En la rueda de la mucha gente que, como se ha dicho, siempre le estaba oyendo, estaba un conocido suyo en hábito de letrado, al cual otro le llamó señor licenciado. Y sabiendo Vidriera que el tal a quien llamaron licenciado no tenía ni aun título de bachiller, le dijo:
–Guardaos, compadre, no encuentren con vuestro título los frailes de la redención de cautivos, que os le llevarán por mostrenco.
A lo cual dijo el amigo:
–Tratémonos bien, señor Vidriera, pues ya sabéis vos que soy hombre de altas y de profundas letras.
Respondiole Vidriera:
–Ya yo sé que sois un Tántalo en ellas, porque se os van por altas y no las alcanzáis de profundas.
Miguel de Cervantes.
El Licenciado Vidriera.
En Novelas ejemplares.
Edición de Jorge García López.
Real Academia Española. Espasa. Madrid, 2013