe oriental transitan las sendas que fundó Bashô y que en la lengua española siguieron nombres tan relevantes como Borges o Paz.

Se cifra en todos estos versos la levedad de la sensación, la fugacidad del instante, el destello de la emoción, la mirada que el poeta proyecta en la realidad y nos devuelve hecha palabra ligera y sutil:

Qué vulnerable 
la mano del poeta 
cuando no escribe.

02 abril 2020

Saint-John Perse. Vientos






01 abril 2020

Antonio Pereira. Andanzas de un cuentista



31 marzo 2020

Masiosare, un extraño enemigo



Mas si osare un extraño enemigo
profanar con sus plantas tu suelo, 
piensa ¡oh patria querida! que el cielo, 
un soldado en cada hijo te dio,

se canta en una de las estrofas del belicoso himno nacional de México cuya letra compuso Francisco González Bocanegra en 1854.

Masiosare se convirtió a partir de ahí, por corrupción lingüística, no sólo en un nombre propio que llevan algunos mexicanos, sino en la encarnación del invasor, de ese “extraño enemigo” que se entendía como su aposición, y en un síndrome propio de cierto nacionalismo mexicano. 

Y así, Masiosare, nuestro extraño enemigo, titulaba en 2017 Juan Miguel Zunzunegui un libro en el que reflexiona sobre la realidad histórica, política y social de México, sobre el inconsciente colectivo y los patrones de conducta de un pueblo capaz de alimentar su patriotismo con la figura de Masiosare, un extraño enemigo.

En 2011, Juan Miguel Zunzunegui escribió un artículo -“Masiosare: Un Extraño enemigo”- que empezaba así:

Masiosare, ese extraño enemigo del que se hace mención en nuestro himno nacional, ha reaparecido y está nuevamente entre nosotros: profanó con su planta nuestro suelo y está listo para destruir a México.

Lo triste es que Masiosare es extraño pero no extranjero y de hecho ha estado eternamente entre nosotros; el principal y más terrible enemigo que ha tenido por siempre el mexicano y es el mexicano de al lado, dispuesto a hacerlo pedazos.

Los mexicanos tenemos esa terrible y maravillosa tendencia a achacar todos nuestros problemas a alguna misteriosa y maquiavélica fuerza ajena a nosotros: perdemos el mundial porque el árbitro está en contra nuestra; en las olimpiadas los jueces de la caminata están en contra de los mexicanos; Fernando Platas no le cae bien a los jueces de clavados y por eso lo califican mal; seríamos ricos si los españoles no nos hubieran conquistado; seriamos potencia si los gringos no nos hubieran quitado el territorio del norte y hubiéramos ganado el mundial del 94 si Bora hubiera hecho los cambios y metido a Hugo Sánchez. Por supuesto, López Obrador hubiera ganado si no fuera por el complot de la derecha internacional orquestado, con el cariño de siempre, por el osito Bimbo.

Nunca se nos ocurre pensar que los problemas de los mexicanos pueden ser culpa de los mexicanos, principalmente porque somos enemigos unos de otros. En casi todos los países del mundo, el ataque de un extranjero provoca la unión del pueblo por más dividido que esté. Aquí nos divide más.

30 marzo 2020

Galdós. Ángel Guerra



29 marzo 2020

Falsificadores de sí mismos



Vivimos rodeados de gentes que no se estiman a sí mismos, y casi siempre con razón. Quisieran los tales que a toda prisa fuese decretada la igualdad entre los hombres; la igualdad ante la ley no les basta; ambicionan la declaración de que todos los hombres somos iguales en talento, sensibilidad, delicadeza y altura cordial. Cada día que tarda en realizarse esta irrealizable nivelación es una cruel jornada para esas criaturas «resentidas», que se saben fatalmente condenadas a formar la plebe moral e intelectual de nuestra especie. Cuando se quedan solas les llegan del propio corazón bocanadas de desdén para sí mismas. Es inútil que por medio de astucias inferiores, consigan hacer papeles vistosos en la sociedad. El aparente triunfo social envenena más su interior, revelándoles el desequilibrio inestable de su vida, a toda hora amenazada de un justiciero derrumbamiento. Aparecen ante sus propios ojos como falsificadores de sí mismos, como monederos falsos de trágica especie, donde la moneda defraudada es la persona misma defraudadora.

José Ortega y Gasset. 
Democracia morbosa. 
En El Espectador, Tomo II. 
Alianza Editorial. Madrid, 2016


28 marzo 2020

Pla y la gripe unánime



Ahora, finalmente, da gusto vivir en Cataluña. La unanimidad es completa. Todo el mundo está de acuerdo. Todos hemos tenido, tenemos o tendremos, indefectiblemente, la gripe, escribía Josep Pla en El cuaderno gris el 14 de marzo de 1918, en plena epidemia de la gripe española que aparecía ya en la primera frase de la obra, en la entrada inaugural del 8 de marzo: “Como hay tanta gripe, han tenido que clausurar la universidad.”

Más de siete meses después, el 22 de octubre, persistían agravados sus estragos:

La gripe continúa matando implacablemente a la gente. En estos últimos días he tenido que asistir a diversos entierros. Esto, sin duda, hace que empiece a sentir una mengua de emoción ante la muerte -que sentimientos reales y auténticos se me transformen en una especie de rutina administrativa. Nuestros sentimientos están siempre afectados por lo poco o por lo mucho -son de una movilidad indecente. Aunque sólo fuese por esta razón, convendría que este escándalo de la patología tuviese un fin- que la gripe no matase a nadie más.

Y todavía el 22 de febrero de 1919 apuntaba. en el dietario:

A última hora de la tarde, en el Lion d’Or, con Xavier Güell. En dos o tres mesas se discute acaloradamente. Los que hablan gritando discuten la situación general y las huelgas en curso. Los que hablan bajo hablan de la reactivación de la gripe. Hay una reactivación de la gripe. Güell me dice que no vale la pena preocuparse y que sólo se muere una vez. Los enamorados -Güell se ha enamorado de una señorita muy elegante, alta y delgada- son valientes.

No tardaría el mismo Pla en enfermar. El lunes 24, dos días después de esa estancia en el café, escribía:

He pasado todo el día de ayer y una parte del de hoy en la cama, con la gripe. He sudado como un caballo. Treinta y seis horas seguidas. Me levanto pálido y deshecho. Por un lado me parece que me hubiera podido morir y que me he librado por los pelos. Cuando constato que, a pesar de la fatiga, me puedo levantar, pienso que quizás ha sido una gripe benigna. En estos días han muerto mosén Clascar y el poeta Joaquim Folguera. ¡Y tanta gente! Las esquelas son numerosísimas. Pone la carne de gallina.

La última referencia a la epidemia está fechada el 13 de marzo de 1919:

Llueve. Detrás de los cristales de la peña se ven los árboles del jardín del Ateneo que gotean mojados, brillantes, a través del humo de tabaco del local —perfume delicioso de tabaco de La Habana. La tarde es dulce y el ambiente agradable. Domènec Carles explica que uno de los días más dramáticos de la última gripe —que aún colea— encontró a un amigo suyo que tiene intereses en las Pompas Fúnebres.
—Hay muchos enfermos —le dijo Carles—. Es impresionante.
—Sí, muchos enfermos, muchísimos… pero por ahora —le respondió el de las Pompas— es una gripe benigna, una gripe que no remata…



27 marzo 2020

Microantología para tiempos de cuarentena




EL CARACOL

Cuando llegue el invierno y las hojas desaparezcan, no pienso desesperar. Cerraré las puertas de casa (que soporto sobre mis espaldas) y me encerraré en espera de tiempos mejores.
¿Quiere usted saber ahora cómo podré resistir tres, cuatro o cinco meses sin moverme y sin alimentarme? Muy fácil: consumiré el mínimo de energía posible y todo mi organismo colaborará en la empresa. Incluso mi rudimentario corazón espaciará sus latidos al máximo. De treinta y cuatro pulsaciones por minuto, que es lo normal, descenderá a tres o cuatro. Será en cierto modo como una muerte aparente.
Sé, sin embargo, que despertaré un día de primavera y que todo, a mi alrededor, volverá a ser verde.

Ese microrrelato de Javier Tomeo forma parte de La casa detenida, la Microantología para tiempos de cuarentena que ha preparado Páginas de Espuma

Se puede descargar en este enlace:

http://paginasdeespuma.com/descargas/Microantologia-La_casa_Detenida.pdf

26 marzo 2020

A dopo, Roma






Esta tarde a las seis, en el romano Campo de' Fiori, a la sombra herética y hermética de Giordano Bruno, que ardió en esa plaza en febrero de 1600, íbamos a estar en la librería Fahrenheit 451 hablando de otros fuegos y presentando con Simone de Biasio Un canto straniero, la antología bilingue de mi poesía que ha preparado Marcela Filippi y publicado Link Edizioni.




Y el sábado teníamos otra presentación de Un canto straniero en la sede romana de la Federazione Unitaria Italiana di Scritori, en el Lungotevere y a la orilla del Tíber, con Marcela Filippi y el poeta, profesor y traductor de Emily Dickinson Silvio Raffo. 

No hace falta explicar más. Lo dejaremos para mejor ocasión. 







25 marzo 2020

El sitio en que tan bien se está



 EL SITIO EN QUE TAN BIEN SE ESTÁ
               
El sitio donde gustamos las costumbres,
las distracciones y demoras de la suerte,
y el sabor breve por más que sea denso,
difícil de cruzarlo como fragancia de madera,
el nocturno café,
bueno para decir esto es la vida,
confúndanse la tarde y el gusto,
no pase nada, todo sea
lento y paladeable como espesa noche
si alguien pregunta díganle
aquí no pasa nada, no es más que la vida,
y usted tendrá la culpa como un lío de trapos
si luego nos dijeran qué se hizo la tarde,
qué secreto perdimos que ya no sabe,
que ya no sabe nada.

Ese es el primero de los diez textos que forman parte de El sitio en que tan bien se está, la séptima sección de En la Calzada de Jesús del Monte, el sorprendente libro inicial de Eliseo Diego (1920-1994) que publica Pre-Textos por primera vez en España con edición de Milena Rodríguez Gutiérrez, que titula así su magnífico y extenso estudio introductorio: 'El sitio en que tan bien se está: Caminando con Eliseo Diego por su Calzada de Jesús del Monte.'

Además del centenario del autor, se cumplen ahora algo más de setenta años desde la aparición en 1949 de ese asombroso primer libro en el que se perciben ya una serie de constantes que articularían temática y formalmente toda la poesía del cubano: la conjunción del tiempo, el espacio y la memoria evocativa, la transfiguración verbal de la realidad cotidiana, la mirada a la infancia como paraíso perdido, la depuración de una palabra poética que nombra la realidad cercana desde una mirada nueva y un tono cercano y amable. 

Abren el volumen unas palabras preliminares -'A setenta años de una Calzada'- de su hija Josefina Diego, que recuerda que este es “el libro que han preferido varias generaciones de jóvenes poetas, en Cuba y en otros países. Quizás, decía mi padre, porque fue escrito por alguien como ellos y en él encuentran y reconocen los mismos miedos, angustias, asombros y alegrías que ellos sienten. Su Calzada se conservará siempre nueva, amanecida y espléndida, porque fue nombrada y rescatada a través de los ojos de un joven poeta enamorado.”

Hoy esa Calzada habanera ha desaparecido casi por completo, pero persiste para siempre en los versos de Eliseo Diego:

y en la pared opuesta, por el azogue nocturno de la sangre 
aquel fervor oscuro, aquella música 
de mis huesos se pierde irrestañable,
cuando todo es uno, 
el día y el recuerdo 
en el oficio de la lluvia que pulsa las persianas, 
la mirada segura nos deshace 
su deleitoso paño entreverado de sierpes 
y en la pobreza intacta del polvo se resume.