14 noviembre 2019

Anotaciones a la poesía de Claudio Rodríguez




13 noviembre 2019

Wislawa Szymborska. Poesía no completa


12 noviembre 2019

Poesía completa de Ernesto Cardenal



La Editorial Trotta culmina la publicación de la Biblioteca Ernesto Cardenal, en la que ha ido apareciendo la obra completa del poeta nicaragüense (Granada, 1925), con un espléndido volumen que reúne su Poesía completa en una edición preparada por María Ángeles Pérez López, autora de un magnífico estudio preliminar en el que afirma que la poesía completa de Ernesto Cardenal “va modulando diversos acentos y tonalidades que brindan, de modo muy original y en riquísimo diálogo con la tradición (las tantas tradiciones a las que interpela) una visión integral de lo humano que no excluye ninguno de sus perfiles: junto al poeta hallamos al historiador, al antropólogo, al místico, al revolucionario, al que, en conjunto, aspira a nombrar una verdad individual y colectiva cuya raíz es el amor. Cuando en 2012 recibió el Premio Reina Sofía, afirmaba la unión de poesía y amor como absolutos. 

Por otro lado, su Poesía completa permite advertir la evolución del autor, que va abriendo paso en los últimos años a cuestiones científicas y cosmológicas frente a los grandes proyectos históricos y políticos de los sesenta y setenta con los que se sintió identificado, que revisa críticamente en tanto su carga totalitaria y hegemónica ha sido padecida con rigor. Y en el presente, abre hacia el espacio del cosmos el abrazo que su obra ha deseado brindar desde el comienzo.” 

Una obra torrencial que desde los Epigramas iniciales hasta el más reciente, Hijos de las estrellas, está jalonada por libros como Salmos, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, Coplas a la muerte de Merton o Cántico cósmico, que cumple ahora treinta años y que en palabras de la editora es “sin duda el proyecto más ambicioso de la obra cardenaliana.” 

Como el posterior Telescopio en la noche oscura, en donde llega a su plenitud ese itinerario místico  o el ya mencionado Hijos del universo, Cántico cósmico responde al impulso cosmológico que recorre sus últimos libros y propone al lector una mirada peculiar a la realidad con una mezcla de ciencia y religión, de física y mística en los versículos de sus cuarenta y tres cantigas.

Este es un fragmento de la Cantiga 7, titulada El cálculo infinitesimal de las manzanas: 

No somos átomos tan sólo, o somos átomos 
con una sed de ilusiones infinita. 
         Átomos que se besaron bajo los álamos. 
                    De los álamos vengo, 
átomos, madre, que no quieren morir. 
La semivida del átomo que hoy es y mañana no es. 
Según la teoría de Prosser: 
                   todo está en todas partes 
aunque sólo aparezca en un punto particular. 
         (Cada vez más parecidas física y mística.) 
O según Bohm: el universo entero está en cada una de sus partes.
Y la muerte por qué temerla.
Al morir uno, muere sólo lo que no es uno.
A lo mejor la materia está compuesta de una sola partícula con varias apariencias
        (¿no vio San Benito todo el universo en un rayo de sol?)
y todas las conciencias conforman una sola conciencia
siendo todo el universo una materia con conciencia.
Se dice que ninguna teoría explica por sí sola todo el mundo real
salvo una basada en una partícula hipotética llamada...
Pero yo te digo, muchacha, tu cabellera de ahora, tus ojos negros,
se comportan de una forma cooperativa,
obedecen a un plan determinado. 
Un "extraño elemento subjetivo en el mundo físico", según Davies.
O que el libre albedrío se inmiscuya en el micromundo. 
       Una especie de dominio de la mente sobre la materia.
               ...y revaluar el concepto tradicional de realidad.
Materia somos pero no todo materia.
A no ser que hablemos algo así como de materia espiritual.


Cierra el volumen un texto en el que Luz Marina Acosta afirma que Ernesto Cardenal es hoy un “místico cósmico”, “el monje que cree que mentir es robarle la verdad a la palabra, el contemplativo, el que ha luchado por tener su propio espacio de intimidad con Dios, el que se revela terco labrador de utopías e impaciente contra la injusticia, el que rompió con el partido por el que luchó cuando se dio cuenta [de] que habían perdido la ética. 

Su poesía es la rebeldía liberadora y a sus noventa y cuatro años conjuga la física cuántica y el cristianismo demostrando que el universo es una unidad: ‘todo conectado con todo’.” 




11 noviembre 2019

Una vida de novela


“Salinas tuvo una vida de novela y no solo por las circunstancias históricas que tuvo que afrontar (guerra civil española, exilio, Segunda Guerra Mundial), ni por ser el mayor de los poetas del 27 -hoy considerados clásicos del siglo XX-, ni por vivir como un explorador curioso que viajó constantemente, ni por protagonizar una gran historia de amor, sino, fundamentalmente, por llevar sus vivencias a la literatura. Como en los relatos galdosianos del siglo XIX, la biografía de este poeta conjugó dosis de adversidad, de secretismo, de drama romántico, de novela epistolar y de aventuras, entendiendo por aventura el riesgo de un intelectual en acción. [...] No fue un héroe literario, solo un hombre acosado por el sentido del deber, la lealtad y la culpa, que agravaron su eterno conflicto interno: las dudas. [...] Nuestro hombre no se atrevió a mostrar ante la sociedad de su tiempo ni su dualidad, ni una relación extramatrimonial imposible”, escribe Monserrat Escartín en su ensayo Pedro Salinas, una vida de novela, que publica la Editorial Cátedra en su colección de Crítica y estudios literarios. 

Un ensayo brillante que aborda con minuciosidad la personalidad múltiple y compleja del poeta, que resume la autora con estas palabras: 

En este libro nos adentraremos en varias de sus facetas: la de esposo, padre, amante, profesor, intelectual, poeta, dramaturgo… para comprender la diversidad de sus voces creadoras, que se expresan en tonos diferentes, hasta el punto de poder aplicarle el mismo neologismo que él inventó para definir a García Lorca: muchipersona.

En ese complejo mundo de Pedro Salinas tiene un papel central la peripecia sentimental que desemboca en la zona más significativa de su obra poética desde 1932: en la trilogía amorosa que se desarrolla desde La voz a ti debida hasta Largo lamento

Esa intensa relación extramatrimonial con Katherine Whitmore, pese a la voluntad de sus familiares de ocultarla a los investigadores -“tenemos mucha información del autor que no hemos podido publicar por las reticencias de su hija a mostrar ciertas facetas de su progenitor”-, ilumina una parte fundamental de su poesía y de su vida. 

Este libro responde a un empeño riguroso para “descifrar una producción literaria que él convirtió el retablo de vivencias” y es una incursión que ahonda en la personalidad frágil e insegura de un “hombre con encontrados registros, escindido, en lucha, víctima de su falta de seguridad y de un profundo sentimiento de culpa. Ese es nuestro interés, pues tenemos la certeza de enfrentarnos a un escritor bifronte como Larra, Unamuno, Lorca o Hemingway: en apariencia muy sociable, conversador, respetado por sus cargos públicos, responsabilidades académicas y admirado como poeta, pero que -puertas adentro- ocultaba un yo inseguro, temeroso y dependiente, solo entrevisto por quienes le trataron de forma íntima.” 

Nuestro libro -escribe Montserrat Escartín- no pretende elaborar una biografía al uso, ni ofrecer un nuevo estudio crítico de las obras de este gran escritor, sino acercarse a la interioridad del hombre para entender mejor su producción literaria.




10 noviembre 2019

Fahmida Riaz. Antología poética



09 noviembre 2019

La deriva reaccionaria de la izquierda




En 1994, Raimon Obiols, primer secretario del PSC, exigía «el derecho de los padres de cada alumno a elegir, en los primeros pasos de la enseñanza, la lengua que desean para su hijo». Y hace unos dieciséis años, Josep Ramoneda escribía: «La reforma del Estatuto y de la Constitución no está ni de lejos entre las principales preocupaciones de los catalanes, quienes, como es de sentido común, están mucho más preocupados por el trabajo o las pensiones». Hoy, el PSC defiende la inmersión y Ramoneda abandera en París el proceso independentista. Dios me libre de comparar talentos y circunstancias, pero, hasta donde se me alcanza, ni el PSC ni Ramoneda —ni Salvador Giner ni Ferran Mascarell— han dedicado una línea a justificar su epifanía.
[...]
Este alucinado mensaje, aplicado a conciencia, lo compró una izquierda que, mientras se decora con retórica internacionalista y republicana, en la práctica apuesta por una idea de comunidad política cimentada en la identidad cultural, justifica establecer límites a la redistribución, defiende privilegios fiscales de comunidades ricas sostenidos en unos derechos históricos consolidados en leyes y aspira a levantar fronteras de soberanía entre ciudadanos, fronteras que, para algunos, se extenderían —al modo del Lebensraum alemán o del manifest destiny norteamericano— allí donde se pueda encontrar algún átomo de «identidad nacional».
[...]
El resultado final queda a la vista: el afán de hacer suyo un mensaje esencialmente opuesto al que la identifica ha conducido a nuestra izquierda al extravío ideológico y, seguramente, a medio plazo, a una debacle política irreversible.


Félix Ovejero. 
La deriva reaccionaria de la izquierda.
Página indómita. Barcelona, 2018.



08 noviembre 2019

Actualidad del mito



-Soy Berenguer Remont, segundo de mi nombre, conde de Barcelona, de Gerona, de Ausona y Vich -dijo con la voz quebrada de cólera-. ¿Comprendes?
-Comprendo.
-Estoy en los anales de la historia, como lo estuvieron mi abuelo y mi padre, y como lo estarán mis hijos y mis nietos... Pero tú acabarás pudriéndote al sol en cualquier oscuro combate, ahorcado y pasto de los cuervos, cargado de cadenas en los sótanos de un castillo... Se borrará del mundo lo que eres y lo que fuiste.
[...]
-¿Oyes lo que te digo, Ruy Díaz?... Dentro de unos años nadie recordará tu triste nombre.
[...]
-Probablemente, señor -dijo-. Probablemente.


Arturo Pérez Reverte.
Sidi. Un relato de frontera.
Alfaguara. Barcelona, 2019.


07 noviembre 2019

Neruda. Poesía completa



Preguntaréis por qué su poesía 
no nos habla del sueño, de las hojas, 
de los grandes volcanes de su país natal? 

Venid a ver la sangre por las calles, 
venid a ver 
la sangre por las calles, 
venid a ver la sangre 
por las calles! 

Así termina Explico algunas cosas, un poema de Tercera Residencia en el que Pablo Neruda explica su transición desde el surrealismo de Residencia en la tierra y Segunda Residencia a la poesía política de España en el corazón, cuarta sección de las cinco que componen Tercera Residencia. 

Ese cambio, que había empezado antes de la guerra civil, con el proceso rehumanizador que se articuló en torno a la revista Caballo verde para la poesía, dirigida por el propio Neruda, se refleja en este primer volumen de su Poesía completa que publica Seix Barral. 

Es el primero de los cinco tomos de una edición preparada por Darío Oses y Mario Verdugo, que han fijado los textos según las primeras ediciones y las que el propio autor consideró definitivas, junto con el cotejo de manuscritos y mecanoscritos corregidos de puño y letra por el poeta. 

“Entregar al lector del siglo XXI una edición cuidado de la obra de uno de los más grandes poetas del siglo XX” es el propósito declarado por los editores en la nota preliminar de este primer volumen que recoge la poesía y la prosa poética que Neruda escribió entre 1915 y 1947, entre Crepusculario y Tercera Residencia.

Organizado en dos partes, la primera reúne las obras que Neruda organizó el libro cerrado sanitarios, mientras que la segunda recoge la abundante poesía dispersa o inédita de ese mismo periodo: los poemas del Álbum Terusa, de Los cuadernos del poeta adolescente o los que aparecieron en revistas de Santiago o de Temuco, lo que completa un amplio repertorio de su poesía inicial que Matilde Urrutia y Jorge Edwards recopilaron parcialmente en 1980 en El río invisible. 

Desde el periodo de formación en el que está germinando la poesía posterior de Neruda hasta cimas de su obra y de la poesía del siglo XX como Residencia en la tierra, se ofrece en este volumen la poesía inicial -y epigonal a la vez- de Neruda, heredera del simbolismo y el modernismo y proyectada en el ritual amoroso de Crepusculario; la explosión del erotismo adolescente de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada; la transición de Tentativa del hombre infinito y El hondero entusiasta, las prosas poéticas de Anillos y la nueva modernidad vanguardista del surrealismo, con la que aparecen en su poesía el conflicto, la incertidumbre y la búsqueda, la desintegración del mundo y la muerte para levantar esa cumbre poética que es Residencia en la tierra, uno de los libros imprescindibles de la poesía del siglo XX en español.  

Esta es la estrofa inicial de Galope muerto, el poema que abre el libro:

Como cenizas, como mares poblándose, 
en la sumergida lentitud, en lo informe, 
o como se oyen desde el alto de los caminos 
cruzar las campanadas en cruz, 
teniendo ese sonido ya aparte del metal, 
confuso, pesando, haciéndose polvo, 
en el mismo molino de las formas demasiado lejos, 
o recordadas o no vistas, 
y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra 
se pudren en el tiempo, infinitamente verdes

Es ya el Neruda mayor de las dos primeras Residencias y el de la modernidad militante que irrumpe con España en el corazón, en la Tercera Residencia, en un giro temático y estilístico que anuncia ya al Neruda del Canto general, en el que se confunden poesía y política en una línea que se prolongaría en las Odas elementales y Las uvas y el viento. 

Desde la rebeldía adolescente del poeta precoz a su viaje a través de la noche, de su decisiva experiencia oriental y sus años españoles a sus melancolías y sus batallas, estos primeros libros revelan ya el fulgor de aquel poeta que está “más cerca de la muerte que de la filosofía, más cerca del dolor que de la inteligencia, más cerca de la sangre que de la tinta” como lo caracterizó definitivamente García Lorca cuando lo presentó en una lectura en Madrid en los años treinta, los tiempos de Residencia en la tierra y de Caballo verde para la poesía, un libro y una revista que cambiaron el rumbo de la poesía a ambos lados del Atlántico. 

06 noviembre 2019

Víctor Jiménez, por soleares



Esto es luchar contra el tiempo.
Con todas las de perder, 
sin más armas que mis versos.

De esa soleá que le sirve de pórtico toma su título Con todas las de perder, la colección de ciento doce soleares de Víctor Jiménez que publica la editorial jerezana Libros Canto y Cuento con collages de Juan Lamillar,  selección de José Luis Rodríguez Ojeda y prólogo de Antonio García Barbeito.

Se suma con este libro Víctor Jiménez a una tradición neopopularista y sentenciosa que alcanza sus momentos más altos con los Proverbios y cantares de Antonio Machado o con el Cancionero apócrifo de su complementario Abel Martín, que asumieron como forma de expresión ese molde estrófico que había recogido de la tradición anónima Demófilo en el siglo XIX.

Se fundaba así una línea poética que seguiría dando brillantes ejemplos en Lorca, en Alberti o en Manuel Alcántara. Con esa estirpe de poetas andaluces vincula a Víctor Jiménez en su prólogo Antonio García Barbeito cuando destaca que "la copla -la copla culta, ojo- se le viene a la boca como un golpe de memoria de la necesidad remota de su gente, su pueblo, su sangre."

A base de fundir el chispazo emocional y la hondura meditativa, Víctor Jiménez consigue crear con estas brevísimas piezas de veinticuatro sílabas un mundo poético propio articulado en seis secciones atravesadas por la infancia y la memoria, por el tiempo y el amor, por las pérdidas y las premoniciones.

Dejo aquí tres ejemplos significativos: el admirable cruce de contención verbal e intensidad sentimental de esta soleá sobre la ausencia:

Desde que no estamos juntos, 
llevo en el pecho un reloj 
que da las sombras en punto.

El sentimiento del tiempo en esta:

Las vueltas que da la muerte. 
Ayer pasaba de largo 
y hoy ya quiere conocerme.

O la reflexión sobre la escritura en esta otra: 

Como las aguas del pozo, 
siempre los versos serán 
más buenos cuanto más hondos.

Dialogan con los textos en esta bellísima edición diez collages de Juan Lamillar, que los ilustran, en palabras del prologuista, "como visuales coplas multicolores."






05 noviembre 2019

Leopardi. Antología esencial



Siempre caro me fue este yermo cerro
y este seto, que priva a la mirada
de tanto espacio del último horizonte.
Mas, sentado y contemplando, interminables
espacios más allá de aquellos, y sobrehumanos
silencios, y una quietud hondísima
en mi mente imagino. Tanta, que casi
el corazón se estremece. Y como oigo
el viento susurrar en la espesura,
voy comparando ese infinito silencio
con esta voz. Y me acuerdo de lo eterno,
y de las estaciones muertas, y de la presente
y viva, y de su música. Así que, entre esta
inmensidad, mi pensamiento anego,
y naufragar me es dulce en este mar.

Esa traducción de L’infinito, de Giacomo Leopardi, forma parte de la antología esencial que Antonio Colinas publica en la colección de poesía de bolsillo de Galaxia Gutenberg.

Una “antología reducida” en la que Colinas reúne los poemas centrales en los que “la poesía de Leopardi brilla con luz propia”, “aquellos cantos que yo considero esenciales, no solo por su valor intrínseco, sino por poseer esas cuatro características que atrás ya he recogido: emoción, pureza, claridad, intensidad.”

Como Schubert en música, Giacomo Leopardi (Recanati, 1798-Nápoles, 1837) representa en poesía la síntesis de lo clásico y lo moderno en un estilo nuevo. Sus personalidades, atormentadas y complejas, propensas a la huida, crearon obras de asombrosa modernidad de lenguaje y de tono.

Leopardi está en la frontera contradictoria e integradora que separa la actitud del hombre moderno de los comportamientos y la mirada del hombre antiguo. Él, que no se siente moderno y sabe que sus modelos son anacrónicos, vive apartado del mundo y busca refugio en la biblioteca familiar y consuelo en el arte y la belleza en una actitud evasiva muy característicamente romántica que en su caso se intensifica por sus problemas físicos y su deformidad dolorosa.

Romántico a su pesar y poeta imprescindible, Leopardi fue, junto con Shelley, el más lucreciano de los poetas románticos. Y lejos del patetismo o la desmesura de Byron, encontró su voz más personal y duradera en los Cantos, especialmente en algunos de sus poemas centrales, como El infinito, La noche del día de fiesta ('Dolce e chiara è la notte e senza vento...'), La vida solitaria, A Silvia o Los recuerdos ('Passo gli anni, abbandonato, occulto').

Esa es la parte central de su obra. Los últimos años, que también se reflejan en los cantos finales, escritos ya en Nápoles, fueron tiempos autodestructivos y feroces, años de ruina física y desorden vital, en los que se impuso la desesperación sobre la serenidad y la extravagancia pudo más que la reflexión.

Fueron años que dieron lugar a una poesía distinta, la que culmina en el espléndido contracanto que tituló La retama o La flor del desierto, al pie del Vesubio, uno de sus poemas más portentosos, una desolada y extensa composición sobre la ruina y la fugacidad simbolizada en esa retama que brota en la ceniza volcánica para acabar muriendo en un destino que comparte con el poeta ('Soccomberai del sotterraneo foco').

El de Leopardi es el Romanticismo más profundo y por eso mismo el menos efímero, el que hace de él un clásico y por tanto un contemporáneo, un poeta en  quien el pesimismo y la angustia encuentran un doble consuelo en la serenidad contemplativa y en la armonía de su palabra poética, que inauguró la modernidad poética en la literatura europea.

El título de la antología, Dulce y clara es la noche, es parte del primer verso de La noche del día de fiesta ('Dulce y clara es la noche, y sin viento'), uno de los poemas leopardianos imprescindibles, porque, en palabras de Colinas, “resume muy bien su especial sensibilidad, pero a la vez esa noche del ser que fue su vida  en busca de más luz.”