23 octubre 2017

Philip Levine. The Simple Truth


22 octubre 2017

Poetas en la España leal


21 octubre 2017

Nosotros y Voltaire


20 octubre 2017

¿Quién yace en la tumba de un poeta?



¿Quién yace en la tumba de un poeta? El poeta, desde luego, no, eso es bien sabido. El poeta está muerto, de lo contrario no tendría una tumba. Pero el que está muerto ya no es nadie, por lo tanto tampoco está en su tumba. Las tumbas son ambiguas. Conservan algo y, sin embargo, no conservan nada. Naturalmente, esto se puede decir de todas las tumbas, pero cuando se trata de las tumbas de los poetas con eso no está todo dicho. En su caso hay algo diferente. La mayoría de los muertos callan. Ya no dicen nada. Literalmente, ya lo han dicho todo. Pero no sucede así con los poetas. Los poetas siguen hablando. A veces se repiten. Esto ocurre cada vez que alguien lee o recita un poema por segunda o centésima vez. Pero hablan también para quienes todavía no han nacido, para unas personas que aún no han vivido cuando ellos escriben lo que escriben. 
¿Por qué visitamos la tumba de alguien a quien no hemos conocido en absoluto? Porque aún nos dice algo, algo que sigue resonando en nuestros oídos, que hemos retenido e incluso no hemos olvidado, que nos sabemos de memoria y de vez en cuando repetimos, en voz baja o en voz alta. 
 (...)
Los poetas cuyas tumbas he visitado sabían todo esto. Yo no revelo aquí ningún secreto. Las he visitado porque forman parte de mi vida. Porque han acompañado dicha vida de las maneras más diversas y en los momentos más variados. Unas veces eran lisa y llanamente poetas, poetas en sentido amplio: versificadores y pensadores, escritores y filósofos, es decir, junto a Celan y Dante estaban también Descartes y Wittgenstein, Mann y Kafka; y otras, como en el caso de Borges o Joyce, una combinación de ambos. Para mí son voces vivas. Ni siquiera entre miles de lápidas funerarias he tenido jamás la sensación de haber ido a visitar a un muerto. La relación es siempre personal, incluso cuando se trata de poetas que murieron hace tanto tiempo como Virgilio, Hölderlin o Leopardi. 

Esas líneas pertenecen a Tumbas de poetas y pensadores, el libro de Cees Nooteboom con fotografías de Simone Sassen que publica Siruela con traducción de María Condor. 
Un libro espectacular que no es sólo un itinerario ilustrado por decenas de tumbas de escritores. Es también y sobre todo un diálogo con esos autores y una lúcida aproximación a sus obras.


19 octubre 2017

Cien años de soledad. Edición conmemorativa


18 octubre 2017

Diario de un poeta reciencasado


17 octubre 2017

Xavier Seoane. Elogio de vivir


16 octubre 2017

Diccionario Pla de literatura


15 octubre 2017

Amontonados



Si ya un poeta o escritor resulta ridículo y, donde quiera que sea, difícilmente soportable para la sociedad humana, ¡cuánto más ridícula e inaceptable resulta toda una horda de escritores y poetas, y de los que se tienen por tales, amontonados!
Thomas Bernhard. 
Mis Premios. 
Traducción de Miguel Sáenz. 
Alianza Editorial. Madrid, 2017.

14 octubre 2017

Todo lo que no te pude decir


La noticia la recibió a las nueve y treinta de la mañana, mezclada con la previsión del tiempo para las próximas veinticuatro horas, el estado de la red vial y el índice de contaminación ambiental. Parecía una primavera especialmente virulenta, con índices altísimos de polen, todo el mundo estaba medio alérgico y la temperatura variaba diez grados el mismo día. Y en medio de los pólenes de los plátanos, de los olivos y de las gramíneas, de una patera repleta de saharianos que se había perdido en el mar como la Nave de los locos y las luces del faro de la costa que no iluminaban, la noticia urgente de que Bubú, un chimpancé robusto y poderoso, había roto los barrotes de su jaula en el zoo y escapado, llevando de la mano a su compañera, Elisa.
Así comienza el primer capítulo -El idilio de Bubú y Elisa- de Todo lo que no te pude decir, la novela de Cristina Peri Rossi que publica Menoscuarto.
Casi veinte años después de El amor es una droga dura, con este título regresa Cristina Peri Rossi al territorio de la novela.

13 octubre 2017

Lêdo Ivo. Réquiem


12 octubre 2017

Emmanuel Bove. Armand



11 octubre 2017

Javier Marías. Berta Isla


10 octubre 2017

Robert Frost. Poesía completa


09 octubre 2017

Gastón Segura. Un crimen de estado


08 octubre 2017

Elsinore. Scholia. Necrofilia


07 octubre 2017

Relatos que inspiraron grandes películas


06 octubre 2017

Amalia Iglesias. La sed del río


05 octubre 2017

Antología de Miguel Ángel Velasco


Hoy me dicen que es mi cumpleaños, 
pero ya tengo demasiados muertos 
como para ponerme a celebrar 
fecha ninguna. Y es que no sé bien 
qué hay que festejar: haber llegado aquí, 
azul, 
casi asfixiado por las contracciones, 
dejando atrás un mundo de música y de agua. 
Celebrar nuestro ingreso 
en esta inmensa fábrica de muerte. 
Y es que además ya faltan demasiados 
para ponerse uno a festejar 
la propia duración como si nada. 

Así comienza Aniversario, un poema de Miguel Ángel Velasco que apareció en el año 2000 en La vida desatada y que forma parte de la espléndida antología que Alfredo Rodríguez ha preparado para Chamán Ediciones.
Pólvora en el sueño es el título de esta cuidada edición que aparece cuando se cumplen siete años de la inesperada muerte del poeta, el 1 de octubre de 2010 y que está llamada a convertirse en un libro de referencia imprescindible sobre la obra de uno de los poetas fundamentales de los últimos años en España.
Por decirlo con las palabras de Alfredo Rodríguez en su iluminador prólogo, Miguel Ángel Velasco era “uno de los mejores poetas con los que contaba nuestra lengua, un poeta verdadero, alguien que vivía la literatura, y por encima de todo la poesía, más que como un oficio como un sacerdocio, siempre alejado de los aparadores literarios más convencionales.” 

04 octubre 2017

Marcos Matacana.Silva de varia erección




FLORES NEGRAS 
Oh Sonia, negra flor de mi condena, 
su boca prometiendo un paraíso, 
el ron, el son, su culo, qué sé yo, 
o Cuba, todo el mar, tanto misterio. 

Y sé que la cagué siéndote infiel 
con ella, y que también iba fumado, 
y puedo comprender que te enfadases, 
pero me arrepentí justo al correrme. 

Lo dice en el Propéctico Aristóteles:
"Omne animal post coitum triste" y puede 
que actuase como un cerdo. Me arrastró

el canto irresistible de sirena 
de aquella Circe negra al arrecife 
donde me sigo hundiendo en tu desprecio.

Ese texto es uno de los que forman parte de la Silva de varia erección que Marcos Matacana Martín publica en el número dieciséis de los Cuadernos de humo que edita en Nueva York Hilario Barrero.
Textos que constituyen una elegía desenfadada, un recuento de pérdidas, oda y memoria de nombres y veranos, de pieles y de rostros, con ese tono coloquial y el toque culto que no es exhibición, sino ironía -presente en esta plaquette desde el título, que parodia la Silva de varia lección del también sevillano Pedro Mexía- que marca distancias con el pasado a través de los mitos antiguos y los cielos de Giorgione.
Nombres -Lidia, Covadonga, Cintia, Sonia...- y cuerpos sin nombre como el de "la gorda" -así se titula el texto- que "se sentó a horcajadas sobre mí, / y me besaba el cuello y me faltaba / el aire al respirar, y no sabía / si estaba dentro o fuera, y fue un momento. (...) Y vi que se alejaba impresionante, como una Virgen en Semana Santa, / un astro refulgente, toda culo, / bajo un palio de estrellas, un cometa." 
Astros fugaces que forman parte de esos recuerdos sin rencor, de ese "saberse un eslabón de la cadena / de nombres que son polvo y no ser más / que el monstruo con grilletes que la arrastra."
Y al fondo, hablando de lo fugaz, el tiempo y la muerte:
La muerte como un Argos de cien ojos, 
la muerte que conoce nuestros nombres, 
la muerte que nos sigue y es la muerte 
que a mí me la sudaba y me la suda.