22 mayo 2018

Feria del Libro. Narrativa


21 mayo 2018

Feria del Libro 2018



Durante esta semana la revista Encuentros de Lecturas publica una serie de entregas diarias con recomendaciones -Narrativa, Ensayo, Bolsillo y Poesía- para la Feria del Libro de Madrid, que se inaugura el próximo viernes.

20 mayo 2018

Mario Cuenca Sandoval. El don de la fiebre


19 mayo 2018

María Zambrano. Obras completas IV


18 mayo 2018

Rosario Castellanos. Poesía no eres tú


17 mayo 2018

Fernández Mallo. Trilogía de la guerra


16 mayo 2018

Julio Ramón Ribeyro. Prosas apátridas



¡Cuántos libros, Dios mío, y qué poco tiempo y a veces qué pocas ganas de leerlos! Mi propia biblioteca, donde antes cada libro que ingresaba era previamente leído y digerido, se va plagando de libros parásitos, que llegan allí muchas veces no se sabe cómo y que por un fenómeno de imantación y de aglutinación contribuyen a cimentar la montaña de lo ilegible y, entre estos libros, perdidos, los que yo he escrito. No digo en cien años, en diez, en veinte, ¿qué quedará de todo esto? Quizás sólo los autores que vienen de muy atrás, la docena de clásicos que atraviesan los siglos, a menudo sin ser muy leídos, pero airosos y robustos, por una especie de impulso elemental o de derecho adquirido. Los libros de Camus, de Gide, que hace apenas dos decenios se leían con tanta pasión, ¿qué interés tienen ahora, a pesar de que fueron escritos con tanto amor y tanta pena? ¿Por qué dentro de cien años se seguirá leyendo a Quevedo y no a Jean-Paul Sartre? ¿Por qué a François Villon y no a Carlos Fuentes? ¿Qué cosa hay que poner en una obra para durar? Diríase que la gloria literaria es una lotería y la perduración artística un enigma. Y a pesar de ello se sigue escribiendo, publicando, leyendo, glosando. Entrar a una librería es pavoroso y paralizante para cualquier escritor, es como la antesala del olvido: en sus nichos de madera, ya los libros se aprestan a dormir su sueño definitivo, muchas veces antes de haber vivido. ¿Qué emperador chino fue el que destruyó el alfabeto y todas las huellas de la escritura? ¿No fue Eróstrato el que incendió la biblioteca de Alejandría? Quizás lo que pueda devolvernos el gusto por la lectura sería la destrucción de todo lo escrito y el hecho de partir inocente, alegremente de cero.

Julio Ramón Ribeyro. 
Prosas apátridas.
Seix Barral. Barcelona, 2007.

15 mayo 2018

Un poema de Hilario Barrero




EL HACHA 

Escuchar en el tenso silencio del espacio 
cómo crecen los altos eucaliptos: 
un chasquido de luz, un crujir de metales, 
un poco más de piel en la corteza 
y un destello de muerte entre las ramas 
que ascienden sin saber que les espera el fuego.

Es uno de los poemas de la última parte –Desembocadura, la más atravesada por la conciencia del tiempo- de Blending, el libro que publica Hilario Barrero en edición no venal de cien ejemplares numerados y firmados por su autor. Lo edita Cuadernos de humo /poesía/ Prospectpark. 

14 mayo 2018

Emilio La Parra. Fernando VII


13 mayo 2018

Sobre algunos enamorados de los libros