08 diciembre 2016

Las burbujas de la tierra


07 diciembre 2016

Alejandra Pizarnik. Poesía completa


06 diciembre 2016

Ronsard. Sonetos


05 diciembre 2016

Hölderlin El rayo envuelto en canción


04 diciembre 2016

Lichtenberg Cuadernos II


03 diciembre 2016

Las sílabas oscuras



LAS SÍLABAS OSCURAS

Ocurre que es otoño
y arde una repentina agrupación de pájaros,
las sílabas oscuras del tiempo y la memoria
que escriben los vencejos en el aire
con preguntas pequeñas que no contesta nadie.

Ocurre que es otoño y en el aire cansado
bajo la luna grande de las lentas cosechas 
hay remotos paisajes perdidos por la frente
en la incontable soledad de un muerto.

Y un ángel sin memoria
reposa el extravío de su cabeza 
sobre la indiferencia metálica del tiempo.

De Principio de incertidumbre. Huerga & Fierro. Madrid, 2016

Reseña de Viento variable en La Galla Ciencia


En La Galla Ciencia, mi reseña de Viento variable, de Antonio Hernández. Se puede leer pinchando en la imagen.

02 diciembre 2016

La colmena. Edición conmemorativa


01 diciembre 2016

Presentación de las Obras completas de Manuel Padorno




En un lugar, río Támesis, Charing Cross 
desde el que pueden verse grandes lienzos lisos de lona rugosos colgados, 
altos edificios planos, paneles entre la gasa y el gas de la niebla engañosa, 
botes de cerveza, ventanas encendidas por dentro 

este largo muro se desliza ante mí, corre la pétrea piedra tallada por la maestra mano inmóvil, 
la larga construcción fluye veloz en la poesía del siglo XX

Fechado el 22 de septiembre de 1971, así comienza el primero de los nueve fragmentos de Charing Cross, un libro de Manuel Padorno que aparecería en 1973 y que forma parte del primer tomo de las Obras completas que acaban de publicar la Editorial Pre-Textos y la Fundación Caja Canarias con unas palabras preliminares de Jaime Siles –‘Hacia Manuel Padorno’- y edición de Alejandro González Segura, que además de un acercamiento inicial a la vida del poeta ha elaborado unas esclarecedoras introducciones para presentar cada uno de los títulos.
Ese libro, con el que se inauguraba su segunda etapa creativa, ocupa un lugar central en la producción poética de Manuel Padorno que reúne este volumen, el primero de los tres en los que se ha organizado la publicación de la totalidad de su obra. Desde Oí crecer a las palomas (1955), habían pasado dieciocho años. Los mismos que transcurrirían hasta 1991, el año de aparición de Una aventura blanca, el último título recogido en esta primera entrega.
Entre Oír crecer a las palomas y Una aventura blanca, once libros que reflejan las primeras etapas creativas del poeta y pintor canario Manuel Padorno (1933-2002), uno de esos autores inclasificables -Antonio Gamoneda, Luis Feria, Mª Victoria Atencia, Ángel Crespo, Félix Grande, Fernando Quiñones, Paca Aguirre o César Simón- que fueron coetáneos de los más conocidos poetas del grupo de los 60.
A estos poetas que afrontaron al margen de grupos su aventura poética a través de un mapa que les llevó a alcanzar su propio tono de voz, los manuales y las antologías los suelen confinar a los márgenes del canon, aunque su obra esté a la altura de los canónicos Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, Ángel González o José Ángel Valente, que era, por cierto, el que señalaba que donde acaba el grupo empieza el poeta.
De esa aventura estética, de esa búsqueda de un mundo poético propio que se justifica en sí misma tanto como en sus hallazgos da cuenta este volumen que recoge más de tres décadas de una poesía que intenta “llegar hasta el desvío, desvelar la realidad”, como señalaba el poeta en las palabras preliminares de su antología personal La guía.
Manuel Padorno fue un poeta en el que la insularidad iba más allá del rasgo biográfico y de su hábitat. Afecta a la misma esencia de su razón poética. Porque la poesía de Padorno proyecta una mirada comprensiva a la realidad, es una constante búsqueda de lo invisible, de lo que está al otro lado, una indagación en lo infrecuente por parte de quien se veía a sí mismo como un nómada que convoca la epifanía de la luz o como un sacerdote revelador de lo oculto o lo etéreo.
La luz, el mar, el agua, el viaje con la palabra hacia la revelación de otra realidad son algunas de las constantes temáticas de una poesía que se mueve en el filo de la oralidad y el hermetismo, entre el tono coloquial y la elaboración gongorina.
Su poética atlántica conecta a Padorno con el tercer Juan Ramón, el de Lírica de una Atlántida, en un deseo común de descubrir otra realidad, de expresar lo inefable, de escribir desde el otro costado o desde el otro lado en una "navegación inmóvil, hacia lo hondo / del tiempo" que resumió en Una aventura blanca.

Se presenta a las siete y media de esta tarde en la Sala Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes de Madrid en un acto moderado por Juan Cruz y en el que intervendrán Alberto Delgado, Manuel Ramírez, Jaime Siles y Alejandro González Segura. 

30 noviembre 2016

Robert Aickman. Las casas de los rusos


29 noviembre 2016

Paul Celan. Obras completas


28 noviembre 2016

Dos poemas de Erri De Luca



Somos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión, 
adoquinamos de esqueletos vuestro mar para caminar sobre ellos. 

No podéis contarnos, si nos contáis aumentamos, 
hijos del horizonte, que nos manda de vuelta. 

Hemos venido descalzos, sin suelas, 
sin sentir espinas, piedras, colas de escorpiones. 

Ningún policía puede despreciarnos 
después de todo lo que hemos sido ya ofendidos. 

Seremos los siervos, los hijos que no tenéis, 
nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras. 

Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino, 
el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido. 


Es un texto de Sólo ida, un libro de poemas que Erri De Luca publicó en 2005, introducido por esta Nota de Geografía:

Las costas del Mediterráneo se dividen en dos, 
las de salida y las de llegada, sin que puedan equipararse: 
hay más playas y más noches de embarque que aquellas de desembarque, 
tocan Italia menos vidas que las que salieron a bordo. 
Para desequilibrar la cuenta, nosotros contribuimos a la mala suerte. 
Sin embargo, Italia es una palabra abierta, llena de aire. 

Ese libro da título a la edición bilingüe de la poesía completa de Erri de Luca (Nápoles, 1950) que publica Seix Barral con traducción y prólogo de Fernando Valverde.

Llega a partir de hoy a las librerías, con textos como este, sobre el valor de la poesía:

CON LA AYUDA DE HÖLDERLIN

El mes de mayo del noventa y nueve 
los belgradenses se hacían los astrónomos 
y escrutaban el cielo. 
El suelo explotaba, temblaban las piedras 
más aún que los viejos, los perros o los niños. 
Las bombas de grafito habían cortado la electricidad, 
en la oscuridad la fraternidad aumentaba. 
“Donde existe el peligro, crece 
también aquello que puede salvarnos.” 
(Wo aber Gefahr ist, wächst / das Rettende auch.)
El poeta no estaba en Belgrado aquel mes de mayo, 
estaba muerto desde hacía siglo y medio, 
pero sus páginas sí, se encontraban en mis bolsillos 
como arma antiaérea, como salvoconducto. 
En la guerra las palabras de los poetas protegen la vida 
junto a las plegarias de una madre. 
En una guerra los huérfanos y quienes no tienen un libro 
están al descubierto.


27 noviembre 2016

Un poema de Milo De Angelis



Ya no. El llanto que se transformaba 
en una risa enloquecida, las noches pasadas 
corriendo en Vía Crescenzago a la caza del neón 
de un kiosco. Ya no. Ya no son nuestras 
las palpitaciones por esperar a medianoche, esperarla 
hasta que la medianoche entra en su verdadero tumulto, 
en el frenesí de todas las horas, de todas las horas. 
Ya no. El tiempo es uno solo, una sola 
la muerte, pocas las obsesiones, pocas 
las noches de amor, pocos los besos, pocas las calles 
que nos llevan fuera de nosotros, pocos los poemas.


Es uno de los poemas de Tema del adiós, el libro de Milo De Angelis (Milán, 1951) que apareció en su edición original en italiano en 2005 y que publica en edición bilingüe Ediciones La Palma con traducción de Paul Viejo, que ha conservado en español la fuerza de estos poemas de una intensidad casi insoportable en su tensión verbal y emocional.

Una despedida en forma de elegía estremecida a la muerte de su mujer, un  ejercicio de memoria y un lamento de la pérdida en un conjunto de fragmentos breves en los que la palabra intenta anular el tiempo y la destrucción recurriendo al recuerdo o al contestador del teléfono en donde sigue viva la voz de la esposa.

Lo imprevisto y lo terminal, la carne herida en la penumbra de las habitaciones del hospital, las horas oscuras en que conviven la ceniza y la respiración, la sangre y la memoria, las cicatrices y el verano en un conjunto de poemas cortos en los que la palabra es una terapia en medio de la desolación y la separación irreversible: 

oh duérmete, dije, duérmete 
aunque yo estaba contigo 
y tú no estabas conmigo.


26 noviembre 2016

Lezama Lima. Poesía completa


Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir

Es el texto que abre Filosofía del clavel, la primera sección de Enemigo rumor, uno de los libros que se reúnen en la edición de la Poesía completa de Lezama Lima que publica Sexto Piso en el cuadragésimo aniversario de su muerte en un volumen preparado por César López, que a la edición de Letras Cubanas en 1985 añade un puñado considerable de poemas que se han ido recuperando después de aquella fecha.
“José Lezama Lima y la primera palabra” títula César López desde La Habana el epílogo que remata su edición de la obra poética de uno de los autores más importantes de la lengua española. Una primera palabra primordial que es “una convocatoria de búsqueda y perplejidad”, porque “es invisible y se escapa.” 
'Sólo lo difícil es estimulante', escribía Lezama Lima al comienzo de “Mitos y cansancio clásico”, uno de los ensayos que forman parte de La expresión americana. Y esos dos adjetivos -difícil y estimulante-, complementarios siempre en Lezama, definen sus ensayos, su narrativa y su poesía.
Lezama, uno de los poetas esenciales del siglo XX en español, practicó una literatura que frente a la imaginación hegeliana defiende la imaginación mítica y frente a la razón histórica propone el logos poético, que explora los vínculos que establece la analogía, no las relaciones de causalidad. Y ese método tiene mucho que ver con la forma de mirar la realidad en el Barroco, a base de conceptos que establecen relaciones inesperadas entre las diversas manifestaciones de la realidad.
Tanto en sus ensayos -Confluencias, La expresión americana- como en su narrativa  -Paradiso, Oppiano Licario- y en su poesía, Lezama indaga en lo telúrico y en lo estelar a través de una imaginería potente y de una expresión barroca que explora en la oscuridad y en la memoria. Y con esa mirada que reivindica la visión del mundo como imagen integradora de historia y cultura, arte y literatura, mito y pensamiento, Lezama bucea en “las maternales aguas de lo oscuro”. 
Una mirada que marca la progresiva depuración de una poesía que parte del momento preciosista y sensorial de Muerte de Narciso y Enemigo rumor para alcanzar su mayor altura  en la concentración y abstracción de su etapa central –Aventuras sigilosas, La fijeza y Dador-, la más densa y significativa, con cimas como 'Rapsodia para un mulo' o 'El coche musical', y decantarse luego por una poesía más accesible y comunicativa: la del póstumo Fragmentos a su imán.
Una evolución más concéntrica que lineal, porque se produce en el interior de una obra de enorme unidad no solo en su secuencia poética, sino también en su práctica narrativa. Porque Paradiso, Oppiano Licario, e incluso un ensayo como Confluencias, tienen mucho que ver con su mundo poético, tanto en su potente impulso verbal como en los temas en los que fija su mirada, en la que confluyen la exploración y el descubrimiento, lo telúrico y la revelación.
La asimilación de la cultura evocada en la naturaleza, las referencias mitológicas, musicales o pictóricas están en la raíz del universo literario de Lezama, en el que conviven la exploración de los símbolos secretos y el descubrimiento de las pulsaciones de la realidad y el sueño, la visión y la experiencia, las estructuras musicales (rapsodia, suite, aria, fuga) y el lenguaje como instrumento de indagación en lo oscuro.
Leer Enemigo rumor, Analecta del reloj o Dador es entrar en otro mundo, en el dominio vertiginoso de lo órfico, en una literatura que se fundamenta en la ambición imaginativa de su poesía, en la potencia oracular de una palabra que ilumina la realidad con el rayo metafórico de la imagen, que es la realidad del mundo invisible.
Y así, sobre todo en la época de su plenitud creadora, su poesía hermética y visionaria, siempre atravesada por un agudo sentido de la temporalidad, crea una realidad transfigurada en una reelaboración que nos la devuelve como un edificio verbal recién levantado con la calidad tranquila de la luz y sobre esa  primera palabra que "en la poesía, en el poeta, en el poema, es anterior a la palabra misma y se origina consecuentemente en otro tiempo", como escribe César López en su posfacio.
Un volumen, muy manejable pese a sus más de mil páginas, que está llamado a convertirse en la edición de referencia de esta poesía imprescindible.

25 noviembre 2016

Principio de incertidumbre






Son la portada, la contracubierta y la nota editorial sobre Principio de incertidumbre en Huerga & Fierro:

"Desde el territorio inseguro que se evoca en el título como el ámbito propio de la creación poética, los textos de Principio de incertidumbre son una manifestación de la poesía concebida como método de conocimiento, como instrumento de búsqueda del sentido, como exploración de la memoria.

Una indagación en el ser y el tiempo, en el paisaje o el arte con una práctica poética en la que se conjugan la imagen y el ritmo, la palabra y la música, la mirada y el oído en una de las voces más personales y reconocibles de la poesía española actual."

24 noviembre 2016

Socotra



Es la portada y una de las cincuenta y cinco fotografías de Socotra, de Jordi Esteva, que acaba de publicar Atalanta con las imágenes y los textos de los tres viajes que el autor hizo a esa isla perdida en el Índico tras su anterior Socotra, la isla de los genios, que apareció en la misma editorial hace cinco años. 

A propósito de aquel libro, escribí en la revista Encuentros de lecturas una reseña de la que recupero algunos párrafos, con mi propio permiso:

"Socotra, la isla de la felicidad en sánscrito, aparece en los mapas anclada en el Índico, al sudeste de la Península Arábiga, a la salida del Golfo de Adén.
Es la isla del sueño, un lugar mágico poblado por una fauna de otra época, de un tiempo mitológico en el que los griegos tenían esta isla como patria del Ave Fénix. Un lugar en el que crece una vegetación no menos mitológica de la que forman parte la mirra, en cuyas brasas ardía aquel pájaro inmortal, o el incienso de los ritos y las momias faraónicas, o el árbol de la sangre del dragón cuya savia roja usaban los gladiadores para embadurnarse los músculos. O el áloe que buscaba Alejandro porque cicatrizaba las heridas del combate.
Los egipcios y los árabes del sur, que viajaban allí para extraer el incienso y la mirra, más valiosos que el oro, propagaron leyendas terroríficas y disuasorias y sembraron confusiones desorientadoras de su ubicación exacta para evitar la competencia. (...)
Un lugar como ese, con bosques de incienso sobre los que vuela el ave Roc de Las mil y una noches, solo puede describirse dosificando adecuadamente, como hace Jordi Esteva, la fantasía y la realidad, la historia y la ficción.
Esa mezcla difusa está también en las abundantes y magníficas fotos -Esteva es fotógrafo además de escritor- que reflejan con una luz casi irreal, con la luz tenue del sueño, su mirada a una isla sagrada para los griegos, porque en ella había erigido Zeus su propio templo y en sus cumbres había tenido su trono Urano, el dios primordial, abuelo de Zeus y padre de Cronos.
Entre el sueño y la realidad, entre África y Asia, entre la historia y la leyenda, entre la geografía y la literatura, entre la biología y la magia, Jordi Esteva relata en Socotra, la isla de los genios un viaje a la infancia del mundo y al paisaje de las llanuras de Caín, un viaje que transforma la mirada y la sensibilidad del viajero, que vuelve siendo otro."

Si en ese libro tenía más peso el texto que las imágenes, en este hay un mayor despliegue gráfico que lo convierte en un libro visual que completa un DVD con la película Socotra, que rodó el viajero, fotógrafo y escritor Jordi Esteva en blanco y negro, con la misma estética que se desprende de las fotografías, que enriquecen textos como este, relativo a esos pescadores de la imagen:

Los pescadores de Omán y Yemen acudían a las costas de Socotra por su abundante pescado y en ocasiones era tal la cantidad que extraían del mar que no daban abasto con los sacos.
Un día, la mujer de un pescador que sentía gran deseo de estar junto a su marido, que estaba faenando en la isla, fue a ver a un cheij que trataba con los yins y le preguntó: «¿Cómo puedo reunirme con mi marido y viajar a Socotra, aunque sea sólo por una noche?».
El cheij le enseñó unas palabras mágicas para convocar al ave gigantesca que la transportaría sobre su lomo a Socotra para devolverla sana y salva al amanecer. Sin embargo, le advirtió que se llevara consigo algo que sólo creciera en la isla, porque, en caso de quedar embarazada, sería una prueba que podría mostrar a los familiares del marido para que no creyeran que era una mujer adúltera. Así lo hizo y aquella mujer dio a luz a un niño precioso, y cuando volvió el pescador le juró no volverse a adentrar en el mar.


23 noviembre 2016

Josep Pla. Notas para tres diarios



Es la imagen de la agenda de 1956 en la que Josep Pla fue recogiendo las notas que permanecieron inéditas hasta que hace dos años las publicó Destino en el volumen La vida lenta. Notas para tres diarios (1956, 1957 y 1964), con edición y prólogo de Xavier Pla y traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera, que acaba de aparecer en Austral en formato de bolsillo.


Esta es la nota correspondiente al 1 de enero: “Esta noche, cuando volvía a casa (a las dos) a pie, con una tramontana fortísima en contra, pensaba que, a veces, la vida parece más larga que la eternidad. En la cama (glacial), leo los dos últimos números de Il Borghese, hasta las ocho. Me levanto a las cuatro de la tarde. Hace un día despejado, soleado y lívido —sin viento. ¡Año nuevo, vida nueva! Me paso lo que queda del día en casa, junto al fuego.”
La vejez, el insomnio, el frío -bajo cero a veces- en el interior de su masía, los problemas con la bebida y con la censura, el malestar ante la vida, el asco frente a la situación política se van repitiendo en la prosa afilada de estas anotaciones hechas en agendas extranjeras, con pluma de tinta azul o negra y sin tachaduras apenas.
Casi todas estas notas las escribió en la cama, en madrugadas insomnes, muchas veces después de volver de Palafrugell tras cenar y beber demasiado, en una repetida inversión de horarios que le lleva a acostarse cuando está bien avanzada la madrugada y a levantarse -si se levanta- por la tarde.
Con una característica mezcla de seriedad e ironía en la que combinaba el dato trivial y la reflexión transcendente, escribía el 7 de enero de 1956: “La decadencia es tan enorme que es ya imposible leer una nota necrológica decente. Ceno en Palafrugell. Montserrat Isern me manda un roscón grande. Hace frío.”
Y el día siguiente: “Ha hecho un día soleado. Despejado, suave: viento de garbino leve, pero el frío se alambica en el interior de las casas. Leo Razón y Fe, la revista de los jesuitas. Quizá no haya en el mundo una publicación que incite al sueño de una forma más compacta, con menos quebraderos de cabeza. Es un soporífero profundo, mejorado por la pedantería castellana. Vista Vida nova, de Montpellier. Muy buen artículo de Josep Trueta, de Oxford, sobre la ruling class. Excelente. (La revista es floja.) El mayor daño que ha hecho Franco es instaurar y fomentar, para mantenerse, la inmoralidad en España. Ceno en Palafrugell.” 
Tres dietarios que nunca se proyectaron como libro, aunque constituyen una especie de "taller de borradores" que luego aprovecharía en sus artículos, como señala Xavier Pla en su prólogo, y completan la imagen de un Josep Pla que está en ellos en estado puro para trazar un autorretrato involuntario pero definitivo que refleja su situación en unos años cruciales. Y lo más revelador, una frase que se repite con mucha frecuencia en estas anotaciones: “No hay nada que hacer.”


22 noviembre 2016

En Cuaderno Ático


En el número 7 de Cuaderno Ático, que dirige y edita Juan Manuel Macías y que se puede descargar pinchando en la portada, aparece mi texto Patria profunda, del inminente Principio de incertidumbre, que publica Huerga & Fierro.

Lo dejo aquí con la traducción al italiano de Marcela Filippi, con mi agradecimiento por su constante atención a mi poesía. 

PATRIA PROFUNDA
                                                                                 Para JMJ
Escucha al ángel ángel,
al ángel de alabastro
que mira desolado hacia la piedra
con una mano puesta en su mentón de sombra.

Ungido por la dulce tristeza de los días
y su verdín doliente,
con la otra mano pide silencio al caminante.

Mira la piedra muda:
de ella sube el recuerdo como dicen que sube,
desamparada y sola,
la niebla de los lagos lejanos por la noche.

En la cueva el solsticio suena a flautas y a huesos,
a una música sorda de fósiles en sombra.

Mientras, un hombre sueña
con un lugar de espejos y un corazón de aceite
con vidrios rotos, rostros
y sueña que es un sueño.



PATRIA PROFONDA

Ascolta l’angelo angelo,
l’angelo d’alabastro
che guarda desolato verso la pietra
con una mano messa sul suo mento d’ombra.

Unto dalla dolce tristezza dei giorni
e il suo muschio dolente,
con l’altra mano domanda silenzio al viandante.

Guarda la pietra muta:
da essa sale il ricordo come dicono che sale,
indifesa e sola,
la nebbia dei laghi lontani di notte.

Nella grotta il solstizio suona come flauti e ossa
come una musica sorda di fossili in ombra.

Intanto, un uomo sogna
con un luogo di specchi e un cuore d’olio
con vetri rotti, volti
e sogna che è un sogno.



(Traducción de Marcela Filippi)




21 noviembre 2016

Isola di nebbia

Marcela Filippi firma esta espléndida traducción de mi Isla de niebla, un homenaje a García Lorca al que le ha puesto música recientemente Silvia Noemí Occorso:

ISLA DE NIEBLA

Mientras la tarde traza sus ángulos de sombra
sobre el ajedrezado país de la azotea,
navega tu tristeza por un frío de ginebra
con muchachos que gimen sobre el mar del deseo,
sobre el limón amargo de otra tarde sin cauce.

Por prismas de penumbra y lobos en acecho
ha ido cayendo el día, otro día de arena,
sobre la aguada leve de la luz del invierno.

Deja esa luz vestigios y el liquen de las gárgolas
deja la persistencia de las lluvias antiguas.
Los límites del sueño son de cristal y llegan
por el desierto frío de un corazón de nieve
al vértice de hielo de esta noche callada.

Todo es espacio aquí, toda la historia en ella
erguida en la memoria mojada del recuerdo.
Fuente de las tormentas que brota en la espesura
en el limo, en lo hondo, donde lo más oscuro.

También es lento el mar
en las tardes de plomo y en su denso oleaje.

Oye detrás del sueño,
en los mudables dedos de la brisa,
los hondos manaderos de la noche
con su rumor de cuevas y su oscura garganta.

Derrotado paisaje que inunda el corazón
como la forma incierta de una vieja costumbre.

A una isla entre la niebla te llama su veneno.


ISOLA DI NEBBIA

Mentre la sera traccia i suoi angoli d’ombra
sul paese dei tetti a scacchi,
naviga la tua tristezza lungo un freddo di gin
con ragazzi che gemono sul mare del desiderio
sul limone amaro di un’altra sera senza alveo.

Attraverso prismi di penombra e lupi in agguato
è andato a cadere il giorno, un altro giorno di sabbia
sulla fonte lieve della luce d’inverno.

Lascia quella luce vestigia e il lichene delle gargouilles
lascia la persistenza delle antiche piogge.
I limiti del sogno sono di cristallo e giungono
dal deserto freddo di un cuore di neve
al vertice di gelo di questa notte tacita.

Tutto è spazio qui, tutta la storia in essa
eretta nella memoria bagnata del ricordo.
Fonte delle tormente che germoglia nello spessore
nel limo, nel profondo, dov’è più scuro.

E’ anche lento il mare
nelle sere di piombo e nella sua densa ondosità.

Sente dietro il sogno,
nelle mutabili dita della brezza,
le profonde sorgenti della notte
col suo rumore di grotte e la sua scura gola.

Sconfitto paesaggio che inonda il cuore
come la forma incerta di una vecchia abitudine.

A un’isola nella nebbia ti chiama il suo veleno.

20 noviembre 2016

En la presentación de El viento sobre el agua






Son algunas de las fotografías que hizo Juan J. Bote Valero en la presentación de El viento sobre el agua en la Delegación de la Junta de Andalucía en Madrid.  
Estuvieron en la mesa y en la conversación tres lectores espléndidos: la traductora Rocío Moriones, el narrador Nelson Galtero Barcheta y el editor y novelista Alberto Gómez. 
Las dejo aquí con mi agradecimiento a los cuatro y con este vídeo que puede verse también si se pincha en las fotografías.

video

Cirlot. El peor de los dragones



19 noviembre 2016

Cara y cruz de la Fundación Cela